sábado, 12 de junio de 2010

Algunos de mis cuentos de ángeles

VIDA DE ÁNGELES


1 ¡HE MUERTO!

El ángel se acercó al lecho, tomando con infinito amor la mano de la mujer. Ella suspiró por última vez y salió del cuerpo.

Se vio sobre la cama, casi como si fuera una extraña. Nada parecía haber cambiado… Su esposo dormía plácido en el sillón. La noche avanzaba.

Sólo cuando la enfermera entró a comprobar si el corazón realmente se había detenido, ella reaccionó… ¿Era esto la muerte? ¿Por qué no se lo habían enseñado? ¿Y ahora qué tenía que hacer? ¿Dónde estaba el famoso túnel? ¿Estoy muerta?

-¡¡¡¿Estoy muerta?!!!- Pero nadie oyó su grito. Únicamente se afanaban alrededor de su cuerpo, sin verla a ella…

¡A ella! ¡Ella no era su cuerpo! …Entonces comprendió.

La presencia luminosa del ángel y el infinito amor que brotaba de él, surgieron ante su comprensión, preparándola para las palabras que siguieron:

-Bienvenida a casa.

2 CRÓNICA CON PEROS

La sangre no tenía por qué brotar y no brotó. El dolor no significaría nada y nada significó. Simplemente cayó al piso como un vestido sin ocupante. El tiempo se había agotado. No logró lo que se propuso, pero lo intentó.

-¡No más violencia!- Le gritó a sus padres tres días después de su nacimiento, cuando discutían sobre a quién le tocaba cambiarle los pañales… Pero ellos tergiversaron su llanto.

-¡No más violencia!- Le pidió a su hermanita cuando le arrebató su carrito de bomberos… Pero ella se había aburrido con la muñeca y desoyó su ruego.

-¡No más violencia!- Les aconsejó a sus compañeros de colegio… Pero se burlaron de sus palabras.

-¡No más violencia!- Enseñó a cada humano que encontró durante toda su vida… Pero ellos la consideraban la mejor de las respuestas.

Miró por un instante su cuerpo caído y tristemente voló.




3 MENSAJE URGENTE

Necesito ayuda. Este pequeñín es demasiado especial. Lee los pensamientos de todos y eso le causa una tristeza abrumadora. No sé cómo limitarle sus poderes o cómo ayudarle con ellos. Alguien se equivocó en la asignación. ¡Sólo soy un ángel de tercera categoría!


4 DESCENSO

Tomó las alas del estante y descendió. Como ya tenía cierta práctica, soportó mejor las incomodidades al entrar en el cuerpecito. Pero el frío exagerado de la sala la obligó a llorar.

Ya arropada en los brazos de mamá, empezó diligentemente a olvidar de dónde venía y quién era… Y la vida pasó como un parpadeo…

Calientita -y ahora mucho más sabia- dejó las alas en su lugar.

Cada pensamiento transmitido, causaba asombro en el cielo. Vivir en la tierra era una experiencia sólo para gigantes.


5 ELECCIÓN EQUIVOCADA

No se aburría. Allí resultaba imposible. Pero la experiencia terrenal era demasiado tentadora. Todos hablaban de ella. En cada nube del sector alguien había descendido y narraba con emoción lo vivido. Además, decían que venían tiempos especiales, acontecimientos inimaginables.

Cuando se decidió, contactó al Gran Maestro para exponerle su deseo.

Eligió –de la increíble cantidad de opciones- ser Espíritu Guía. Parecía una forma segura de iniciarse.

Pero nadie lo preparó para la decepción. Los humanos tenían libre albedrío. Aún antes de su primera intervención, su protegido eligió el suicidio.


6 CADA DÍA TRAE SU AFÁN

Tomó al Espíritu Burlón con las manos de su Canal y lo llevó al justo lugar, al nivel exacto que le correspondía, según su proceso evolutivo. Luego volvió a la reunión, donde sus amados meditaban. Les explicó que la energía negativa que percibieron pertenecía al espíritu de un hombre asesinado y enterrado bajo los cimientos del edificio donde se encontraban. No había por qué preocuparse. El pobre ser recibiría el apoyo necesario, ahora que al fin había elegido ascender.

Luego limpió con movimientos precisos toda la habitación, para que los niños no se vieran afectados por aquellos residuos energéticos. También desprendió los restos del miedo que algunos de los meditadores tenían adherido a sus cuerpos.

