domingo, 26 de septiembre de 2010

ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS

ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS

Los seres humanos venimos a la tierra y vivimos en ella por alguna razón especial y para algún objetivo particular. Cada quien tiene sus propias teorías, algunas basadas en la razón, otras en la fe y otras en enseñanzas recibidas de seres espirituales.

En las páginas siguientes hablaremos de la tercera opción. Los mensajes que aquí se escriben provienen de seres espirituales. Ellos tienen como misión enseñarnos, mostrarnos posibles caminos de crecimiento personal y espiritual, ayudarnos a vivir mejor, apoyarnos en nuestro proceso de aprendizaje en el planeta tierra: “El Colegio del Amor”.

Aprovechando un fenómeno que se conoce como “Canalización”, los Maestros deciden a quién y cuándo debe llegar la información. Es algo que está sucediendo en el mundo entero, aunque -por determinadas razones- existen varios centros o focos especiales donde se concentran un mayor número de Maestros.

El término “Maestro” se escoge simplemente porque traen enseñanzas. Pero, en nuestro caso, reciben este nombre únicamente seres que ya no tienen cuerpo material y que enseñan desde el mundo espiritual, sin las limitaciones que el mundo material impone.

Como era de esperarse, muchas personas consideran absurdas las anteriores afirmaciones, fruto de la fantasía o de la ilusión o del engaño o -incluso- de la locura. Afortunadamente, todos tenemos libre albedrío. Cada quien debe decidir por sí mismo si les da validez o no, si resultan útiles o perjudiciales o inútiles, si favorecen la comprensión de temas esenciales, si mejoran nuestra calidad de vida.

Uno de los Maestros decía alguna vez que cuando el agua es pura y calma la sed, se bebe… sin que importe la fuente de la cual proviene.

Los Maestros son Mensajeros de Dios. Sus palabras y su Amor están a nuestra disposición. Permitamos que nuestro corazón nos ilumine para aprovechar al máximo sus enseñanzas.


SUS ENSEÑANZAS

1.

La vida en la tierra tiene un objetivo básico: recordar conscientemente nuestra divinidad, nuestra condición real de hijos de Dios; lo que en términos menos religiosos significaría: somos Amor, somos hijos del Amor y vivimos para amar. Todo lo demás nos aleja de la felicidad, ya que significaría hacer aquello para lo cual no fuimos creados… Un naranjo que tratara de dar limones sólo lograría sufrimiento; en cambio, si fluye naturalmente con su condición de naranjo, dará fácilmente naranjas, sin esfuerzos adicionales.

2.

El Amor debe entenderse como una energía viva, como la “sustancia” de la que todo y todos estamos hechos. Somos una gota de Amor en un mar de Amor.

3.

Los seres humanos hemos permitido que el miedo guíe nuestras vidas, alejándonos así del guía real que es el Amor. A mayor cantidad de miedo (en cualquiera de sus formas: ira, tristeza, desesperación, duda, desesperanza, etc.), menor cantidad de Amor (paz, alegría, seguridad, sabiduría, esperanza…).

4.

Amarse a sí mismo y Amar a los demás y Amar todo lo que nos rodea son las claves eternas de la felicidad. Para lograrlo, únicamente necesitamos vivir en presente, en el instante que dura una inhalación o una exhalación, sabiendo que todo es Dios, aquí y ahora…

5.

Si sentimos tristeza o ira o miedo o sufrimiento, sabremos que en ese instante no estamos guiándonos por el Amor. Debemos detenernos y revisar dónde, cuándo y cómo nos alejamos de Él.

6.

El universo está perfectamente creado, milimétricamente organizado por el Ser que todo lo sabe; así que, haciéndolo consciente, aceptaremos fácilmente lo que nos sucede, ya que era ese suceso específico (alguien que nos contraríe o haga algo que nos molesta, algo que nos asusta o intimida, una enfermedad, la muerte de alguien amado, una dificultad económica…) el que requeríamos para volver al camino correcto, el camino del Amor.

7.

