APRENDER DE LOS SABIOS
Los seres humanos tenemos posibilidades especiales de aprendizaje, para acceder a la experiencia y la sabiduría de otros seres humanos.
Descartes -por ejemplo- decía que leer es conversar con los seres más ilustres de los siglos pasados. Afortunadamente es cierto y los lectores sólo necesitamos escuchar atentamente y analizar sus sabias enseñanzas, para beneficiarnos con ellas.
Tener la oportunidad de estudiar las frases de 60 sabios, expertos en el arte de vivir, es un privilegio que no deberíamos desaprovechar; no es una obligación, sin embargo, como mínimo, nada perdemos al comparar sus conocimientos con los nuestros, para decidir si nos convienen más. Sólo la experiencia personal demostrará si ellos tenían razón… únicamente en nuestra práctica cotidiana comprobaremos la validez de sus palabras.
1. JESUCRISTO
“Sean perfectos, como su Padre en el cielo es perfecto”
Una de las grandes causas de tristeza en los seres humanos es la insistencia en creerse seres indignos… la terquedad que manifiestan para negarse a reconocer su filiación divina. Los humanos somos hijos de Dios y debemos portarnos como tales. No podemos seguir escudándonos en nuestra humanidad para cometer toda clase de errores y atrocidades. La causa de nuestras dificultades no está fuera de nosotros. Podemos actuar correctamente si nos atrevemos a hacerlo, si aprovechamos el potencial que se nos dio… porque potencialmente somos perfectos.
La mayoría de nosotros considera imposible actuar bien todo el tiempo, porque miramos el gigantesco conjunto que ello representa, en vez de tomar cada pequeña parte en su pequeño momento. Si pensamos que debemos caminar 50 kilómetros bajo el inclemente sol, nos sentimos desalentados; pero si sólo pensamos que debemos dar un paso a la vez, la caminata es simple, fácil y hasta podemos disfrutarla.
Si se pregunta cómo actuaría un ser perfecto -como recomienda Jesús el Cristo- en relación con la verdad y la mentira, responderíamos que el ser perfecto siempre diría la verdad… Así, cada vez que decimos la verdad ¡actuamos con perfección! … Cada vez que amamos al prójimo, actuamos con perfección. Cada vez que nos negamos a juzgar, actuamos con perfección… No nos inhabilitemos preocupándonos por la vida entera. Seamos perfectos en este pequeño instante presente. Casi sin darnos cuenta -instante tras instante, pensamiento tras pensamiento, palabra tras palabra, acto tras acto- nos acercaremos a la divinidad.
2. KRISHNA
“El hombre que se despoja de todo deseo vive libre de ataduras”
Desear es crear una cadena. Múltiples deseos crean múltiples cadenas… porque al desear fijamos nuestra atención y nuestra acción en la satisfacción de ese deseo… y mientras no lo logremos, sentiremos la insatisfacción o la tristeza por esa “carencia”. Obviamente, entonces, si no tenemos deseos estaremos libres, porque no necesitaremos nada. El deseo es la expresión de la necesidad. Quien mucho desea, de mucho carece… aunque parezca poseer gran riqueza.
Comúnmente se confunde la falta de deseos con la ausencia de gozo; sin embargo, es exactamente lo contrario, ya que al no desear nuestra atención puede centrarse en todo lo que nos rodea y disfrutarlo plenamente, viviéndolo en presente.
Si -por ejemplo- deseo una novia de ojos azules, no admiraré (porque las haré a un lado) las mujeres de ojos negros o verdes o cafés, porque no son las que busco. Si en cambio no deseo a ninguna en particular, podré admirarlas a todas.
Quien nada desea todo lo tiene, porque disfruta de cualquier cosa o ser que esté a su lado. Así, aprendiendo a ver y aceptar y amar lo que nos rodea, aprenderemos a no desear lo que no tenemos.
Si tenemos en nuestras manos un jugo de naranja, no pensemos que nos gustaría uno de mango, porque no disfrutaríamos el de naranja y sufriríamos por la carencia del mango… Si estamos en clase o en el trabajo, no deseemos estar en el descanso o en vacaciones… Si somos solteros, no deseemos estar casados… Si somos obesos, no deseemos ser flacos…
No desear significa estar satisfecho. Si estoy satisfecho, de nada dependo… Soy libre.
Por lógica, no se trata de auto engañarnos diciendo que somos felices con lo que tenemos, sino de despertarnos y ser felices con lo que tenemos.
3. BUDA
“Para aquel en quien mora el amor, el mundo entero es una sola familia”
Quien ama no depende del otro, ni de sus actitudes, ni de sus capacidades. Ama al otro independientemente de él. Lo ama porque el amor brota de sí, porque lo tiene en su interior y es amor lo que surge frente a los demás. Como si todas las mujeres fuesen sus madres o hermanas o hijas o esposas y todos los hombres sus hijos o hermanos o padres.
Si mi madre va manejando delante de mí y frena bruscamente, sonrío con indulgencia… porque es mi madre … y no me enfurezco, ni me desespero, ni me daño el día con su acto… porque la amo… ¿Pero que pasaría si fuera otro? ¿Me enfurecería, me desesperaría, me dañaría el día?
Por ello, quien ama realmente no necesita esforzarse para perdonar, porque el amor siempre perdona… Y no sufre al dar, porque el amor sólo busca darse y dar… Y nunca exige retribución, porque no es negocio, sino generosidad.
Al contrario, quien cree que no tiene amor por dentro de sí… ve enemigos en todos los demás, de todos desconfía y a todos teme. El mundo para él es un lugar de competición y de violencia.
Así, permitir que el amor venga y more permanentemente en el corazón es hacer de la tierra un hogar y de los humanos una familia. El trabajo -a su vez- se vuelve amable, porque se transforma en esfuerzo voluntario. La vida también llega a ser felicidad compartida.
Amar significa traer el cielo a la tierra.
4. LAO TSE
“La persona sabia busca soluciones; los ignorantes, sólo culpables”
Si se piensa lógicamente, nadie desea equivocarse; los errores se cometen buscando acertar. Por ello, no existe realmente culpa en las decisiones humanas, sino equivocaciones al decidir. Aún así, tanto al errar como al acertar se adquiere un nuevo y útil conocimiento, en el constante proceso del aprender (o recordar) terrenal.
Ahora, frente a una equivocación -lo mismo que ante todo tipo de situación- puede asumirse un a posición positiva o una negativa: aceptar la equivocación, aprender de ella y buscar cómo solucionarla, sería la actitud optimista; negar el error o rechazarlo, culpar a alguien y sufrir, sería la actitud pesimista.
Si frente a las fallas únicamente tratamos de castigar o nos lamentamos y lloramos, no sólo no mejoraremos sino que perjudicaremos nuestras vidas. Si, en cambio, frente a los problemas buscamos y encontramos soluciones, nuestras vidas crecerán y se desarrollarán.
Las situaciones que consideramos difíciles, los que llamamos problemas humanos, no son obstáculos para nuestro progreso, sino escalones que nos ayudan a ascender. Cada vez que afrontamos una dificultad, en realidad estamos resolviendo una prueba de graduación o un examen de habilidades. Así que no debemos adormilarnos o desesperarnos o entristecernos… sino responder con soluciones.
5. ZOROASTRO
“Busca no solamente poseer la inocencia del niño, sino también la pureza del santo”
Ser inocente significa vivir sin prejuicios, con espontaneidad, fluir con naturalidad, siendo consciente de la novedad de cada instante y de cada ser, caminar despierto y vital como un niño… No significa ser ingenuo, es decir “viviendo en las nubes”, semiadormecido, engañado y tonto. Así, la inocencia es una cualidad maravillosa y no una debilidad (cuando se confunde con ingenuidad), como algunos insinúan.
Necesitamos recuperar nuestra inocencia y devolverle el lugar que se merece. Ella nos ayudará a descubrir el gozo de lo simple, de lo cotidiano; nos arrastrará sutilmente hacia la libertad, porque nos guiará a elegir no lo que nos conviene socialmente, sino los que nos hace felices vitalmente.
Y tras la inocencia, brotará la pureza en pensamientos, palabras y obras, ya que es su consecuencia natural. Ser puro no resulta una tarea inalcanzable ni difícil, cuando se evitan conscientemente las nocivas influencias del mundo artificial, las exigencias de los convencionalismos, las normas creadas por las apariencias. Cuando se vive de acuerdo a los dictados reales del corazón, se es puro sin esfuerzo.
Los niños y los santos actúan de manera similar, aunque por razones diversas: los niños son quienes son, sin pensarlo, porque no dan importancia a las apariencias; los santos son quienes son, pensándolo, porque descubrieron que las apariencias sólo causan dolor y sufrimiento.
6. MAHOMA
“Buscad la sabiduría desde la cuna hasta la tumba”
Quien cree que no necesita aprender más, crecer más, comprender mejor, conocer sabidurías mayores… es alguien similar a un lago sin nuevas aguas, un lago de aguas estancadas, un lago que lentamente te pudre y se seca. Porque la vida es cambio constante y desarrollo… o deja de ser vida.
Sin embargo, no puede confundirse aprendizaje con acumulación de datos (un computador no vive más, pese a sus datos), ni sabiduría con intelecto, porque es la práctica vital de lo asimilado lo que hace la diferencia. Cada conocimiento debe reflejarse en la calidad de vida o sólo representará una carga más de ego, un peso muerto.
Así, aprender a disfrutar del vuelo de una mariposa con la inocencia o la enseñanza de un niño, puede aportar vitalmente más que memorizar 20 nombres de ciudades africanas; escuchar plácidamente el sonido del viento entre los árboles, más que sumar 20 cifras; sonreír a un amigo, más que gritar 20 veces a un enemigo.
La distancia entre el nacimiento y la muerte cambia de paisaje en cada pequeño recodo, si abrimos los ojos para ver y los oídos para escuchar y el corazón para sentir, por lo que nos ofrece la oportunidad permanente de aprender y progresar en sabiduría, de ser felices instante tras instante.
Si la aburrición y la monotonía parecen ocupar nuestros días, reconozcamos que dejamos de fluir, que nos estancamos y que por ello necesitamos urgentemente abrir nuestra mente a nuevas fuentes de vida.
7. CONFUCIO
“El silencio es un amigo que jamás traiciona”
Que siempre esté dispuesto a escucharnos, que nos ayude a encontrar soluciones a nuestros problemas, que sea digno de confianza, que nos apoye cuando nos sintamos tristes y se alegre con nosotros en los buenos momentos, que nos sea fiel, que nos muestre nuestros defectos sin criticarnos ni juzgarnos y que reconozca sin envidia nuestras cualidades… Esa sería la descripción de un amigo perfecto. El silencio cumple con todos esos requisitos y aún más.
Cuando se elige el silencio -libremente, sin imposiciones- se abren las puertas de la sabiduría y de la paz. Así como las aguas se van volviendo transparentes y cristalinas cuando se aquietan, una mente en silencio encuentra la realidad del ser, aunque para ello deba atravesar primero dolorosas verdades.