-Muy bien –les dijo- ya sí puedo responder a sus preguntas…

-¿Para qué creó Dios el mundo?...

Ser Espíritu Guía no era tan sencillo, como todos creían arriba.


7 OCURRE HOY

-¡Los amo infinitamente! ¡Infinitamente los amo!

Como lo había hecho cada vez, el ángel saludó con su hermosa voz. Todo el lugar se llenó de una paz indescriptible.

-Bienvenido, Mensajero ¿Qué enseñanza tienes hoy para nosotros?

…Y la reunión continuó durante una hora, más o menos…

Luego salíamos a trabajar o a estudiar, como si nada extraordinario estuviera sucediendo. En el mundo entero la escena se repetía, con pocas variaciones. Nos estaban preparando, para lo que está pasando hoy… ahí afuera… mientras estás leyendo…


8 DULCE COMPAÑÍA

Cuando su madre le pidió que se acercara a la cama, supo que todo cambiaría:

-Estoy muriendo Ana. Tengo miedo. No quiero viajar sola.

El ángel también se acercó. La acompañaba desde hacía ya 370 días humanos y -aún ahora- consideraba excepcional el poder vigilarla diariamente, ser el testigo de sus actos en la tierra, servirle como protector en el tiempo que le quedaba.

Ella bajó las escaleras, caminando como otra usuaria más. Cruzó la línea de seguridad. Sabía lo que hacía: Su mamá no se iría sola…

La muerte no fue un obstáculo. El ángel también sabía.


9 ¿COMPRENSIÓN?

Cuando percibió que su canal estaba suficientemente relajada, entró en ella. La sensación de incomodidad -dentro de aquel pequeño cuerpo- no impidió sentir la inmensa emoción de acompañar corporalmente a aquellos hermosos humanos:

-Los amo infinitamente. Infinitamente los amo. Me siento feliz al encontrarlos aquí reunidos… en amor. Son magníficos los tiempos que viven. La tierra ha llegado al fin al momento tan largamente esperado… Son privilegiados.

-No entendemos por qué. Ya nos has dicho esto en otras ocasiones, pero no nos explicas su significado.

-Los acontecimientos por venir lo explicarán todo. Sólo necesitan estar preparados y –para estarlo- únicamente deben vivir en amor. Nada más importa.

¿Qué más podía decirles? Por ahora era necesario que despertaran y fueran más y más concientes de su vida diaria, de sus pensamientos, de sus palabras y sus actos. Lo demás llegaría como consecuencia. Pero me enternecía su desesperado deseo de saber.

- Vivan el presente. La vida únicamente existe en presente. Y el presente sólo es valioso realmente cuando aman. Ustedes son seres magníficos. Es un honor para mí acompañarlos en su proceso, pero ahora tengo que irme. Los amo infinitamente.

¡Son chispas divinas de la mente de Dios… pero lo han olvidado! ¡El Plan de Dios es increíble! ¡Ya muy pronto reirán con nosotros!

Y ascendí hacia La Luz Plena, a presentar mi informe.


10 LABOR DE ÁNGEL

Sólo en el preciso instante le dio un pequeño empujón, que pareciera accidental, mientras el auto pasaba raudo a su lado.

-Gracias, me salvó la vida- Pero allí ya no había nadie a quien pudiese agradecer.

-Estoy casi seguro que un hombre me tiró al lado- Les repetía a sus familiares y amigos, que escuchaban incrédulos- Pero desapareció…

Esa muerte no estaba escrita. El ángel lo sabía. Era simplemente parte de su labor cotidiana.


11 SIN IMPORTANCIA

El ángel le sonrió al pequeño bebé en su cuna, para que durmiera tranquilo.

El Oscuro Ente había logrado que el niño llorara pidiendo auxilio, pero sus padres -creyendo que se trataba únicamente de hambre- lo alimentaron, le cambiaron el pañal y lo arroparon, convencidos de que cumplían perfectamente con su papel.

El ángel permaneció atento la noche entera, expulsando al indeseable ser en dos ocasiones más… Aunque nadie lo supo.


12 LA TABLA OUIJA

La Ouija cumplió su cometido. La sesión resultó impactante. Todos los jóvenes quedaron traumatizados. Las respuestas los convencieron de que Alguien o Algo había realmente contestado a sus preguntas… Parecía un juego emocionante y sólo eso, porque nadie notó el cambio que sufrió Daniela.