Aunque tendemos a negarlo con nuestra mente, todo lo existente -incluyéndonos a nosotros mismos- es sólo Uno. Cada ser es una gota del gran océano que es Dios. El negarlo, el no aceptarlo, nos causa el sufrimiento y el constante renacimiento. El aceptarlo, el sentirlo y saberlo real, automáticamente hace presente la felicidad.

8.

La Tierra es un colegio, con sus grados y profesores y materias y tiempo determinado de aprendizaje. El título que se otorga al final es el de “Ser consciente en el Amor”. Los sucesos de la vida cotidiana son los días de clase y cada detalle es una lección específica. Cada sufrimiento o tristeza o temor o ira es un examen que no se aprobó. Cada felicidad o momento de paz o seguridad es una prueba bien realizada. Comprenderlo así significa iniciar el sendero de la transformación.

9.

Todo está en mis manos, guiadas por mi corazón. La felicidad o la tristeza, la paz o el sufrimiento, el Amor o el temor, dependen exclusivamente de mis pensamientos, mis palabras o mis acciones. Nadie tiene poder real sobre mi vida. Cada decisión mía causa una consecuencia en mi vida. Soy el único responsable de mi presente y estoy siendo -en este instante- el único responsable de mi futuro.

10.

El pasado ya no existe. El futuro no existe aún. Sólo en el presente ocurre la vida. Actuar correctamente en presente es vivir correctamente. Amar en presente es la única forma de Amar.

11.

Perdonar al otro significa -en realidad- aprovechar las acciones del otro para yo crecer en el Amor. Cuando perdono, yo soy quien gana, no el otro. Los demás son mis mejores aliados a la hora del aprendizaje: cuando son buenos, porque me enseñan; cuando son “malos”, porque me permiten aprender.

12.

Aceptar a los demás como son significa comprender que cada quien está en un punto diferente en el proceso de aprendizaje, ya que nadie desea naturalmente equivocarse. Si se comete un error, se debe a que no se estaba preparado para el acierto (se deseaba acertar, pero se cometió el error). No se le puede pedir a un niño de primaria que resuelva problemas de otro de secundaria, a menos que queramos verlo cometiendo errores.

13.

El apego el deseo de pertenencias, la dependencia, la búsqueda de aceptación y aprobación son cadenas que nos impiden volar hacia el mundo espiritual o que nos impiden crecer en él. De ahí que renunciamiento no signifique alejarse del mundo, sino desprenderse de él y de sus influencias.

14.

El sol nunca deja de iluminar, pero la oscuridad a veces parece reinar. Quien desee vivir siempre en la luz deberá entonces estar cerca del sol… Dios nunca deja de Amar.

15.

A Dios no hay que buscarlo, sino que hay que sentirlo, porque siempre está presente, en nuestro interior y en nuestro exterior. Encontrarlo entonces significa reconocerlo dentro y fuera de nosotros.

16.

La vida cotidiana es nuestro lugar de prácticas. Cada suceso, cada instante, cada persona, exige de nosotros una determinada respuesta mental, verbal o actitudinal que puede ser correcta o incorrecta. No debemos desperdiciar ni un segundo. Sólo con la práctica nos fortalecemos y crecemos espiritualmente.

17.

Cuando miramos a alguien, podemos ver lo que tiene de bueno o lo que tiene de malo; si hacemos lo primero, todos los seres nos resultarán agradables e instructivos; si hacemos lo segundo, todos nos parecerán desagradables y peligrosos… La decisión es nuestra.

18.

La meditación es la búsqueda de nuestro Ser esencial, del contacto con nuestra Alma, del encuentro con Dios. Nada más y nada menos debe esperarse. La paz o la alegría o la claridad mental que surgen de su práctica constante son sólo consecuencias adicionales.

19.

Amar es Amar. Dios es Amor. Cuando Amamos incondicionalmente hacemos real a Dios en nuestras vidas.

20.