Porque el mejor amigo favorece nuestro crecimiento personal, al señalarnos las zonas más oscuras de nuestra personalidad, precisamente esas que nosotros tratamos de evitar, ya que inconscientemente intuimos que exigirán cambios, que necesitarán correcciones.
En el silencio no conviene aparentar, ni engañar, ni mentir, ni tergiversar, porque claramente entendemos que sólo nosotros saldríamos perjudicados. Así que él nos permite enfrentar y solucionar todo lo que obstaculiza nuestro desarrollo.
Reunámonos con él. Escuchemos lo que tiene para decirnos.
8. ABDU´L-BAHA
“La luz es buena en cualquier lámpara donde esté ardiendo”
Escuchar -práctica que casi hemos olvidado- posibilita siempre el aprendizaje, ya sea porque se escucha sabia información o porque se perciben implicaciones aleccionadoras surgidas de lo que se escuchó. En cambio, si hablamos no podemos aprender, porque no estamos abiertos para recibir. Así, todos los seres nos ofrecen su luz, porque cada ser habla de una manera única, enseñando lecciones únicas, con una voz también única… pero debemos abrirnos para recibir esa iluminación. Debemos detenernos y escucharlos.
Si -por ejemplo- somos católicos, también podemos ser iluminados por los judíos o los protestantes o los ateos; si somos conservadores, podemos recibir interesantes lecciones de los liberales y de los socialistas. Porque la luz siempre es buena, aunque surja de una lámpara pobre u oxidada o pequeña o lujosa.
¿Pero cómo sabemos que lo dicho es luz? Porque ilumina, porque aclara, porque da brillo, porque ofrece calor; si, al contrario, causa oscuridad mental o nos hace ver la vida opaca o nos crea fría tristeza o nos llena de confusión y temor… no proviene de la luz, sino de la sombra… no es lámpara que ilumina, sino nube de tormenta.
Todo lo que nos ayude a vivir con amor y comprensión y seguridad y paz es buena luz, venga de donde venga… Si calma mi sed, es agua fresca.
9. EPÍCTETO
“No son las cosas las que perturban al ser, sino las opiniones que el ser tiene sobre las cosas”
El temor, la preocupación, la tristeza, el odio son creaciones falsas de nuestra mente, son reacciones negativas inventadas por nosotros mismos. Y por ello nosotros mismos construimos nuestra infelicidad o nuestra alegría.
Frente a cualquier situación puede escogerse una reacción positiva o una negativa, aún en los casos en que la mayoría cree que no hay elección posible. Ante un insulto -por ejemplo- fácilmente aceptamos que podemos reaccionar con furia o con indiferencia; sin embargo, ante la muerte -por ejemplo- generalmente opinamos que debemos o tenemos que sentir temor o tristeza. Pero son también reacciones escogidas. La muerte puede ser recibida como una amiga fiel o con la alegría de la liberación o con la certeza del ascenso… depende de lo que opinemos sobre ella, pero no depende de la muerte misma.
Si aprendemos a reaccionar positivamente ante todo tipo de situación, lo negativo desaparecerá automáticamente. También podría aceptarse todo, simplemente, sin reacciones positivas ni negativas, dejando que suceda y aprendiendo desapasionadamente de ello. Es nuestra libre elección.
Si buscamos seriamente consecuencias positivas en cualquier situación, las encontraremos. Si buscamos consecuencias negativas, también las encontraremos. Así, nuestras opiniones serán las causantes de nuestra tristeza o de nuestra felicidad, de nuestra preocupación o de nuestra paz, de nuestro temor o de nuestro amor. Nosotros tenemos la llave de nuestra vida.
10. HAN YU
“Quien está en un pozo y contempla el cielo, lo ve pequeño”
La vida, el mundo, el proceso mismo de la existencia humana… siempre es maravilloso; sin embargo, muchas personas creen que es triste o injusto o aburrido. La razón -como en casi todo- está en la diferencia del punto de vista.
Si me encuentro en lo profundo de un valle y observo el camino, sólo alcanzo a percibir un pequeño trayecto, quizá feo y escabroso; pero, si asciendo a lo alto de la montaña, podré percibir un trayecto enorme, pleno de variados paisajes y posibilidades. Así mismo, el paso por la tierra resulta esencialmente diferente para una persona o para otra, dependiendo del nivel de desarrollo en el que se encuentre.
También en los demás aspectos de la existencia la apertura o la estrechez de miras crearán mundos diferentes. Alguien que lee mucho -por ejemplo- tiene más posibilidades para escoger que alguien que no lee, simplemente porque cada autor presentó un punto de vista único, exclusivo, una ventana distinta desde la que observó y opinó. Alguien que sólo conoce una religión tiene menos probabilidades de acceder a la verdad que alguien que conoce 10 religiones. Alguien que sólo busca enamorarse de mujeres blancas tiene menos opciones de enamorarse que otro que acepta a todas las mujeres.
Pese a lo anterior, el cielo alcanza a verse aún desde lo profundo de un pozo. Si no dejamos de observarlo y ascendemos hacia él, crecerá constantemente; en cambio, quejarnos o entristecernos por las paredes que nos rodean, a nadie ayudará y evita disfrutar de esa pequeña luz del cielo.
Además, siempre es posible salir del pozo. El cielo nos espera.
11. HORACIO
“La conciencia es como un vaso. Si no está limpio, resultará sucio todo lo que se eche en él”
Quien no teme conocerse sólo necesita analizar -al final del día- sus pensamientos, palabras y obras para descubrir en qué estado se encuentra su conciencia. Si el resultado general del recuento es negativo (pensamientos negativos, palabras negativas y actos negativos), sabrá que su conciencia exige urgentemente una limpieza. La razón es simple: lo que sale de nosotros muestra lo que hay dentro de nosotros… Si de un vaso brota leche, es porque estaba lleno de leche. Si de él brota algo negro, es porque estaba lleno de negrura.
Así, resulta difícil auto engañarnos. Si comúnmente hablamos de odios o de temores o de desgracias, si insultamos o mentimos o maldecimos con frecuencia, si comentamos generalmente sobre fealdades o deficiencias o errores… es porque nuestro interior ha perdido el rumbo y camina en medio de la negatividad, de la oscuridad.
Si -en cambio- comúnmente hablamos de paz o de amor o de las maravillas de la vida, si apoyamos a los demás o somos veraces con ellos o los bendecimos con frecuencia, si comentamos generalmente sobre bellezas o dones o aciertos… es porque nuestro interior camina seguro guiado por la luz.
Ahora, si descubrimos que existe mucha suciedad en nosotros, no debemos desesperarnos ni culparnos… simplemente necesitamos dejar salir toda esa suciedad y luego empezar a llenarnos con todo lo limpio, lo luminoso, lo amoroso, lo positivo que seamos capaces de alcanzar… y eso mismo brotará entonces de nosotros.
12. MENCIO
“El gran defecto de los seres es abandonar sus propios campos para cuidar los campos ajenos”
Cada ser humano tiene una misión específica que cumplir en la tierra; si cumple con ella, no sólo se estará ayudando a sí mismo, sino que estará así ayudando a toda la humanidad. Esa misión consiste simplemente en realizar de la mejor manera posible cualquier cosa que haga… Si es cartero, ser un buen cartero; si es gobernante, ser un buen gobernante; si es publicista, ser un buen publicista; si es estudiante… si es hijo… si es hermano… si es esposo… hacerlo o serlo de la mejor manera posible. Nada más se necesita para que el mundo marche bien.
Pero por estar juzgando y criticando y exigiendo y pidiendo a los demás, no estamos cumpliendo adecuadamente con nuestra misión. Y las cartas no llegan y la nación se estanca y la publicidad engaña y el estudiante pierde las evaluaciones y el hermano se pelea con su hermano… Y no se tiene lo necesario y el mundo sufre.
El campo que me corresponde cultivar debe ser diariamente abonado o removido o limpiado de malezas o sembrado o humedecido. No exige tareas abrumadoras ni esfuerzos sobrehumanos. Sencillamente requiere un cuidado amoroso y atento.
No nos preocupemos por los errores que los demás cometen, ni por las faltas en las que incurren, ni por los castigos que se merecen. Ocupémonos en dar lo mejor de nosotros, para el bien de todos.
Hoy amanece un nuevo día. Vamos a trabajar y a vivir felizmente.
13. SÉNECA
“Si quieres ser amado, ama”
El universo tiene leyes que se cumplen siempre, con o sin nuestro conocimiento. La más bella, la más poderosa, la más envolvente, la más importante es la “Ley del Amor”: “Quien ama recibe amor. Quien no ama, carece de amor“.
Muchos podrán decir que no es cierta, que han amado y no han recibido amor… Pero si así fue… fue porque en realidad no amaron, aunque creyeran que era amor. La ley no sólo existe para ser cumplida, sino también para ser conocida y comprendida. El conocimiento, la comprensión y la aplicación del real Amor son la razón de la existencia en la tierra.
Si -por ejemplo- amo a una mujer para que ella me ame, no la estoy amando realmente, ya que el real amor no es condicionante, ni pide nada a cambio, se da sin esperar retribución.
Si -por ejemplo- sufro al amar a alguien, no lo estoy amando realmente, porque el real amor no causa jamás sufrimiento y siempre se es feliz al darlo.
Así, cuando se busca o se sigue decididamente el camino del Amor, siempre se gana y nunca se pierde, ya que aún cuando actúo inadecuadamente aprendo por oposición.
Amar, entonces, significa dar y darse generosamente, totalmente… Amar, por Amor.
14. SÓCRATES
“Cuantas menores son nuestras necesidades, más nos parecemos a los dioses”
Un ser perfecto nada necesita, pues cualquier necesidad indicaría carencia, imperfección, dependencia. Lo contrario entonces indica que a mayor número de necesidades… mayor grado de imperfección.
Si se estudian las dos afirmaciones anteriores, deducimos que el ser humano -para crecer y desarrollarse- debe deshacerse paulatinamente de cada una de sus necesidades, al mismo tiempo que debe cuidarse de no crear otras nuevas.
Aparentaría ser un camino demasiado difícil, pero la realidad demuestra que casi todas nuestras “necesidades” no son tales, son sólo adherencias falsas, agregados superficiales, máscaras desprendibles; así que únicamente tenemos que ser conscientes de ellas y abandonarlas, antes de que se enquisten profundamente en nosotros.
Lo anterior no implica obviamente que dejemos de comer o de dormir, ya que son necesidades naturales del ser humano, pero -al menos- podemos impedir que se conviertan en el centro de la vida. Debemos satisfacerlas, pero no dejarnos tiranizar por ellas.
Con un poco de paciencia, si persistimos en la minimización de nuestras necesidades, encontraremos una libertad antes imposible y una felicidad más auténtica, más parecida a la paz de la divinidad.