Ella no dijo nada. En silencio soportó el terror que le causó la experiencia. En silencio despertó atormentada por sus pesadillas. En silencio fue transformando su comportamiento, hasta convertirse en alguien odioso y amargado… En silencio fue comprendiendo que otro ser había entrado en su cuerpo, desde que participó en el “juego”.

Su Ángel Guardián no pudo evitarle aquella tortura, ya que ella -haciendo uso de su Libre Albedrío- no buscó ayuda, le permitió al Espíritu Burlón la entrada, no luchó contra su invasión…hasta terminó aceptándola, para ahogar su soledad.

Ahora son dos espíritus en un solo cuerpo, una aberración cósmica con tristes consecuencias para los dos… Pero únicamente ellos podrían cambiarlo y el temor no los deja… El ángel –con tristeza- observa.


13 NUEVA OPORTUNIDAD

-Tu cuerpo está en el hospital, en coma, esperando que tú decidas volver a él.

-¿O sea que no he muerto?

-Aún no. A menos que decidas no regresar. Es tu elección.

-Pero mi vida no me gusta. Me siento tan sola. Nadie me quiere… ¿A qué volvería?

-A cambiar todo eso. A experimentar el Amor. A enseñarle a otros lo que estás aprendiendo. A mejorar el mundo para que nadie más se sienta solo. A señalarles a tus padres en qué se equivocan contigo… A aprovechar la increíble oportunidad de vivir en un cuerpo físico… Y no te digo todas las posibles razones… Además, de todas maneras aquí te esperamos con los brazos abiertos… Y ahora lo sabes.

-¡Volvió! ¡Volvió! ¡Nuestra hija está viva, ya salió del coma!


14 DIFERENTES PERSPECTIVAS

El espectáculo era hermoso, increíble. Miles de almas ascendiendo al mismo tiempo.

En la tierra los periódicos anunciaban emocionados la gran tragedia: “Explotó el volcán, causando una avalancha que cubrió completamente el pueblo de Armero. Aún no se sabe cuántas personas murieron”

El ángel ascendió, llevando con él una de las “víctimas”.


15 DIAGNÓSTICO PROFESIONAL

El niño gritaba, se reía, corría alegremente persiguiendo al ángel por toda la habitación.

Sus padres, muy preocupados, lo llevaron al doctor.

-Su hijo está sufriendo un trastorno común en la infancia, popularmente conocido como “El amigo imaginario”. Será preocupante si continúa viéndolo después de los 7 años. Por ahora le recetaré unos calmantes.


16 DIAGNÓSTICO PROFESIONAL 2

Encerrada en su habitación, trataba inútilmente de taparse los oídos. Pero la odiosa voz continuaba atormentándola, de día y de noche:

-Todos te odian, porque eres una imbécil. No sirves para nada… ¿Quién se va a enamorar de una tonta como tú? ¡Véngate de ellos! ¡Hiérelos! ¡Mátalos!

El Espíritu Burlón se complacía ante el miedo de la adolescente. Se sentía poderoso ante ella.

-Su hija padece de Esquizofrenia Paranoica. Le recetaré una droga muy fuerte, pero es el único tratamiento conocido para calmar un poco los efectos de sus alucinaciones. Lo siento mucho.


17 ÁNGEL DE LA GUARDA

-“Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día…”- Rezaba con los ojitos cerrados, seguro de ser escuchado.

Y, efectivamente, el ángel lo arropaba con su amor infinito, llevándolo rápidamente al sueño, alejando de él las energías negativas que abundaban en aquel barrio, expulsando los espíritus burlones que trataban de perturbar sus noches, estableciendo una conexión directa con la Gran Fuente…

Mientras el hermano mayor se burlaba diciendo:

-Niño tonto. ¡¿Cómo puede ser tan ingenuo?!- Y se lanzaba a sus noches de pesadillas, de dudas y temores… ¡Igual que los adultos!


18 NACIMIENTO

El Espíritu Guía lo acompañaba, explicando cada etapa del proceso:

-Ese es el cuerpo de la madre que escogiste. Ahora viene el paso del bebé por el estrecho canal del nacimiento. Si entraras en él en estos momentos, tendrías una experiencia muy rica en emociones, pero también muy dura. Te aconsejo que esperes un poco más.

La escena era impresionante, aunque ya la había presenciado antes. No quería repetir lo que sintió en aquella antigua ocasión.