La suerte no existe. La casualidad no existe. En la tierra todo es causal. Si doy Amor, recibiré Amor. Si causo dolor, sufriré. Si vivo con indiferencia, la indiferencia retornará a mí. Ser positivo, ser generoso, ser tolerante, ser Amoroso… es sembrar mi propia felicidad. Y al hacerlo, favorezco la felicidad de los demás.

21.

El temor surge de la ignorancia. Tememos porque no sabemos u olvidamos que somos espíritu. Si nos identificamos con el cuerpo, su fragilidad nos hace ver múltiples enemigos y peligros que nos llenan de terror.

22.

Juzgar significa creer que los demás tienen que ajustarse a mis caprichos, a mis ideas particulares y cerradas, a mis normas y reglas individualmente rígidas, olvidando que en la tierra todo está en permanente cambio y que lo que ayer fue obvio, hoy resulta absurdo. Quizá aquel a quien juzgo parece diferente a mí porque va más adelante en su proceso de crecimiento.

23.

Odiar es darle a ese “enemigo” poder sobre mi vida, es darle a él precisamente el poder de decidir sobre mi alegría o mi tristeza, porque dependo de lo que él haga o diga para estar bien o mal… “Si él va, yo no voy” “Si hablas con él, dejas de ser mi amiga” “Si viene por esta acera, yo me cambio a la otra”.

24.

Si tomo una fotografía de mi rostro cada segundo, puedo cambiar de la seriedad a la risa o a la indiferencia con un simple movimiento de la boca. Esto significa que sólo yo decido cómo quiero estar en cada segundo. No depende de la cámara, ni del fotógrafo, ni del fondo del estudio o las circunstancias del lugar o del clima. En la vida sucede exactamente lo mismo : puedo estar furioso durante uno o dos segundos… o durante 30 fotografías. Puedo sonreírle al otro, aunque él esté serio. Puedo Amarlo, aunque él no me ame. Yo decido.

25.

Cuando me enfurezco, sufro y me creo un desfavorable ambiente a mí mismo. Cuando destruyo mi paz interior, creo un mundo exterior (el mío) negativo, aún si los demás no lo notan. Por mi propio bien debo conservar mi paz.

26.

La luz de una sola vela vence a toda la oscuridad de la noche, porque el poder de la sombra es aparente. Si se enciende la luz, la oscuridad se va. Cada ser humano es una vela, encendida o apagada. La vida de cada ser estará llena de luz o de sombra según la decisión que se tome: encender o nol encender la propia luz.

27.

Al cerrar los ojos se adquiere un poder muy especial: el poder de ver más claramente si deseo estar feliz o indiferente o triste, sin depender del mundo exterior… Estar en una cárcel o en la cima de una montaña resulta igual cuando se dejan los ojos cerrados.

28.

Si hablo, no puedo escuchar. Para aprender, necesito permanecer callado. Quien habla y habla, no aprende.

29.

Para vencer cualquier fuerza negativa se deben seguir los mismos pasos que para vencer la oscuridad: ser consciente de que se está en la oscuridad… y encender la luz. Para vencer la costumbre de mentir se necesita notar cuándo se miente… y entonces cambiar esa mentira por la verdad, una y otra vez.

30.

Si deseo llenar mi vaso de agua limpia, debo primero limpiarlo totalmente y luego permitir que le entre únicamente agua limpia. Si se desea una vida limpia, sólo debo permitirme pensamientos, palabras y acciones limpias.

31.

La Verdad es sólo Una, como Uno es Todo. Sin embargo, cada ser tiene su propia verdad y como tal debe ser respetada. Tratar de convencer a otro de mi creencia es orgullo, es acción del ego. Puedo contar mi verdad, pero no tratar de imponerla.

32.

En todas las grandes religiones se enseñan básicamente los mismos principios, porque todas ellas son caminos hacia la misma Fuente. Sin embargo, todas ellas tienen pequeñas particularidades y diferencias, para poder servir de apoyo a diferentes culturas, de diferentes personas, con diferentes momentos en su proceso de desarrollo.

33.