15. EPICURO
“Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para ocuparse del bienestar del alma”
Hay quienes aparentan vivir y luego mueren sin haber dedicado ni un minuto a su alma. Se dejaron absorber exclusivamente por su cuerpo, por sus emociones y por sus pensamientos, sin siquiera notar que esa actitud era la causante del vacío y la tristeza que inundaba sus días… Murieron siendo ricos, famosos, poderosos, intelectualmente reconocidos… pero infelices.
Porque la felicidad en la tierra sólo puede alcanzarse cuando se permite que el alma sea el centro y sea la guía de nuestras vidas. Pueden intentarse otros caminos, otras fórmulas o hasta tratar de forzar el resultado, pero únicamente así se experimenta la felicidad.
Ahora, cuando el alma nos orienta, cuando es el espíritu quien comanda, no se producen complejas transformaciones ni se exigen difíciles senderos; al contrario, todo se torna recto y simple como la verdad, porque para ella únicamente importa y únicamente cabe una opción: la del amor. El alma sólo existe para el amor, por el amor y en el amor… porque el alma es amor.
Y todo instante es propicio para amar. Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para amar, ya que la felicidad siempre es bienvenida… y ella vive en medio del amor.
Quien desea cuidar su alma, quien desee su bienestar, quien desee recuperar la alegría perdida, quien desee rechazar el vacío o la tristeza o el odio o el temor… sólo necesita amar.. Ya es la hora precisa, no tienes que esperar más.
16.CICERÓN
“Lo que mejor nos sienta es lo que más propio nos es”
Permitirle a nuestro ser que se exprese libremente significa hacernos un bien y hacerle el mismo bien a quienes nos rodean, porque cuando nos comportamos naturalmente brota de nosotros lo que mejor sabemos hacer: ser nosotros.
Parece algo demasiado obvio, pero no es lo común. Casi todos vivimos artificialmente, forzados por normas sociales, culturales, raciales, morales, económicas, mentales… y otro número inmenso de condicionamientos autoimpuestos. Y cuando actuamos un papel que no nos corresponde, el resultado tiene que ser inadecuado o pobre o -incluso- desastroso.
Tan lejos hemos llegado en nuestra desnaturalización, en nuestro distanciamiento de nosotros mismos, que ya no sabemos o dudamos constantemente en relación con lo que desearíamos, con nuestros gustos, con el trabajo que podríamos desempeñar, con la pareja que querríamos vivir. Simbólicamente somos los cisnes que se creen patitos feos.
Resulta urgente nuestro reencuentro. Utilicemos todos los medios disponibles (silencio, meditación, lectura, hipnosis, terapias de crecimiento personal, la propia vida diaria, etc.) para descubrir nuestro real ser. Tras el reconocimiento surgirá la felicidad, la paz, el amor… porque somos nosotros mismos -nuestra desadaptación- quienes obstaculizamos esos logros.
Nadie puede sentirse mejor que un sol que sabe que es sol y que actúa como sol.
17. PLATÓN
“El que aprende y no practica lo que sabe es como el que ara y nunca siembra”
Si se estudia detenidamente la propia vida y la vida de otros, pueden descubrirse elementos muy útiles para nuestro crecimiento personal, porque somos semejantes y las situaciones de aprendizaje también son semejantes. Notaremos -por ejemplo- que las personas claramente felices son también claramente amorosas y que las infelices son temerosas u odiosas.
¿Pero de qué nos sirve ese conocimiento si no lo convertimos en experiencia personal? ¿Pasará sólo a engrosar nuestros datos enciclopédicos? El conocimiento únicamente es sabio cuando transforma positivamente nuestra vida, cuando la hace fructificar. En el anterior ejemplo entonces, el conocimiento adquirido tendría que convertirnos en personas más amorosas que evitan temer y odiar… o simplemente serían palabras vacías.
Quien posee muchos conocimientos pero es infeliz, no sabe nada. Quien realmente sabe, es feliz. Quien vive feliz, es sabio.
Así como aramos para sembrar, debemos estudiar para vivir o aprender para ser felices. No tiene sentido estudiar o aprender para algo diferente. Si lo recordamos, fácilmente podremos aceptar o rechazar las opciones que se nos presenten, las actividades a las que nos inviten, sin dudar acerca de su conveniencia o inconveniencia.
Ya sabemos que debemos amarnos a nosotros mismos. Empecemos por ahí.
18. SÓFOCLES
“La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo”
Alguien extrajo el barro, alguien le dio forma, alguien lo puso al horno, alguien lo secó, alguien lo transportó a la ciudad, alguien lo guardó en un depósito, alguien lo llevó a su lugar y lo colocó en la casa que usted ocupa… para que usted tuviera un techo y no sufriera los rigores de la intemperie… Y lo mismo sucedió con el hierro de sus ventanas o la comida de su mesa o el algodón de su camisa o el cuero de sus zapatos o los cables de su televisor o los fósforos o los vidrios o el colchón o el agua o la luz que alguien lleva hasta su diminuto punto en medio de la tierra, para servirle a usted, para que usted los utilice… inconsciente de tanta ayuda anónima… ¿Y se ha quejado usted de desamor o de soledad o de aburrición o de abandono?
La tierra entera está llena de seres que viven para servir a su prójimo. Desde todos los continentes usted recibe el trabajo de muchísimos humanos desconocidos. Y hablamos de desunión o de violencia, como si nada más existiera.
¿Y usted valora su propio trabajo? ¿A cuántas personas sirve usted diariamente? ¿Hasta dónde llega la energía de su esfuerzo cotidiano? Si pintáramos con un color diferente la energía empleada por cada humano en su trabajo y la rastreáramos hasta su destino final, el mundo quedaría cubierto por la más espléndida y variada malla de colores… Porque la más bella obra humana es la que surge de darse a los demás.
19. OVIDIO
“No se desea lo que no se conoce”
Quien no ha visto jamás un rojo atardecer no sabe de su espléndida hermosura, ni de su carácter irrepetible, ni de sus gigantescas proporciones, ni de la multiplicidad de sus matices. Pero quien no lo ha visto tampoco sufre por su desconocimiento, porque lo que desconoce no existe para él. Para él, “rojo atardecer” sólo son palabras vacías o imaginación desbordada. Para él esa carencia no se siente ni se desea… Quien no ha visto un rojo atardecer está “incompleto”, pero no lo sabe. Y esa ignorancia lo aleja de la posibilidad de “completarse”.
De igual manera, hay quienes no conocen a Dios o desconocen la belleza del silencio o no han experimentado la paz de la meditación o no saben de la felicidad y del amor o ignoran la plenitud del dar.
Pero -por otro lado- tampoco se conoce un rojo atardecer porque alguien lo describe o porque alguien dice que lo vio. Es algo que tiene que vivirse con todo el ser, con toda conciencia.
Así, surge una asombrosa deducción. Si no se desea lo que no se conoce, sólo se puede desear lo que sí se conoce… Hay quienes desean conocer a Dios, al silencio, a la paz, a la felicidad, al dar, al amor… ¿Quizá estamos “completos” y no lo sabemos?… ¿Y si esa ignorancia causa nuestros sufrimientos? ¿Sólo necesitaríamos vencer esa ignorancia para recuperar nuestro real ser?
Tal vez sea entonces verdad que salimos inconscientes del Amor, para volver conscientemente a ÉL.
20. ARISTÓTELES
“La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”
El ser humano posee una riqueza infinita dentro de sí, pero comúnmente la desconoce o la olvida y no la disfruta. En muchas ocasiones hasta se siente miserable, porque cree que carece de todo. Simbólicamente resulta similar al hombre que tenía el billete ganador de la lotería, pero vivía en la pobreza porque no lo sabía… o porque no creía que fuese verdad.
Potencialmente -por ejemplo- la felicidad habita en nuestro interior, constantemente, perfectamente resguardada. En cada momento podemos entrar y sacar un poco de ella, para disfrutarla… y entonces sonreímos y decimos que la existencia es maravillosa, que el día es espléndido, que nuestra esposa y nuestros hijos son los mejores… Sin embargo, también es posible dejarla en su lugar, no entrar por ella… Y entonces nuestro rostro se endurece y vemos la vida como una lucha injusta y las horas se tornan monótonas y tristes y los demás se convierten en enemigos… ¿No lo sabía? ¿No cree que es verdad?
La ironía llega a tales extremos que tendemos a esforzarnos buscando motivos de tristeza o de sufrimiento, en vez de encontrar motivos de felicidad. Nos enfurecemos si alguien nos dice que somos ricos aguantando necesidades. La prueba de esto la vemos diariamente: casi todos esperamos que suceda lo peor o creemos que los malvados vencerán o que no existen soluciones a los problemas.
¡No más! ¡Disfrutemos lo que tenemos y seremos ricos!
21. ESQUILO
“La felicidad tiene su origen en la salud del alma”
Cuando se hace lo debido, lo correcto, la felicidad llega. No importa si se es rico o pobre, sabio o ignorante, africano o americano, porque la salud o la enfermedad del alma se reflejan claramente en la vida diaria.
Sin embargo, es necesario recalcar que nuestras creencias acerca de lo debido o lo correcto no siempre concuerdan con la realidad del alma, con la realidad del universo, con la verdad. Es decir que si nosotros pensamos que se debe castigar a quienes se equivocan, pero el alma sabe que nunca se debe castigar, hay una seria diferencia que siempre se inclina favor del alma y entonces -por ejemplo- nosotros también seríamos castigados y ello nos causaría infelicidad.
Lo anterior significa que en la perfección de la creación se “instaló” una “alarma” que anuncia cuándo estamos viviendo inadecuadamente: nos sentimos infelices. Así, si pensamos y hablamos y actuamos en concordancia con la verdad, con las perfectas leyes cósmicas… sentiremos la felicidad.
En conclusión, mientras más rápidamente seamos conscientes de que nuestra vida es consecuencia directa de nuestra forma de vivirla o -dicho con otras palabras- que depende de cada uno de nosotros la propia alegría o la propia tristeza, más rápidamente también actuaremos correctamente, armónicamente… y el beneficio será la salud del alma o la felicidad del ser.
22. PITÁGORAS
“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”
La educación que recibe un niño necesita ser consciente y consistente, porque lógicamente los hombres somos el fruto de la infancia. Quien crece y conoce el mundo en un ambiente violento tenderá a convertirse y a comportarse como alguien violento, porque esas son las leyes que conoce y vive. Quien se desarrolla en un ambiente amoroso reaccionará luego amorosamente, ya que creerá que esas son las respuestas naturales ante los demás.
Si enseñamos a nuestros hijos -con nuestras palabras y nuestros actos- que si no hacen lo que deseamos los golpeamos o les gritamos o los forzamos apoyados en nuestro mayor poder físico, ellos obviamente deducirán -consciente o inconscientemente- que es el uso de la fuerza el que decide las cosas a nuestro favor y que los demás deben de todas maneras comportarse como a nosotros nos gusta.
Actualmente, castigamos al prójimo porque hace lo que precisamente le enseñamos que hiciera. Es una triste contradicción que causa además mayor desadaptación y mayor violencia interna y externa.