-Entraré en el bebé cuando esté en brazos de su madre. En esta vida no necesitaré el difícil aprendizaje que trae el nacimiento. Gracias por todo.

-Sabes que siempre te acompañaré, pese a no percibirme como humano. Te amo infinitamente…

Desde los cálidos brazos de la mujer, que ahora sería su madre, miró fijamente hacia sus ojos.

Ella sintió una emoción indescriptible que iluminó su alma. Creyó que eso era lo que significaba ser mamá. No supo que acababa de recibir a un ángel.

19 ¿MUERTE?

El carro siguió velozmente su camino, huyendo de la escena. Allí, sobre el pavimento, estaba el cuerpo ensangrentado; a su lado, la mujer miraba horrorizada aquellos restos.

-¡¿Esa soy yo?! ¡No puede ser, yo estoy viva!- El ser espiritual observaba su cuerpo, sin lograr comprender lo sucedido. Nadie la había preparado. Nadie le había enseñado cómo afrontarlo.

Cuando escuchó el motor del automóvil se dio vuelta velozmente y lo vio venir directo hacia ella, pero creía haberlo esquivado… Entonces ¿por qué su cuerpo estaba sobre la calle? ¿Y por qué ella lo miraba desde afuera, como si ella no fuese ese cuerpo?



Entró a su casa como todos los días, pero el llanto de sus hijas la obligó a reconocer que lloraban por ella, por su muerte, por su ausencia. Se alejó de los dos jóvenes y buscó a su esposo. Instantáneamente se encontró a su lado, en su habitación, acostado sobre la cama en la que habían pasado tantas y tantas noches. Cuando ella lo abrazó, él se levantó asustado, mirando en todas direcciones, percibiendo su perfume y su exclusivo olor corporal…

-¡Carajo! ¡Me estoy enloqueciendo!- Lo oyó gritar angustiada, entendiendo que la había presentido de alguna manera extraña. Pero no logró con él nada más.

Al salir de la habitación, su perro le ladró y le movió la cola, viéndola y reconociéndola como ningún humano, por lo que no le sirvió de consuelo.

El tiempo también corría velozmente. Ella seguía tras su esposo y tras sus hijas, camino al cementerio. Nadie escuchaba sus gritos. No lograba hacerse notar, pese a sus esfuerzos desesperados.

Sentada sobre el ataúd, oía la despedida de todos los que habían acudido para verla por última vez, a través de la pequeña ventanita. Se sentía ridícula en medio de aquella situación de locos.

-¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Necesito que alguien me ayude! ¡Dios mío, por favor, dame una señal!- Gritaba casi sin voz, asistiendo a su propio funeral.

Cuando las últimas paladas de tierra cayeron sobre su tumba, se sentó y lloró desconsoladamente… Pero únicamente su Ángel Guardián la escuchaba; inútilmente trataba de abrazarla… Ella no lo percibía.

Los días transcurrieron casi sin cambios. Fue testigo de la transformación de su familia. Su esposo volvió a casarse y sus hijas formaron sus propios hogares, mientras ella continuaba en su absurda negación.

-¡No estoy muerta! ¡Yo sigo aquí! ¡¿Por qué nadie se da cuenta?!

Como un fantasma, recorría las calles de la ciudad, acudía a su puesto de trabajo, regresaba a la frialdad de su propia casa, en la que ya no habitaban ni su esposo ni sus hijas, ni su perro, ni su cuerpo… pese a que ella insistía.

Hasta que al fin, el día que menos lo esperaba, una hermosa joven de gigantescos ojos azules, casi transparentes, se le acercó y se sentó a su lado en la acera donde lloraba.

-Hola- Dijo sencillamente- ¿Por qué no has querido irte?

Casi no lo podía creer. Ella la veía y le hablaba. Trató de abrazarla, pero sus manos atravesaron su cuerpo. De la misma forma como había sucedido cada vez que lo había intentado con su familia.

-¡Puedes verme! ¿Puedes verme?

-Sí. La veo. Y la escucho. Como usted a mí.

-¿Entonces por qué nadie más me ve?

-Porque usted está muerta. Casi nadie logra ver a los muertos. Pero yo sí.

-¡No! ¡Yo no estoy muerta! ¡Por eso me ves!

Su voz desesperada llenó de ternura a la joven. Ya tantas veces había sido testigo de aquella ignorancia, de aquella triste ingenuidad.