Vera al otro y saber que ese otro es realmente parte de Dios, que es Dios en un cuerpo y un rostro particular, como una gota del océano, como una célula del cuerpo… es una gran ayuda para tratarlo como debe ser tratado.

34.

Hay un a pequeña voz interna que siempre sabe lo que se debe hacer. Es Dios en nosotros Quien habla con esa verdad y con esa suave voz. A nosotros nos corresponde la decisión de hacerle caso para ser felices o de negarnos para ser infelices.

35.

Una clave sencilla pero exigente para vivir correctamente consiste en preguntarse -en cada circunstancia dudosa- qué haría Cristo (o Buda o Mahoma o Krishna o Alá…) en ese mismo caso… Y la respuesta surge con toda claridad, aunque a veces nos cueste aceptar hacerlo.

36.

Cuando se desea hacer bien una tarea, se le dedica tiempo y atención. El apresuramiento y la distracción causan trabajos mediocres o insatisfactorios. Así, para dedicarse al crecimiento espiritual, a Dios, debemos centrar todos nuestros esfuerzos y nuestro tiempo en Él, sin apegarnos a las cosas del mundo. También por ello se medita o se ora con los ojos cerrados y en un ambiente de paz y silencio.

37.

Quien actúa correctamente todo el tiempo… permanece en paz.- Quien actúa incorrectamente teme enemigos o ataques constantes.

38.

Somos seres espirituales. Venimos a la tierra y nos hacemos seres materiales porque a través de esa materia se aprenden lecciones especiales, que causan un desarrollo o un despertar espiritual.

39.

Como espíritus -teniendo un nivel de conciencia muy superior al de nuestra vida cotidiana- seleccionamos la próxima encarnación que más favorezca nuestro desarrollo espiritual. Por ejemplo, seleccionamos una vida con dificultades económicas para aprender el desapego, si este punto específico nos ha causado problemas en encarnaciones anteriores.

40.

Todo lo que comúnmente llamamos cualidades son lecciones aprendidas en vidas anteriores. Lo que llamamos defectos son lecciones no aprendidas o aún no vistas.


41.

Casi todos los seres -son muy pocas las excepciones- hemos recorrido paso a paso, lección tras lección, un proceso similar de aprendizaje, como si la tierra fuera un colegio, desde preescolar hasta grado once.

42.

Cuando el ser humano aprende todas las lecciones del planeta tierra, pasa a otros niveles de aprendizaje en otros planetas o en otros mundos… o decide quedarse para ayudar a sus hermanos humanos, desde el mundo espiritual.

43.

Cuando el ser no logra aprender una lección determinada en la vida escogida, selecciona -desde el mundo espiritual- otras circunstancias nuevas que favorezcan ese aprendizaje específico en la próxima encarnación; es decir que muere sin aprender lo que pretendía y por ello necesita repetir, con algunos cambios en el programa, ya que todas las lecciones necesitan ser aprendidas tarde o temprano.

44.

El sexo -masculino o femenino- se selecciona según las necesidades del ser, en ese momento específico de su proceso de aprendizaje, ya que sí tienen diferencias.

45.

Cuando estamos seleccionando nuestros próximos aprendizajes, podemos contar con la asesoría de un Espíritu Guía, que obviamente tendrá un nivel superior de aprendizaje.

46.

Las lecciones que se aprenden en la tierra no tienen la misma duración, por lo que una vida puede durar un día o setenta años (lo que explica las muertes de niños sanos en el vientre o al poco tiempo de nacidos, las diferencias de edades para morir…).

47.

La absoluta justicia del mundo material (vidas pobres o ricas o solitarias o con enfermedades…) reside entonces en el hecho de que cada quien tiene exactamente lo que necesita o ha ganado con sus aprendizajes anteriores. Si, por ejemplo, ya he aprendido a manejar correctamente el dinero, ahora -tal vez- necesite aprender a manejar la carencia del dinero.

48.

La palabra “karma” significa entonces que lo aprendido anteriormente posibilita o impide lo que en ese momento se puede o debe aprender, no el “castigo” que algunos enseñan.