Si aceptamos al niño en su individualidad, con sus diferencias y características únicas y lo amamos así… lo estaremos educando para que él actúe igual y nunca requerirá de lo que llamamos castigo, porque nunca perjudicará ni atacará a nadie.
Lógicamente, si vamos a educar a nuestros niños, debemos primero -o a la par- reeducarnos nosotros mismos, ya que nuestros actos son las lecciones principales para ellos.
23. KABIR
“El que ama, comprende. El que comprende, ama”
Arrastrados por el espejismo de la cantidad, generalmente se cree que sabio es el que sabe muchas cosas, el que tiene muchos conocimientos. Pero los mismos sabios -a través de la historia- desmienten esta versión, diciendo simplemente que sabio es quien ama o que quien ama es sabio… y nada más.
Tal sencillez también suele alarmar, porque se confunde complejidad con elevado conocimiento, pero en realidad las grandes verdades siempre han sido simples.
La sabiduría y el amor -entonces- van íntimamente unidos, ya que el saber únicamente tiene sentido cuando mejora nuestra calidad de vida, y -si observamos a los seres- notamos que quienes aman viven mejor. Así, quien ama demuestra sabiduría y quien no ama demuestra ignorancia.
Si analizamos escenas cotidianas, descubriremos que la deducción anterior cobra pleno sentido: las mamás comprenden hasta las diferencias de llanto en sus bebés, porque los aman y al amarlos se interesan totalmente en ellos y los llegan a conocer como nadie más; un profesional resuelve fácilmente los problemas de su especialidad, porque ama su profesión y así la comprende mejor que otros. Lo contrario también sucede: un estudiante que odia las matemáticas no logra comprender sus postulados.
En conclusión, mientras más amemos más comprenderemos; si todo lo amamos, todo lo comprenderemos.
24. KRISHNAMURTI
“En donde hay posesión necesariamente habrá temor a la pérdida”
Si no poseo un carro, no temeré que me lo roben o me lo choquen o que me cobren por él un seguro muy caro o que me maten porque me niego a entregarlo o porque me enfurecí con quien se me atravesó; sin embargo, deseo poseer un carro. Nos han enseñado que a mayor número de posesiones mayor nivel social, pero no nos enseñaron que con cada posesión aumentan significativamente nuestros motivos de temor.
Si a lo anterior agregamos que tendemos también a posesionarnos de títulos honoríficos o niveles económicos o roles sociales o necesidades suntuarias… la lista de nuestros temores continúa acrecentándose.
Si además comprobamos que nos sentimos o nos comportamos como dueños de esposas e hijos o amigos o socios, nuestros miedos sobrepasan toda capacidad de aguante. Y llegan la depresión, la competencia, la irascibilidad, la tiranía, la insatisfacción, la infelicidad.
Necesitamos urgentemente desapegarnos, liberarnos de las cadenas autoimpuestas, rebelarnos contra los convencionalismos del momento. Necesitamos valorar y disfrutar sin poseer, amar con libertad (es decir amar realmente) para que el temor desaparezca.
El deseo de posesión o la posesividad misma podrían erradicarse de nuestra cultura, si nosotros lo hacemos primero a nivel individual, en nuestra propia vida.
25. EURÍPIDES
“Sólo suficiente… y es abundancia para el sabio”
Para disfrutar de la existencia, los humanos tenemos niveles diferentes de exigencia, basados más en apariencias que en realidades: algunos creen necesitar millones en el banco, viajes al extranjero, estudios en universidades de renombre, trabajo de gerentes, casas semicampestres, vestidos por cantidades y a la moda; otros, dinero para pagar deudas, un viaje al año dentro del país, estudios de bachillerato, trabajo en cualquier campo, un techo que los libre del sol y el agua, dos vestidos; otros dicen necesitar más y otros menos para vivir… ¿Pero, qué dicen los sabios?
En las diversas culturas los sabios afirman que la felicidad en la tierra no depende de lo externo. Ello significa que sólo se necesita lo suficiente para subsistir, para satisfacer las necesidades naturales… y nada más. Con sólo eso, la tierra es un lugar de abundancia.
Así, únicamente nuestra propia mente es quien obstaculiza el que nos sintamos viviendo en prosperidad y abundancia, porque el cuerpo normalmente exige muy poco.
La sensación de pobreza y escasez entonces puede darse aún cuando se tiene mucho más de lo necesario, porque la mente comúnmente exige demasiado.
Debemos ser conscientes del mundo que nos rodea y en el que estamos inmersos, para que no se nos impongan necesidades artificiales. Ya es hora de recuperar la alegría de la creación y su infinita abundancia. Redescubramos el paraíso en el que vivimos.
26. ERASMO
“Se conquista la felicidad cuando estás dispuesto a ser quien eres”
Aquí en la tierra, somos seres con grandes y pequeños errores y cualidades. Necesitamos aceptarnos así y también aceptar así a los demás, para lograr la paz y la felicidad.
Aceptar los errores significa evitar la culpa, el temor, las apariencias, las exageradas y luego frustrantes expectativas, el odio hacia sí y hacia los demás; así mismo, significa vivir con más tranquilidad, con más capacidad de perdón y tolerancia, con más realismo, con más posibilidades para auto corregirse y aprender y crecer. Aceptar los errores es aceptar nuestra humanidad y -al hacerlo- aceptar la felicidad en medio de la imperfección.
Aceptar las cualidades -en cambio- significa enfrentar los retos constantes del desarrollo, las exigencias propias y ajenas, los peligros del orgullo y las necesidades de la humildad; significa reconocer que somos valiosos y útiles para los demás, que tenemos algo para dar y que ese algo es hermoso y bueno. Aceptar las cualidades es aceptar nuestra divinidad y -al hacerlo- aceptar que la luz vence a las sombras, que la felicidad es posible en la tierra.
Porque somos seres de luz viviendo experiencias nuevas en cuerpos materiales… y si lo aceptamos, la felicidad no deberá esperar para brotar en nosotros, surgirá como consecuencia lógica de ese reconocimiento.
Si aceptamos que somos quienes somos, nada más necesitaremos, porque descubriremos que estamos completos, que nada nos falta… Y esa plenitud trae la felicidad.
27. PASCAL
“¡Cuánto se gana con un poco más! ¡Cuánto se pierde con un poco menos!”
Cada paso, cada minuto en la vida tiene tanta importancia como el anterior y como el siguiente. Para llegar a lo alto de la escalera, cada peldaño es esencial. Si uno de ellos no se asciende, todos los siguientes se hacen imposibles. Ninguno es más importante, todos resultan imprescindibles y todos llevan un poco más arriba.
Sin embargo, para llegar al segundo piso, el escalón número 20 es obligatorio. Si ese escalón no se asciende, las riquezas del segundo piso no pueden disfrutarse, ni aún habiendo subido 19 escalones.
En la vida diaria, el escalón número 20 puede ser cualquiera: hacer una pequeña tarea, perdonar la equivocación de alguien, saludar al portero, ofrecerle el asiento a la señora embarazada, ayudarle al anciano a subir al autobús, sonreírle a un niño. Cada diminuta acción diaria puede significar la diferencia entre ascender al siguiente nivel de evolución o permanecer en el anterior.
Pero no debemos tensionarnos ansiando alcanzar grandes cambios. Llegarán cuando deban llegar. Sólo necesitamos dar lo mejor de nosotros en cada paso y la vida se encargará de regalarnos sus dones en el momento preciso. Si subimos constantemente, el segundo piso surgirá siempre y quizá la sorpresa haga más agradable ese instante.
Vivamos cada segundo como lo que es: el más importante de los segundos… el segundo presente.
28. HAIDAR
“Un camello es caro por una moneda, si no necesitas un camello”
¿Qué necesita un ser humano para ser feliz? ¿Necesitan lo mismo un carpintero, un escritor, un ingeniero, un cocinero? ¿Necesita un niño más o menos que un adulto? ¿Un ciego necesita audífonos o un sordo necesita lentes? El concepto de “necesidad” es casi tan variado como los rostros. Por ello nadie debe dejarse imponer necesidades de otros. Sólo yo sé lo que yo necesito. Lo que para otro puede ser vital, para mí puede ser superficial… y viceversa.
Sin embargo, también existe el autoengaño. Hay quienes prefieren aparentar la felicidad ante otros, en vez de ser felices… pese a los demás. Constantemente se nos trata de forzar -sutil o directamente- a actuar como los demás creen que debemos hacerlo, a comprar lo que ellos deciden o a vestirnos como ellos ordenan… ¿Cuántos vestidos necesitas y cuántos tienes? Ese es tan solo un ejemplo de los muchos posibles.
Así, encontramos en nuestras casas innumerables objetos innecesarios para nosotros, pero exigidos por la sociedad en la que existimos. O trabajamos en lo que no nos agrada, porque es un cargo más aparente socialmente. O vamos de vacaciones a una ciudad, porque es el centro de moda.
Necesitamos reencontrarnos con nosotros mismos para saber lo que deseamos realmente, para elegir lo que sí concuerda con nuestras particularidades, para que sea nuestro corazón quien guíe y no nuestro temor.
29. SANTA CATALINA DE SIENA
“Todo el camino que conduce al cielo… es cielo”
Alguien que sabe a qué ciudad desea ir es alguien que ya empezó a llegar a esa ciudad, porque ya tendió una línea hacia ella y ya desechó todas las demás líneas.
Pero no se debe confundir el elegir una dirección con el imponerse una meta, porque son decisiones diferentes. No es lo mismo dirigirme hacia la bondad que querer ser bueno. En el primer caso, los errores son parte normal y natural del camino; en el segundo, son una culpa y una carencia. En el primero, cada paso es un acercamiento; en el segundo, cada paso es la demostración de que no se ha llegado.
Cuando un enamorado va hacia su amada, disfruta cada instante del camino pensando en ella, porque todo su trayecto está hecho de amor. Si -en cambio- ella fuese su objetivo, todo el trayecto sería sufrimiento, ya que únicamente estando a su lado encontraría gozo.
Así mismo, quien cree que el cielo es una meta a la que hay que llegar, siente que la tierra es un camino de sufrimiento… Quien -en cambio- sabe que apenas va hacia el cielo, también sabe que la tierra es el camino que conduce al cielo y por ello se alegra de recorrerlo.
La vida humana -segundo a segundo, como una escala tras otra- es el trayecto de ascensión al cielo, a la felicidad plena y por ello debe vivirse con felicidad.
30. EMERSON
“El mundo es todo puertas, todo oportunidades y cuerdas tensas que aguardan a que se las toque”
Una guitarra de buena madera, buen acabado y cuerdas bien templadas, sólo es un bello instrumento… Pero una guitarra bien tocada es creación, es música, es armonía, es felicidad.
El mundo es un bello instrumento que espera ser bien tocado por cada ser humano, para que sea realizada la creación, para que sea música lo que brote de la casa de los hombres, para que entremos en armonía con el resto del universo, para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo.