49.

Para un ser humano común resulta imposible determinar en qué punto del proceso está él o cualquier otro, por lo que juzgarse o juzgar es absurdo (algunos no han aprendido a no matar, a no robar, a no mentir, etc.). A un niño de preescolar no se le puede exigir resolver problemas de primaria o secundaria, pero un niño de primaria sí podría tener respuestas de uno de preescolar.

50.

No son los padres los que escogen a sus hijos, sino los hijos (estando en el mundo espiritual) quienes escogen las circunstancias, las características familiares y los padres que necesitan, para favorecer sus aprendizajes (quizá necesitan padres alcohólicos o violentos o -incluso- padres que los abandonen).

51.

El libre albedrío es una constante en el mundo espiritual y en el material. Cada quien decide si hace o no algo, pero ciñéndose a la organización Divina del universo. Un niño de preescolar puede decidir que quiere aprender a resolver ecuaciones algebraicas, pero su capacidad cerebral aún no se lo permite.

52.

Lo que conocemos como bien y mal debe reevaluarse, ya que una actitud buena o mala dependerá en gran medida del nivel de aprendizaje alcanzado por cada individuo. Lo que es “bueno” para un niño, tal vez sea “malo” para un adulto.

53.

Tratar de dar lo mejor a nivel de pensamientos, palabras y obras es lo único que -entonces- podemos hacer, para progresar en nuestro plan de aprendizaje individual y grupal.

54.

En el Mundo Espiritual, existen algunos Maestros que tienen como misión enseñar y guiar a los humanos; para hacerlo, se comunican de maneras diversas con las personas que Ellos determinan.

55.

Los mensajes de los Maestros espirituales enseñan que Dios es Amor y que el Amor es Dios. Cada vez que amamos expresamos a Dios y vivimos a Dios. Si queremos vivir permanentemente en Dios, debemos amarnos, amar a los demás y amar todo.

56.

Cuando alguien muere, su espíritu sale del cuerpo (que sólo es su vehículo) y -según su nivel de aprendizaje- se aferra a la materia o al mundo material o se eleva hacia el mundo espiritual. La muerte -entonces- únicamente es un cambio de estado.

57.

Los que popularmente se conocen como “fantasmas” son espíritus que no han decidido ascender hacia el mundo espiritual y permanecen aferrados al nivel material, vibracionalmente bajo y lleno de limitaciones. Son entonces espíritus de bajo nivel evolutivo, como niños de preescolar en el mundo espiritual.

58.

La muerte llega generalmente como una graduación, al final de un proceso escolar, por lo que debería aceptarse alegremente, especialmente si se han cumplido las misiones que en esa encarnación necesitaban aprenderse.

59.

El mundo material podría compararse simbólicamente con el período de educación primaria; el mundo espiritual, con la educación secundaria; y la fusión con Dios, con la graduación final.

60.

Dios, nuestro Padre Amoroso, nos envía a la tierra para educarnos en el Amor conscientemente. Las dificultades que surjan en ese proceso educativo llamado vida deben aceptarse alegremente, como lo que realmente son: escalones hacia el Amor. Cada problema de nuestra vida cotidiana resuelto correctamente es un escalón más hacia Dios. Resolverlo con ánimo significa ascender al escalón siguiente; no resolverlo o quejarnos por su aparición significa ignorancia y estancamiento en el aprendizaje.

61.

El mundo espiritual está con nosotros, a nuestro alrededor, constantemente a nuestro lado, pero en otro nivel vibracional. Si queremos acceder a él, necesitamos elevar nuestro nivel vibracional… y ello se consigue a través de nuestra evolución en el Amor. Quien más Ama es quien tiene mayor nivel y quien más alto llega en ese mundo espiritual.

62.

Cada pensamiento, cada palabra y cada acción nuestra es vista -pero no juzgada- por los seres espirituales. Somos nosotros mismos quienes nos juzgamos luego, al revisar y evaluar nuestro desempeño en la existencia.

63.

Las posesiones de espíritus pueden ser reales. Los espíritus de muy bajo nivel están constantemente a la espera de cuerpos en los cuales entrar, ya que desean volver a sentir las sensaciones que los cuerpos proporcionan (vicios, placeres, poderes…). Afortunadamente, estas posesiones sólo se dan cuando la persona -usando su libre albedrío- lo permite… y no cuando los espíritus lo desean.

64.

Generalmente las posesiones se presentan cuando se realizan sesiones espiritistas, juegos con la “Tabla ouija”, depresiones fuertes o estados negativos prolongados, ya que lo igual atrae lo igual.

65.

Cuando una persona pide voluntariamente que algún espíritu venga a interrelacionar con ella, está abriendo una puerta a las llamadas “posesiones”. Sólo se debe pedir ayuda espiritual al propio Espíritu Guardián o a Dios mismo… y no a cualquier espíritu, incluidos nuestros familiares muertos.

66.

Los que conocemos como “Ángeles de la Guarda” son los encargados de no permitir que espíritus de bajo nivel entren en algún cuerpo, sin autorización de la persona.

67.

El “Espíritu Guía” o “Ángel de la Guarda” es un ser que Dios asigna a cada ser humano, para facilitarle su retorno consciente a Él. En algunas ocasiones, este Espíritu tiene la misión de hablar a través de su protegido y es lo que se conoce como “Canalización” (completamente diferente a la posesión). Sus mensajes son de ayuda y crecimiento en el aprendizaje del Amor… (Nunca causarán miedo o hablarán del futuro o tratarán de forzar comportamientos determinados ; si fuese así, se trataría de un “Espíritu Burlón”, tratándose de hacer pasar por un “Espíritu Guía”).

68.

Cada persona tiene solamente un Espíritu Guía, pero en algunas ocasiones recibe la ayuda de otros Espíritus, en el cumplimiento de alguna misión específica.

69.

El “Espíritu Guía” y el “espíritu de la persona forman Uno, para ayudar en la vida material de esa persona. Así, la Voz interna que puede percibirse en estado meditativo o a nivel intuitivo proviene de Ellos unidos.

70.

Algunas personas (Clarividentes) pueden ver a los Espíritus Guías; otras (Clariaudientes), pueden escucharlos; y otras (Cinestésicas), pueden sentirlos.

71.

Todos los Espíritus Guías y los Espíritus Maestros están bajo la dirección del Gran Maestro, un espléndido Espíritu que está próximo a fundirse con Dios.

72.

El mensaje básico del Gran Maestro es -una vez más- el mensaje del Amor. Amor incondicional, por todos los seres, en todas las circunstancias.

73.

Hoy están surgiendo en el mundo entero Maestros Espirituales (sin cuerpo físico y con cuerpo físico) con el mensaje del Amor, preparando la nueva era de Paz y Amor que Cristo liderará.

74.

La próxima aparición de Cristo -anunciada por todas las grandes religiones y por todos los profetas y videntes- marcará un cambio progresivo en la historia de la humanidad, restaurando y fortaleciendo el Plan Divino que los humanos experimentamos, al hacer uso de nuestro libre albedrío.

75.

Durante miles y miles de años hemos recorrido un largo camino evolutivo, para acceder al mundo espiritual de manera consciente (ya que siempre ha existido en nosotros la “Chispa Divina”). No hay retroceso. Sólo estancamiento o avance… Y al fin estamos acercándonos a ese momento tan largamente esperado.

76.

Todos los planetas del universo son lugares de aprendizaje, para el Espíritu que va evolucionando. La Tierra -sin embargo- es un colegio muy especial en la enseñanza del Amor.

77.

En el proceso de aprendizaje de cada ser, nadie debe intervenir a la fuerza o buscando convencer. Cada quien necesita aprender por sí mismo todas las lecciones… hasta que el proceso completo se cumpla.

78.