Porque el mundo no es un lugar de sufrimiento, sino una escuela de crecimiento, donde el hombre puede elevarse un poco cada día, en un ascenso lento pero constante, hasta retornar conscientemente a la luz de la que descendió.
Así, en el mundo cada situación actúa como una puerta que nos lleva a nuevos paisajes, a nuevas experiencias, a nuevas lecciones que posibilitarán nuestro desarrollo. Cada situación es una oportunidad para encontrar una respuesta… Y de respuesta en respuesta todo será aclarado, todo será iluminado por la verdad. Y lo que fue sombra volverá a ser luz.
Pero si el ser humano no abre las puertas y entra, no aprovecha las oportunidades de crecimiento y no hace vibrar las cuerdas que debe tocar… la vida en la tierra no resultará armoniosa… y en vez de música se escuchará el llanto.
¡Despertemos!
31. CATÓN
“Nunca se es más activo que cuando no se hace nada; nunca se está menos solo que cuando nadie te acompaña”
Cada vez que un ser habla, pierde la oportunidad de escuchar a los demás seres. Cada vez que un ser hace algo, desaparecen todas las demás posibles acciones. Cada vez que voy a visitar a alguien, ningún otro ser puede venir a visitarme. Cada vez que mi mirada se centra en algo, deja de ver todo lo demás. Potencialmente hay más acción en el “no hacer” que en el “hacer”, ya que en el “no hacer” caben todas las posibilidades, mientras que en el “hacer” sólo cabe una… la que se está realizando.
Por lo anterior, resulta muy sencillo sorprender a alguien que ve televisión, ya que está absorto en la pantalla. Y es muy difícil -en cambio- sorprender a alguien inactivo, ya que todos sus sentidos (y no sólo uno) están alertas.
Pero no se trata únicamente de potencialidad. Cuando no se hace nada a nivel material, a nivel mental y espiritual se activan todos los sentidos y se abren todas las puertas. Ello significa que los mundos no materiales inmediatamente te contactan con nosotros. Debido a esto, la meditación -por ejemplo- puede desarrollar tanto a un ser. También por esto los sabios recomiendan la soledad y el silencio, para encontrar nuestras cualidades dormidas.
Por supuesto, no se trata de abandonar totalmente la acción y la relación social, sino de crear un equilibrio en el que la inacción favorezca la acción correcta y la soledad favorezca las correctas relaciones.
32. SANTA TERESA DE JESÚS
“Donde no haya amor, poned amor y encontraréis amor”
¿Quiénes se quejan por falta de amor? Obviamente quienes no tienen amor… ¿Y quiénes viven felices porque están rodeados de amor? Lógicamente quienes sí tienen amor. Parece un juego de palabras, pero en realidad encierra una simple verdad: sólo se puede encontrar amor allí donde hay amor… Y no se puede encontrar donde no hay amor, ni aunque se use la fuerza o se trate de ejercer presión o se haga trampa o se recurra al autoengaño.
Ahora, aplicar este saber a la vida diaria evitará muchas frustraciones y ofrecerá muchas alegrías. Si me acerco a personas llenas de amor, no tendré que esforzarme para encontrar amor, ni deberé hacer nada especial para que ellas me amen, porque el amor brotará naturalmente de ellas.
Pero si me acerco a personas que carecen de amor, se me presentan dos opciones: aceptar que no tienen amor y por lo tanto no puedo exigírselos ni esperarlo… o darles amor para que no carezcan de él y así poder encontrar amor en ellas.
Si vamos un poco más lejos, se deduce que si deseamos vivir permanentemente rodeados de amor y encontrar amor donde quiera que vamos, necesitamos permanentemente dar amor. Y si sabemos que la esencia de la felicidad radica en el amor, podemos afirmar que seremos felices cuando amemos.
Afortunadamente, cuando se descubre la fuente de amor que existe dentro de nosotros, descubrimos también que es inagotable. De hecho, aumenta y se multiplica cuando se da ese amor.
33. BALZAC
“Cuanto más amamos, menos juzgamos”
Mucho se ha hablado acerca del amor, y -en medio de tantas palabras- su sentido práctico su vitalidad, la energía que representa… ha dejado de expresarse. Por ello vivimos en un mundo lleno de temores, de odios, de violencia, de tristeza.
A cada uno de nosotros corresponde entonces la urgente tarea, la importante misión, de recuperar el real amor e irradiarlo a nuestro pequeño círculo social. El amor mismo hará lo demás.
Podemos empezar por una de sus características menos practicadas hoy: no juzgar. El amor no juzga, acepta a todos como son, sin condenar lo que creemos que son sus equivocaciones, sin culparlos por nuestras desdichas. Mientras más critiquemos y señalemos los errores de los demás, más lejos nos encontraremos del amor. A mayor nivel de amor, menor deseo de juzgar.
Así como una madre comprende y acepta incondicionalmente a su hijito, con sus rabietas y sus desplantes y sus rebeldías, así quien ama comprende y acepta a su prójimo. No significa pues que aliente el mal o que celebre las venganzas, sino que sea comprensivo y acepte la humanidad del otro. Y así como una madre ayuda y corrige a su hijo, quien ama ayuda y muestra -con su propio ejemplo- el camino correcto a su prójimo, sin condenarlo, ni castigarlo, ni violentarlo, ni forzarlo a comportarse de determinada manera, porque eso también sería juzgamiento.
¡Amemos! ¡No juzguemos!
34. SHAKESPEARE
“Casi siempre se hallan en nuestra mano los recursos que pedimos al cielo”
Existe una bella historia en la que un hombre se queja diciendo: “¡Dios, haz algo para corregir tanta injusticia!” …Y entonces Dios le contesta: “Ya lo hice. Te creé a ti”.
Si partimos del hecho de que Dios es perfecto (uno de los atributos de la Divinidad), tendremos que afirmar también que sus obras -el hombre, el mundo- también son perfectas. Así que si vemos en algún punto imperfección es porque falla nuestra visión, nuestra percepción de ese universo perfecto. Así, lo que debemos corregir se encuentra en nosotros. Necesitamos entonces descubrirlo y devolverle su perfección.
Dado lo anterior, nuestras peticiones de ayuda al cielo son más faltas de fe… que devoción, más desesperanza… que comprensión. En nuestras manos, en nuestros ser, se halla ya todo lo que necesitamos. Sólo debemos encontrar la realidad de nuestro poder, de nuestra capacidad, de nuestras posibilidades… y desarrollarlas.
Es por esto que a veces creemos ver diferencias entre unos seres y otros: porque unos han desarrollado su potencial y otros no, aunque partieron de la misma esencia perfecta.
Dios -además- todo lo sabe (otro de sus atributos). Si no nos ayuda o si no nos envía ayuda es porque sabe que podemos solucionar solos nuestros problemas. Si nos ayudara innecesariamente, caería en la sobreprotección, en la alcahuetería, y ello no se corresponde con su perfección.
Somos libres para equivocarnos, pero tenemos los medios suficientes para auto corregirnos. No temamos. Confiemos.
35. KAZANTZAKIS
“La iluminación es contemplar todas las oscuridades con ojos iluminados”
Si hay una zona oscura y dirijo hacia ella un rayo de luz, esa misma zona se convierte en una zona iluminada. Lo que se veía confusamente se vuelve claro y nítido. Lo que no se veía surge ante los ojos. Lo que parecía un monstruo se convierte en una hermosa planta.
Ahora, si el símbolo se explica, diremos que sabio o iluminado es quien lleva o dirige su sabiduría o la luz de su comprensión a cada situación problemática o difícil o triste y la convierte en una situación de aprendizaje o sencilla o feliz, porque la ve como realmente es. Así, lo que parecía un obstáculo se transforma en un escalón y lo que aparentaba ser un vacío se vuelve una puerta… gracias al saber.
Sin embargo, mientras accedemos a la sabiduría, surge un hecho de gran importancia y sumamente lógico: las cosas, las situaciones, todo lo que miramos puede verse de maneras diferentes y cada manera depende de uno mismo, de la forma particular en que uno observa o analiza.
Lo anterior significa que la misma situación alguien la ve como positiva y otro alguien como negativa… lo que causa en el primero, sonrisas; y en el segundo, llantos. Obviamente, si nos hacemos conscientes de esta posibilidad, siempre escogeremos la opción optimista, la mirada positiva.
Vale la pena intentarlo, ya que puede significar la diferencia entre felicidad y tristeza.
36. CHUANG TZU
“La gran sabiduría es amplitud. La sabiduría pequeña es discriminación”
A los seres humanos siempre nos ha causado dificultad el saber qué camino seguir, qué verdad creer, a qué líder apoyar, qué acción emprender. Sin embargo, como ayuda inicial, únicamente necesitaríamos preguntarnos -en cada caso- a qué gran conjunto pertenece aquello sobre lo que dudamos: ¿Al bien o al mal? ¿A la luz o a la oscuridad? ¿A lo pacífico o a lo violento? Y lógicamente escogeríamos la opción del bien, de la luz y de la paz, porque es lo que deseamos para nosotros, de manera natural.
Si por ejemplo un grupo habla de separación y otro de unión, nos preguntaríamos si la “separación” pertenece al conjunto del “bien y de la luz” o al conjunto del “mal y de la oscuridad”…. Y lo mismo nos preguntaríamos en relación con la “unión”. Si aún así continuara nuestra duda, podríamos buscar palabras sinónimas y ello nos ayudaría a dilucidar el gran conjunto. “Separación” habla de división, partición, discriminación… Y estas cuatro palabras fácilmente se encausarían hacia el conjunto del “mal”.
Ya que vivimos en un mundo de opuestos, generalmente resultaría sencillo ubicar cada hecho en un conjunto o en otro, pero -haciendo eco de la misma propuesta- luego deberíamos tender a la superación de esa oposición, entendiendo que el “bien” y el “mal” forman un solo todo equilibrado, así como el polo positivo y el negativo conforman un solo imán.
37. FRANCIS BACON
“Quien planea la venganza mantiene frescas sus propias heridas”
La manera más efectiva de sentir o acrecentar un dolor consiste en concentrarnos en él, en prestarle atención. Por eso se agudiza en las noches, cuando todos los sentidos se centran en él.
La anterior constante se cumple no sólo en relación con los dolores físicos, sino también con los emocionales y los mentales. Si -por ejemplo- alguien hiere nuestro ego con una humillación pública, nuestro dolor y nuestra ira crecen y se avivan cada vez que recordamos el incidente. Así mismo, las personas vengativas continúan sintiendo y agrandando sus heridas cada vez que planean su venganza y -en vez de sanarse- se amargan y se enferman de odio.
Sin embargo, podemos aprovechar esta causalidad a favor nuestro: quien perdona rápidamente, rápidamente sana sus heridas; quien rechaza la venganza, también rechaza el dolor que le infringieron; quien no se siente ofendido, no puede ser coaccionado por el ofensor…
Entonces, como consecuencia, la manera más efectiva para vivir en paz y no ser afectado por el sufrimiento o por los violentos o por los ignorantes, consiste en no prestarles atención, en no concentrarnos en su negatividad. Debemos pensar, hablar y actuar positivamente, amorosamente, para sanar todas nuestras heridas y disfrutar la vida.
La forma de vencer lo negativo es fortalecer lo positivo.
38. SAN FRANCISCO DE ASÍS
“Señor, hazme un instrumento de tu paz. Haz que donde halla odio, siembre yo amor”
Si vivimos en medio del pantano y la basura, todo lo que allí llevemos terminará ensuciándose. Así que necesitamos primero limpiar nuestra casa y nuestro ser, para que todo lo puro que nos llegue conserve su pureza y para que todo lo que surja de nosotros sea limpio y puro. No puede limpiarse una vidriera con un trapo engrasado.
Recordando estos ejemplos se entiende por qué hay muchos que buscan la paz y no la encuentran, piden amor y no lo reciben. Para ser un abanderado de la paz, primero se tiene que ser pacífico. Para ser un “recipiente” del amor, primero se tiene que ser amoroso. También por ello se dice que si queremos un mundo mejor, tenemos que empezar por mejorarnos a nosotros mismos. No hay otra opción. Somos nosotros mismos los que decidimos lo que podemos recibir y lo que no podemos recibir, lo que podemos y no podemos dar.
Surge así una hermosa lección de justicia universal, de justicia divina: cada quien obtiene exactamente lo que se merece. No se puede verter leche en un vaso lleno de aceite, porque se perdería la leche.
Sin embargo, así como un vaso sucio puede ser limpiado con un constante flujo de agua pura, existen seres tan llenos de amor que logran sembrar amor en medio del odio. Pero aún en este caso, el vaso debe permitir -por un determinado tiempo- que el agua le caiga. Si se niega, ni aunque el agua viva corra abundantemente lograría limpiarse. Nosotros decidimos.
39. ANDRÉ GIDE
“Sabio es aquel que constantemente se maravilla”
Si estamos hambrientos y nos encontramos en un lugar lleno de los más variados manjares y nos negamos a disfrutarlos, aunque nos los ofrecen gratuitamente… ¿seríamos unos tontos? Pues entonces lo somos, porque el ejemplo se refiere a la vida en la tierra.
La tierra es el lugar de las maravillas. Sus espectáculos son únicos en el universo y sin embargo se varían cada día, para hacer aún más asombrosa su riqueza. Se ofrecen actos espléndidos a escala microcósmica y macrocósmica en la superficie, bajo el agua, en los aires, en escenarios constantemente cambiantes. Sus artistas son tan diversos como diminutas partículas o gigantescos hoyos negros, como soles amarillos o estrellas multicolores, como rocas milenarias o mariposas de un solo día, como montañas arrogantes o gusanos humildes, como espirales infinitas o sonrisas instantáneas.
Y pese a todo este derroche de divina generosidad, los humanos decimos que nos aburrimos o que nos sentimos tristes o -aún- que sufrimos sin medida y que no soportamos más esta tierra… ¿Seremos unos tontos? ¿O unos ciegos?
Despertemos, disfrutemos del banquete más hermoso que se realiza en nuestro honor, diariamente. Es lo más sabio que podemos hacer. Abrir los ojos y los oídos y los poros… y maravillarnos. Abrir nuestra mente y maravillarnos. Abrir nuestro corazón y maravillarnos.
40. SAN JUAN DE LA CRUZ
“El secreto de la vida consiste en aceptarla tal cual es”
Para vivir se necesita muy poco. Sólo la vida misma. Tanto como la vida misma… Lo demás es un regalo extra, un agregado espléndido, un lujo. Si observamos con atención lo que constantemente sucede dentro y fuera de nosotros, aceptaremos gustosos la vida que se nos dio, porque es generosa y magnífica.
Pese a ello, pocos seres humanos disfrutan realmente su existencia. La mayoría la considera pobre, difícil, desgraciada.
Para conciliar dos posiciones tan absurdamente contradictorias, únicamente resulta aceptable una explicación: la mayoría desconoce la vida que tiene. Cree poseer un baúl sucio y viejo, porque no ha visto los tesoros que ese baúl guarda.
Ahora, si analizamos el mundo cotidiano descubrimos fácilmente que la mayoría se guía por lo externo, por lo que sucede fuera del ser, olvidando o menospreciando lo que acontece dentro del ser, en su mente y en su corazón.
Así, si se recupera la vida interior, se recupera también el real valor de la existencia y se acepta tal cual es, en toda su divina dimensión.
Que el manzano acepte ser manzano, que el sol acepte ser el sol, que el hombre acepte su humanidad, con sus inviernos y sus veranos, con sus descensos y ascensos, para que la vida fluya.
41. TAGORE
“No porque arranques los pétalos a la flor alcanzarás su hermosura”
La belleza existe para ser disfrutada, para ser admirada, para hablar de Dios… pero no para ser poseída, no para ser dividida o causar división, no para ser escondida. Cuando se encierra un pájaro en una jaula, se pierde su vuelo y la luminosidad de su plumaje y de su canto. Cuando se arranca una flor para llevarla a un florero, se le quita su fuerza vital y el poder de su energía. Cuando se oculta a una mujer de la mirada de los demás hombres, pierde su feminidad y su inocencia. Cuando se trata de atrapar la transparencia y el brillo de una pompa de jabón, explota entre las manos.
La belleza sólo puede vivir en libertad. Por eso la envidia destruye la posibilidad de gozar lo que se desea y por ello el cielo no puede ser tomado a la fuerza. Para alcanzar la hermosura de una flor no se le deben arrancar sus pétalos, sino amar su totalidad, su plenitud. La belleza es también un canto de unidad, de armonía entre las partes.
Quien trata de poseer la belleza se autocondena a perderla. Quien pretenda quitarle a otros sus méritos sólo causará destrucción. Quien busque frutos en la división únicamente hallará frialdad y soledad. Quien desee exclusividad en la felicidad no encontrará sino artificios superficiales.
La belleza es una expresión del amor y sólo a través del amor puede accederse a ella. Quien quiera descubrir la belleza de su vida, que la ame. Quien quiera descubrir su propia belleza, que se ame a sí mismo. Quien quiera existir en medio de la belleza, que ame.
42. TOLSTOI
“El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace”
Cuando hablamos de felicidad, generalmente pensamos que es algo que exige demasiadas condiciones, que requiere de muchísimo dinero y que necesita de la colaboración de todos los que nos rodean. Pero casi nunca creemos que la felicidad depende exclusivamente de nosotros y sólo exige que cambiemos de actitud.
Si tomamos como símbolo representativo una escena de la vida diaria, podremos deducir interesantes opciones. Digamos -por ejemplo- que odiamos levantarnos temprano en la mañana. Cada día nos vemos obligados a hacerlo, porque lo demanda nuestro trabajo. Así que diariamente tenemos ya una mancha en nuestro deseo de felicidad. Sin embargo, siendo algo tan constante y tratándose de nuestra propia felicidad, deberíamos cambiar nuestra actitud frente al “levantarse temprano” y nos evitaríamos el malestar cotidiano. Si además constatamos que un gran número de personas disfruta el madrugar, ello demuestra que es consecuencia de un aprendizaje y no una situación natural. Así que durante un corto tiempo nos dedicamos a cambiar conscientemente esa actitud, esforzándonos por encontrar los beneficios del cambio y terminaremos convirtiéndola en una costumbre personal. Después del primer cambio de actitud, los demás se facilitan enormemente.
Así, si podemos elegir lo que nos gusta, maravilloso. Si no podemos, cambiemos nuestra actitud… Y entonces querremos siempre lo que hacemos y hallaremos la felicidad.
43. JUVENAL
“Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra”
Quien ama la naturaleza siente ante ella una paz y una tranquila alegría que no puede explicar con palabras, pero que es tan real como la paz y la alegría de los sabios. En ambos casos, se trata de una sensación interna, de algo que está en el interior pero que surgió como reacción a algo exterior. Son dos caminos que llevan al mismo punto. Por ello se pueden aprender las mismas lecciones al escuchar la naturaleza o al escuchar a los sabios, aunque sean expresadas con lenguajes diferentes.
Si alguien afirma algo que va en contra de las leyes naturales… miente, no es alguien sabio. Si alguien lee correctamente la naturaleza o vive de acuerdo con sus leyes… dice la verdad, es sabio.
Si -por ejemplo- enseñamos que debemos discriminar al dar, escoger a quién le damos nuestros frutos y a quién no se los damos… ¿estaremos enseñando lo mismo que dice el árbol o el sol o el agua? ¿Acaso el árbol le niega sus frutos a alguien o acaso todos pueden tomarlos cuando lo deseen? ¿Acaso el sol se niega a iluminar a las personas negras y decide iluminar sólo a las personas blancas? ¿Acaso el agua no baña por igual todos los lugares, los altos y los bajos?
Si nos dejamos enceguecer por nuestros prejuicios o temores o egoísmos y empezamos a dudar entre lo que es justo o injusto, verdad o mentira, bueno o malo… únicamente necesitaríamos volver nuestros ojos hacia la naturaleza para reencontrar el camino. Aprovechemos la sabiduría que ofrece. No destruyamos a nuestra maestra.
44. LONGFELLOW
“La oscuridad tiene estrellas, invisibles durante el día”
Cuando el sol brilla intensamente, cuando una sola verdad ilumina nuestras vidas, tendemos a olvidar que existen las otras estrellas, las otras verdades que pueden ser tan grandes o aún mayores que nuestro sol guía.
Sin embargo, la noche -cuando el sol no está presente- llega y recuerda las infinitas cantidades de luces que habitan el firmamento. A veces, los humanos necesitamos problemas o dolores o tristezas para despertar y ver las luces que siempre han estado a nuestro lado, los guías que siempre nos han acompañado, las verdades que esperan nuestra atención para mejorar la calidad de nuestras vidas.
No temamos la oscuridad. Aprendamos a descubrir lo que trata de señalarnos, las lecciones que necesitamos recibir de ella. Las dificultades no son precipicios, sino escalones diferentes que nos impulsan hacia la ascensión.
Cuando un niño llora, nos acercamos a él y tratamos de satisfacer amorosamente sus necesidades. Así mismo, cuando llore nuestra vida prestémosle atención y tratemos de solucionar sus carencias.
Porque no veamos las estrellas no significa que no existan. Aprendamos a ver lo que ha sido para nosotros invisible hasta el m omento. Nos esperan hermosas revelaciones.
45. ANTHONY DE MELLO
“Tienes miedo porque te sientes amenazado por algo que ha registrado la memoria”
Los miedos han amargado la vida de la humanidad desde el inicio de la historia, como si fueran acompañantes indeseados pero obligatorios. Sin embargo, no es así. Los miedos pueden ser desechados de la misma forma como fueron creados: por una decisión de nuestra mente.