Así como en la tierra -el mundo material- existen seres ignorantes, que actúan con violencia o miedo o desamor, en el mundo espiritual también existen seres que tratan de manipular o convencer o atemorizar a los seres humanos. Cada quien debe aprender a diferenciar quién es quién en ambos mundos.

79.

Dios, el Amor, La Luz, vela constantemente por cada criatura… pero sin violar jamás su libre albedrío.

80.

La realidad del ser humano no es su realidad material… sino su realidad espiritual. Somos Espíritus que tomaron una materia para aprender, pero no somos esa materia. Cuando nos identificamos con nuestro cuerpo, es cuando surgen nuestros problemas. NO SOMOS NI CUERPO NI EMOCIONES NI MENTE… SOMOS ESPÍRITU.

81.

En estos tiempos especiales, de violencia y crisis en el mundo humano, Dios ha enviado un verdadero ejército de Seres Luminosos, de Seres de Luz, que poco a poco nos ayudarán a reencontrar nuestra esencia Divina.

82.

Mientras pensemos en términos duales de bien y mal, luz y sombra, veremos que todo tiende al equilibrio… Si han llegado muchos Seres de Luz, también se hará notoria la oscuridad que aún queda en la tierra. Es importante tomar partido, porque lo igual atrae lo igual.

83.

Así como hay grupos de meditadores para limpiar la tierra, de servidores cotidianos para dar sin esperar recibir, de transmisores de los Mensajes Divinos, de renunciantes que practican el desapego… también existen grupos de brujos negros que piensan en difundir las sombras, de egoístas que todo lo arrebatan, de tergiversadores y manipuladores de mensajes divinos, de materialistas que promueven el apego… Cada quien necesita abrir los ojos y sentir con el corazón, para diferenciar a unos y otros.

84.

La mejor manera de contrarrestar los ataques de las sombras consiste en vivir en el bien, pensar el bien, ver el bien, hablar sobre el bien y actuar bien. Donde hay Luz, la oscuridad no tiene ningún poder. Debemos tratar de no vivir en el mal ni en el miedo, de no pensar en ellos, de no buscarlos en los demás, de no hablar ni difundir maldades, de no actuar mal.

85.

Así como un vaso sucio se limpia con agua pura,, cuando creemos estar llenos de maldad necesitamos buscar todo lo bueno y -constantemente- dejarlo entrar en nosotros, al mismo tiempo que rechazamos todo lo negativo.

86.

Los Seres Espirituales que han llegado a ayudarnos dicen que la vida es muy sencilla, pero que nosotros la complicamos. Sólo debemos amarnos, amar y permitir que los demás nos amen… Nada más.

87.

El vacío espiritual tiene claras características: depresión, aburrición basada en la indiferencia, deseo de cambiar todo pero sin saber hacia qué, ideas de suicidio, pereza frente a lo que antes producía placer… La cura es obvia: volcarse hacia la Espiritualidad, hacia Dios.

88.

La meditación es uno de los puntos básicos en el camino espiritual. Meditar es recobrar el contacto con el Alma, con el Espíritu, con Dios. Más que una técnica especial, lo que se necesita es un deseo sincero de encontrar a Dios… en los actos cotidianos, en medio del tumulto, en la soledad, en los pensamientos, en las palabras.

89.

Existen múltiples mundos, en niveles vibracionales diferentes al nuestro; algunos de ellos son maravillosos; otros, son terribles. Por ello, algunas personas cuentan experiencias muy diversas cuando logran acceder a otros planos de conciencia.

90.

La vida después de la muerte -según las experiencias de quienes tienen una “muerte clínica” o viajan astralmente o reciben información de seres espirituales o ascienden en estados meditativos- presenta aspectos comunes y también diferencias notorias; ello parece significar que puede estar marcada -entre otras cosas- por las ideas preconcebidas de cada quien: se recibe lo que se espera.

91.

Con frecuencia, quienes mueren se quedan en el mundo astral, tratando inútilmente de proteger a sus seres queridos. Pero no basta con morir para convertirse en Espíritu Protector o Ángel de la Guarda o Espíritu Guía. Para ello se requiere un arduo proceso de aprendizaje, hasta superar las lecciones del mundo material.