Si analizamos cualquier temor, descubriremos que no lo padecen todas las personas, sino sólo algunas; es decir que no es natural, sino una creación artificial. Ello significa que en algún momento lo implantamos en nuestra mente y -de la misma manera- podemos quitarlo de esa mente.
De hecho, desde el instante en que sabemos que puede ser vencido… empieza a ser derrotado, porque le damos a nuestra mente una opción que no creía tener.
Ahora, tememos porque grabamos en la memoria un mensaje que dice “siente miedo de esto”, no porque el “esto” sea realmente horroroso, sino porque nosotros le dimos o asignamos ese poder de horrorizar. Por esto se explica que unas personas huyan de un perro, mientras que otras se acercan al mismo perro para acariciarlo y jugar con él.
Obviamente, entonces, necesitamos borrar o cambiar el mensaje de temor que habíamos grabado en la memoria, para que ese temor desaparezca. Es tan sencillo como reprogramar una orden en nuestro computador. Sólo necesitamos un poco de conciencia.
46. H. HESSE
“Exigimos que la vida tenga sentido, pero tiene exactamente el sentido que nosotros somos capaces de darle”
Cada vez que nos quejamos de la vida, en realidad nos quejamos de nosotros mismos, porque no hemos logrado darle el valor que ella se merece, porque no hemos logrado vivirla según nuestras propias y particulares aspiraciones.
Si preguntamos a las personas qué es la vida, para qué sirve, cómo se desarrolla… cada una responde de manera diferente, según sus muy especiales características personales. Unas serán originales; otras, no tanto… pero todas serán diversas.
De lo anterior se desprende que cada quien decide la calidad de su vida, porque ésta depende de su propia concepción.
Y es que la vida se vive paso a paso… Y somos nosotros quienes damos esos pasos, quienes elegimos su dirección, su ritmo, su velocidad, su calidad.
Algunos alegarán que eso no es cierto, que son forzados por las circunstancias o por las demás personas… pero esto sólo demostraría que permitieron que se les manipulara. Y esa es también una elección.
No resulta -en principio- un proceso fácil, pero puede mejorarse y facilitarse con cada nueva experiencia, si decidimos asumirlo consciente y amorosamente.
47. M ECKHART
“El hombre no debe considerar tanto lo que hace, sino lo que es”
Aún hoy parecen primar todavía las apariencias, lo que se ve, lo que se oye, lo que se puede mostrar. Quizá sea ya hora de reconsiderar esta costumbre y empezar a concentrarnos en quién somos y no tanto en qué hacemos, ya que lo segundo es consecuencia de lo primero… y no al revés.
Los que consideramos hombres buenos y hombres malos pueden realizar las mismas acciones, pero con intenciones completamente opuestas, debido precisamente a su esencia, a la motivación de sus corazones. Un ejemplo simple: buscar un cargo público para ayudar a la comunidad o para conseguir poder.
Ahora, cuando centramos nuestra atención en el ser y no en el hacer, la vida entera se transforma, porque lo que resulta primordial para uno es intrascendente para el otro. Por ello algunos creen que resulta tonto meditar o acercarse a la naturaleza o sonreír… cuando para otros es vivir.
¿Si soy infeliz dirigiendo a 100 hombres, lo que hago tendrá importancia? ¿Si creo ser amable pero hago que 100 personas sufran, tendrá importancia? El ser y el hacer jamás deberían oponerse, siempre deberían armonizar. Cuando no es así, existe un error de apreciación y no una incongruencia. Si somos buenos, lo que hacemos también es bueno. Si somos malos, lo que hacemos reflejará esa maldad. Desarrollemos entonces nuestra bondad y no nos preocupemos por los resultados.
48. RICHARD BACH
“Lo que la oruga llama el fin del mundo… es una mariposa”
La ignorancia es una importante causa de tristezas y sufrimientos, ya que acostumbra crear monstruos, inventar persecuciones, generar conflictos, construir peligros y desarrollar culpas… donde sólo existe un proceso natural de crecimiento y cambio.
Los seres humanos hemos tratado de alejarnos del fluir normal de la vida, creyendo erróneamente que al aferrarnos al pasado hallaremos una seguridad que no logramos encontrar en nuestro interior.
Sin embargo, es a través de la transformación, de la metamorfosis de oruga en mariposa, como la naturaleza simboliza el necesario progreso de los seres. Para poder volar y adquirir hermosos colores y alcanzar el cielo, debemos -en el momento adecuado- desprendernos del suelo, dejar atrás el pasado de gusanos, encerrarnos en nosotros mismos y luego surgir maravillosamente transformados en seres alados.
Necesitamos abandonar nuestro comportamiento de niños dependientes, que lloran cuando no les regalan juguetes o cuando pierden el que tenían, que se sienten perdidos si no los llevan de la mano, que exigen recibir sin dar… y asumir -porque ya es hora- nuestro nuevo comportamiento de adultos libres, que crean sus propias vidas y sus propios gozos, que abren nuevos caminos a cada paso, que dan lo que tienen dentro de sí, porque saben que es dando como se gana el cielo.
49. VIVEKA
“Quienes te hacen sufrir o gozar son tus maestros”
La tierra es un lugar de aprendizaje, de volver a recordar, en el que cada lección nos ayuda a crecer en un constante proceso. Lógicamente, existen entonces en ella maestros que nos guían, nos exigen, nos corrigen y nos apoyan con múltiples enseñanzas.
Pero no se trata de un colegio común y corriente, porque es un colegio perfecto. Todo el mundo aprende necesariamente, sin excepciones, todas las lecciones asignadas. Sus maestros -por supuesto- tampoco son comunes; en realidad, muchos de ellos ni siquiera saben o recuerdan que lo son… y -sin embargo- enseñan lo que les corresponde.
¿Quiénes son nuestros maestros? Cada acontecimiento, cada situación, cada instante y cada persona que no nos resulten indiferentes, que nos hagan sufrir o gozar… Ellos son… Y como se adecúan perfectamente al nivel de aprendizaje de cada uno de nosotros en particular, resultan sumamente variados, tanto en lecciones como en métodos de enseñanza.
Por lo anterior, deberíamos agradecer todo lo que conforma nuestra vida, ya que se nos entrega con el único propósito de ayudarnos a crecer.
Como ya se entenderá, nada nos sucede por casualidad, porque cada detalle forma parte de un minucioso y perfecto plan de estudios, el Plan de Dios para los seres humanos.
Así que dediquémonos a aprender, sin temor, sin desesperos, con ánimo y paciencia y amor… porque es como mejor se aprende.
50. E. FROMM
“La vida consiste en volver a nacer continuamente”
Al nacer vemos el mundo por primera vez. Nada nos es conocido y por ello mismo todo nos resulta nuevo, emocionante, sorprendente, maravilloso. Nada nos causa temor, ya que no hemos aprendido nada negativo. Todo nos parece especial, porque la especialidad surge de la diversidad y al nacer todo es diverso. Nada nos aburre, debido a que la aburrición es consecuencia de la repetición… Así que el mundo se percibe como un gigantesco regalo apenas abierto, dispuesto para ser disfrutado.
Luego los días pasan… y nosotros permitimos que nuestra mente reemplace lo nuevo por lo viejo… y el panorama se oscurece: todo nos parece gastado, aburrido, peligroso, repetido… como un viejo juguete desechable.
Sin embargo, no es real esa creación mental. La vida sí nace continuamente. No existe ningún instante repetido, ningún día es igual a otro, lo que fuimos nunca más volveremos a serlo, ni siquiera tú hoy eres el mismo de ayer… y no solamente porque seas un día más viejo, sino porque en ese único día pasan un infinito número de sucesos en la tierra, en la Vía Láctea, en el universo entero, que lo hacen especial e irrepetible.
Debemos comportarnos de acuerdo con esta verdad. No carguemos con tristezas que ya no existen, ni suframos por insultos del pasado, ni recordemos épocas de penuria. Dediquémosle toda nuestra atención al momento que está naciendo y vivámoslo con el gozo de lo nuevo y sorprendente.
51. SAN FRANCISCO DE SALES
“No trates de ser sino lo que eres… y trata de serlo perfectamente”
Cuando una niñita trata de imitar a su madre, disfrutamos con el inocente ridículo que representa, caminando en los enormes zapatos y tropezando con el vestido que arrastra. Pero no muy lejos están las escenas que nosotros representamos diariamente, imitando el peinado de la vecina, el tono de voz de la locutora o la actriz, el caminado de la reina, las exigencias de los millonarios, las dietas de los artistas, las ideas de los periodistas o las vidas de quienes admiramos.
Sin importar la perfección del modelo, toda copia no es más que eso… una pobre copia. Si además agregamos la gran dificultad que implica el comportarnos como alguien que no somos y la secreta envidia que traduce o el oculto autodesprecio que genera, no se justifica tal despropósito.
Aprendamos primero amarnos a nosotros mismos, para luego poder amar con nuestro real ser. Nuestra felicidad depende de ello, ya que si no nos aceptamos totalmente la insatisfacción surge inevitablemente.
Si el esfuerzo lo centramos en despertar nuestras particulares capacidades, en pulir nuestras cualidades, en conocer y desarrollar nuestras posibilidades… nos acercaremos muchísimo más a la perfección.
Sólo cuando seamos realmente lo que somos, podremos cumplir nuestra real misión en la tierra, ya que somos la parte de un todo y debemos encajar perfectamente en él.
52. GIBRÁN
“Tras el velo de cada noche se oculta una radiante aurora”
La noche sigue al día y el día a la noche, en un ciclo equilibrado y perfecto. Así es la naturaleza y así se desarrolla la vida de los seres. La ley se cumple en lo pequeño y en lo grande, en períodos cortos y largos, con o sin nuestro conocimiento.
Así, no tiene mucho sentido preocuparse o sufrir o desesperarse cuando llegan los problemas. Simplemente hay que aceptarlos y solucionarlos, con la certeza de que no son eternos y de que serán seguidos por gozos y descansos.
Además, si se toman las dificultades como escalones necesarios para llegar a la felicidad -que está en lo alto de la escalera- se hacen más fáciles y hasta aceptablemente agradables de resolver, ya que con cada solución sabemos que nos acercamos un poco al disfrute y la paz.
Si continuamos analizando lo que sucede en el mundo natural, veremos también que cuando la noche es más oscura o cuando la tormenta es más intensa… el amanecer o el sol que surgen luego parecen más brillantes y luminosos. Igualmente, en la vida cotidiana, tras las más serias crisis suelen presentarse los más interesantes hechos de nuestra historia personal.
Tratemos pues de aligerar nuestras propias cargas, en vez de aumentar su peso con quejas y quejidos, con llantos y gritos. No vinimos a sufrir, sino a aprender cómo ser felices.