92.

Así, nosotros no debemos llamar ni pedir protección ni pedirle milagros o favores a las personas que acaban de morir; al hacerlo, podemos retrasar su proceso de desapego a lo material, además de causarle angustia y tristeza ante su incapacidad para complacernos. Sólo debemos expresarle nuestro amor y despedirnos mental o verbalmente de ellas.

93.

Cuando se presentan muertes violentas o accidentales, el espíritu de quien muere puede tener un período de confusión, que le lleva a negar su muerte. Nosotros podemos ayudarle con nuestras oraciones y con explicaciones verbales de lo ocurrido, mientras visualizamos el rostro del muerto.

94.

Quien muere debe tratar de ascender hacia la Luz; así se evitará confusiones y tristezas que a nadie benefician. Haciéndolo de esta manera recibirá ayuda de Espíritus especialmente preparados para ello.

95.

Se ha hablado mucho acerca del fin del mundo. Se nos ha dicho -por parte de los Seres Espirituales- que faltan muchísimos años para ello. Pueden, eso sí, presentarse cambios muy fuertes en la tierra, con lógicas muertes masivas… Todo por el bien general de la humanidad. Para estar preparados, no necesitamos abandonar las ciudades y guardar enormes cantidades de alimentos, sino dedicarnos al Amor incondicional, al servicio desinteresado… Nada más. Ellos se encargarán del resto.

96.

Una y otra vez los Maestros Espirituales, los Seres de Luz, los Hermanos Mayores, los Guías Ascendidos, los Ángeles y Seres Divinos nos recalcan la importancia del Amor… Alguien puede desconocer todo el conocimiento académico, la experiencia mundana, la realidad Divina… pero si tiene Amor… vivirá de acuerdo al Plan de Dios para la humanidad.

97.

En los últimos años, los mensajes han reforzado una afirmación categórica acerca de los seres humanos: somos seres Divinos, encarnados en cuerpos materiales, para experimentar conscientemente el Amor… Experiencia tras experiencia crecemos en el Amor… Y al fin, tras años y años de espera, nos acercamos como conjunto, como humanidad, a ese nivel clave de conciencia que nos permite reconocer esa Divinidad.

98.

Vivimos pues una de las épocas más maravillosas en la historia del género humano. Los Seres Espirituales nos piden “aguantar” valientemente las últimas dificultades, para recibir muy pronto el fruto de nuestro largo y arduo esfuerzo… Descendimos vibracionalmente al nivel de la materia, ocultamos tras un velo de ignorancia nuestra filiación Divina, olvidamos la sabiduría que otorgaba el contacto directo con Dios… para poder acceder a la experiencia misma del Amor… Y ahora retornaremos de nuevo a Él, conscientemente.

99.

EL PLAN DE DIOS para los seres humanos en la tierra, al fin se nos revela, en toda su grandiosidad. Como el más gigantesco y monumental rompecabezas, compuesto de millones y millones de pequeñas piezas, que se han ido puliendo y puliendo a sí mismas para encajar perfectamente las unas con las otras, tras millones de años, uniendo el cielo y la tierra, fusionando todos los mundos… encuentra al fin la figura que conformaba… ¡Y LA FIGURA ES EL MISMÍSIMO DIOS!

100.

SOMOS CHISPAS DIVINAS DE LA MENTE DE DIOS… SOMOS DIOS INDIVIDUALIZADO EN CUERPOS HUMANOS… NO SOLAMENTE SOMOS EL CRISTO HIJO DE DIOS, COMO LO ENSEÑÓ JESÚS, SINO QUE SOMOS UNO CON EL PADRE… SOMOS UNO CON DIOS, COMO TAMBIÉN ÉL NOS HABÍA ENSEÑADO… DIOS Y NOSOTROS SOMOS UNO… ¡QUÉ OTRA PODRÍA SER LA BUENA NUEVA, AL FINAL DE LOS TIEMPOS!

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