53. KANT
“El sabio es capaz de cambiar de opinión; el necio, no”
La sabiduría no consiste tanto en conocer y saber muchas cosas, sino en aprovechar cada una de esas cosas para aprender a vivir más felices y con más amor. Por ello los sabios aceptan fácilmente y con agrado sus equivocaciones, porque comprenden que con ese cambio de opinión se da también un cambio de vida, un mejoramiento, un progreso.
Al contrario, quien se niega a cambiar de opinión -frente a verdades mayores- sólo demuestra que es esclavo de su orgullo y víctima de su ignorancia.
Si observamos el desarrollo de un niño, debería quedarnos claro que cuando se aprende un poco más siempre se abren nuevas opciones, no se estancan esas opciones, no permanecen iguales. Así que si adquirimos nuevos conocimientos y no producen en nosotros cambios o nuevas actitudes, son conocimientos inútiles, alimento para el ego y no sabiduría.
Obviamente no se trata de cambiar de opinión frente a cualquier novedad (porque eso sería inseguridad o falta de personalidad o voluntad antojadiza), sino de estar abiertos ante nuevas posibilidades de crecimiento, ya que esto forma parte del proceso natural de desarrollo.
Por todo lo anterior, en el camino de la sabiduría necesitamos aceptar con gozo tanto los aciertos como las equivocaciones, porque son maestros diferentes… y son buenos maestros.
54. SAN AGUSTÍN
“Si has sufrido por la acción de un hombre malo, perdónalo para que así no haya dos hombres malos”
Alguien decía que en la vida cada acción nuestra es parte de la solución o parte del problema. No existen términos medios ni posiciones neutrales. Obviamente la tierra -el lugar en el que todos vivimos- requiere urgentemente más y más seres que trabajen por las soluciones, porque durante siglos hemos ido acumulando problemas.
Ya no es hora de esgrimir excusas para auto permitirnos actos malvados, como si tratáramos nuestra vida de adultos con argumentos de niños… “Es que él empezó primero” “Es que me tengo que vengar” “Es que él me pegó” “Es que él me quitó el triciclo”… Nuestra madurez debe alcanzar para sobrepasar impulsos egoístas, e n favor del mundo agonizante, a favor de la humanidad en general, a la que de todas maneras pertenecemos.
Sin embargo, no se trata de solucionar los problemas que otros crearon (eso vendrá después), sino simplemente de responsabilizarnos constantemente de cada uno de nuestros actos. Si alguien me hiere, el acto malvado proviene de él, pero la forma como yo responda a esa herida es la que a mí me corresponde enfrentar: si reacciono con violencia, paso a conformar el grupo de los violentos; si perdono, paso a conformar el grupo de los pacíficos.
Nuestros pensamientos, palabras y obras son responsabilidad exclusivamente nuestra. No permitamos que nadie nos induzca a la negatividad, al mal. Seamos positivos, bondadosos, luminosos.
55. SCHUBERT
“Aceptemos a los seres como son, no como creemos que deberían ser”
Cada vez que nos disgustamos o nos molestamos o llegamos a odiar o a rechazar a alguien, estamos afirmando con nuestra actitud que esa otra persona debería perder su libertad y debería comportarse como a mí me gusta y no como ella es, bajo pena de ganarse mi enemistad.
Parecería una afirmación absurda, pero es nuestra actitud común. Todos o casi todos queremos que los demás sean o parezcan ser como a nosotros nos interesa o nos sirve o nos agrada. Nadie o casi nadie acepta que los demás sean como ellos son, sin importar lo que nosotros pensemos.
El resultado de semejante arrogancia es un mundo caótico y violento, donde prima la ley del más fuerte o poderoso; un mundo lleno de sufrimiento, tristeza y frustración.
¡No más, por Dios! ¡No más! Aceptemos a los seres como son. Respetemos su libertad, su individualidad. Que nadie le imponga a nadie su criterio. Que nadie obligue a nadie a pensar de determinada manera. Que nadie use la fuerza para hacer que otro haga algo o deje de hacerlo. Que nadie se atreva a imponer sus deseos sobre los demás… Y que no digan que eso causaría el caos, porque el caos es lo que ya vivimos… y no fue causado por la libertad.
Si creemos que algo o alguien debería ser así o asá, demostrémoslo con argumentos y permitamos que decida o no aceptar ese cambio. Eso es lo que pedimos para nosotros mismos. Entonces concedámoslo también a los demás.
56. GANDHI
“Dios no tiene religión”
Afortunadamente múltiples grupos y múltiples religiones han hablado y continúan hablando de Dios, para que seres humanos recuerden su existencia y busquen el camino hacia él. Pero desafortunadamente a veces también han causado divisiones, prejuicios y violencias, cuando creen que tienen la verdad exclusiva sobre sus designios y rechazan a quienes no se les unen en esa creencia.
Sin embargo, Dios no pertenece a ninguna religión y a ningún grupo. Ninguna religión o grupo posee a Dios. Es Él quien nos abarca a todos en sus brazos y Él quien nos reúne en un solo conjunto como hijos suyos.
Necesitamos rechazar el sectarismo y aceptar nuestra hermandad. No podemos seguir hablando de Dios, mientras olvidamos la unión de los hombres, ni decir que lo conocemos cuando no lo reconocemos en nuestro prójimo.
No tiene sentido tratar de encasillar a Dios en una construcción de hombres, ni tratar de contener su infinitud en conceptos terrenales. En vez de discutir quién tiene la vocería divina, busquemos expresar su amor… porque Él es Amor… En eso -al menos- coinciden grupos, sectas y religiones. Y si Él es Amor, al amar lo expresamos a Él y nos convertimos en sus reales mensajeros.
Sólo amando tenemos a Dios.
57. EL AYURVEDA
“Si nos desprendemos de la imperfección, la perfección surgirá por sí sola”
Así como una piedra preciosa va surgiendo poco a poco cuando limpiamos la tierra que la rodea, así la perfección del ser humano va brotando cuando se supera cada imperfección.
Necesitamos reconocer nuestro real ser y para lograrlo tenemos que verlo limpio de impurezas, sólo así evitaremos la confusión que ahora sentimos… porque intuimos un grandioso destino, pero menospreciamos nuestra actual condición.
Y es que el ser humano ha buscado -obviamente sin encontrar- fuera de sí mismo, lo que ya tenía en su interior. Y se ha rodeado de riquezas, de apariencias, de falsas necesidades, de lujos superficiales, de temores infundados, de odios competitivos, tratando de ocultar la frustración de su búsqueda.
Así que ahora debemos replantear todos nuestros esfuerzos: ya no más luchas por adquirir. Empecemos a desprendernos, a desapegarnos, a liberarnos de lo que ha aumentado nuestro peso, de las cadenas que nosotros mismos forjamos y que nos impiden volar.
Para reencontrarnos con quienes somos, deshagámonos de quienes no somos: todo aquello que no sea natural en nosotros, que no surja espontáneamente, que no brote con fluidez desde nuestro corazón.
58. EL CORÁN
“Dios jamás es injusto con los hombres. Los hombres son injustos con ellos mismos”
Decir que Dios es injusto o cruel o mentiroso resulta tan absurdo, porque la justicia, la bondad y la verdad son inherentes a la divinidad. Sin embargo, los humanos vemos estas imperfecciones por todas partes y no creemos que exista explicación lógica para que un Dios perfecto las permita.
Pero la explicación existe, aunque nosotros no la percibamos. La falla se encuentra en nuestra capacidad para encontrar la respuesta y no en Dios, porque Dios jamás es injusto o cruel o mentiroso con los hombres… o no sería Dios.
En cambio, decir que el hombre se equivoca es simplemente reafirmar la naturaleza humana, las limitaciones impuestas por la materia. Porque si el hombre no cometiera errores, no sería hombre.
Surge entonces una inquietante pregunta: ¿Si fue Dios quien creó al hombre, pudo Dios crear una obra imperfecta? Pudo -ya que es todopoderoso- pero no lo hizo. El hombre es una creación perfecta de Dios… y comete errores porque apenas está en su infancia. Cuando madure y descubra su perfección, actuará perfectamente… ¿O acaso pensamos que un bebé que se tambalea al dar sus primeros pasos no es un perfecto y completo ser humano?
La injusticia de los hombres desaparecerá cuando descubran que no tiene sentido, que va en contra de sí mismo… Y ese momento llegará, así como un niño llega a la edad adulta.
59. EL TAO TE KING
“El camino del cielo es no simpatizar con nadie, sino estar siempre de parte del hombre bueno”
Cuando un ser humano decide ser libre, descubre que implica solitarias responsabilidades y valentía, ya que al vivir en sociedad ha ido adquiriendo -casi sin notarlo- difíciles dependencias de múltiples características: hacia la nación o la familia o la pareja o los hijos, hacia grupos religiosos o intelectuales o políticos, hacia ideas tradicionales o prejuicios generalizados, hacia temores ancestrales o deseos culturales.
Así, frecuentemente sus decisiones resultan condicionadas o motivadas más por costumbres que por principios. Entonces necesita más conciencia e independencia que nunca. Las simpatías y lealtades deben terminar radicalmente, para ser reemplazadas por una indeclinable y constante escogencia del bien, de la bondad, del amor… sin que importen las aparentes circunstancias.
Y entonces recupera la paz, el camino del cielo. Desaparecen las dudas y el miedo a equivocarse, porque ante una única opción no tienen cabida. Surgen las acciones resueltas y claras, ya que no dependen del qué dirán o de la opinión de las mayorías. Y su verdad brilla con todo poder, atrayendo la atención de los demás, sirviéndoles de guía.
Cuando no se trata de darle gusto a nadie, sino que se vive motivado por el bien… todo resulta más sencillo y fluye con naturalidad.
60. LA BIBLIA
“El hombre recoge lo que siembra”
Un agricultor sabe que -tras preparar el campo y sembrar las semillas- al cabo de un tiempo surgirá y podrá cosechar aquello que sembró. Debido a que lo sabe, selecciona la semilla que le interesa y no otras.
Así mismo, los seres humanos necesitamos hacer consciente esta verdad en nuestras vidas: nada nos sucede sin antes haberlo cultivado nosotros mismos. Si sembramos violencia, es violencia lo que recogeremos. Si sembramos amor, es amor lo que recibiremos.
La Ley se cumple aunque no la conozcamos, aunque hayamos olvidado lo que sembramos o aunque nos neguemos a aceptarla. Sólo hay que tener paciencia y los frutos -tarde o temprano- surgirán.
Obviamente, si la humanidad creyera esta antigua enseñanza, no sufriría más, ya que sólo actuaría con bondad y sólo daría amor. Pero no cree o trata ingenuamente de tergiversar la verdad, dando -por ejemplo- cariño con el interés de recibir cariño. Sin embargo, de acuerdo a la Ley, en ese caso lo que recibirá son acciones también interesadas y no cariño.
La justicia divina no podía ser más perfecta. A nadie le sucede ni un poco menos ni un poco más de lo que se merece por sus pensamientos, palabras y obras cotidianas. Aceptarlo es transformar la propia existencia en una agradecida dedicación al servicio.
Sirvamos. Amemos.
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