-Así como usted no ve al hermosísimo ángel que tiene a su lado, porque está en otra dimensión, la mayoría de la gente viva no la ve a usted- Afirmó pacientemente la hermosa joven, con una madurez que mereció la inclinación respetuosa del Ángel.

-¿Cuál ángel? ¿De qué estás hablando?

-Contigo ha permanecido tu Ángel Guardián, tu Espíritu Guía, desde el instante mismo de tu nacimiento. Ahora está a tu lado, esperando que aceptes tu propia muerte para poder acompañarte hacia La Luz- La sabiduría de aquellas palabras iluminó aún más la presencia amorosa del Ser Espiritual.

-¿Entonces sí estoy muerta? Por eso mi familia no me veía. Por eso nadie en el trabajo me saludaba… ¿Entonces el entierro no fue un sueño?... ¿O sea que Dios sí existe? ¿Tengo un Ángel que me acompaña siempre?...

Tanto la joven como el Ángel, supieron que la conciencia –al fin- había llegado. Las horas de sufrimiento de la pobre mujer terminarían inmediatamente. Con una mirada de reconocimiento y de infinito Amor, se despidieron.

Y el Ángel ascendió con la nueva mujer.

20 AMOR

-Ven, yo te doy un abrazo.

-No. Usted no es mi novio, ni mi esposo. No nos podemos abrazar- Los ojos de la ingenua jovencita brillaban. La confusión la hacía ver aún más hermosa.

-¿Pero quién te enseñó semejante absurdo?- Preguntó divertido el ángel recién encarnado.

-Mi mamá, mi papá, en el colegio, en la televisión, en los libros. Todos dicen que no nos podemos abrazar.

En su primer día sobre el mundo, el Ángel descubriría que la bella joven decía la verdad. En la tierra se habían tergiversado casi todas las grandes enseñanzas. La violencia reinaba en los hogares, en las calles, en los pueblos y ciudades. La tristeza se percibía en casi todos los rostros. El miedo guiaba prácticamente cada decisión humana. El Amor esperaba en la profundidad de los corazones.

Cuando encontró el lugar de reunión, informó a los demás ángeles lo que había descubierto, pero todos ya lo sabían por experiencia propia.

-“Dios nos ha enviado de nuevo a caminar sobre la tierra, para sembrarla con Amor. Será una ardua tarea, pero la Luz del Amor vencerá todas las oscuridades. Saben que serán ridiculizados, señalados, atacados y expulsados de sus comunidades… al principio. No desesperen. Aunque el tener un cuerpo limite sus dones y conocimientos, con el Amor todo lo podrán. A través de los ojos humanos percibirán el nivel alcanzado por cada individuo, así que primero únanse a los más avanzados; los otros, vendrán luego. Los Amo infinitamente. Infinitamente los Amo”. Con estas palabras, el Gran Maestro nos envió hacia ustedes… ¿Alguno de ustedes me logra creer?- Preguntó esperanzado a su auditorio.

Únicamente 3 personas se atrevieron a levantar sus manos… Y eran más de 40.

Cada Ángel obtuvo un resultado similar en las calles, en los mercados, en los teatros, en las aulas de clase, en los buses, en los cafés… pero ninguno se dio por vencido.

-Ya han pasado 53 años. Vivimos el comienzo del 2.009. A finales de este diciembre sabremos si lo logramos. Como ya no podremos comunicarnos mentalmente, tendrán que escribirme a mi correo electrónico (cagudelz@eafit.edu.co). No desesperen. Ya se perciben algunos prometedores cambios. Los Amo infinitamente. Infinitamente los Amo.

21 AL FIN

Cerró los ojos, extrañada. No lo había imaginado. De eso podía estar segura. Se estaba volviendo loca o finalmente empezaba a sucederle lo que el viejo de la montaña le anunciara hace ya tantos años… Trató de usar su entrenamiento, pese a la emoción que la embargaba. Su respiración –paulatinamente- se hizo más y más tranquila, regular, profunda, natural. Dentro de su mente volvió a formarse la hermosa nube blanca, tan familiar para ella. La paz la inundó completamente. La sensación de amor incondicional la recorrió de pies a cabeza… Y el rostro magnífico, nuevamente, le sonrió con bondad.

-Te esperábamos. Te amamos infinitamente. Eres aún muy joven en ese cuerpo, pero tu espíritu empieza a recordar. No hay nada que temer. Todo está bien. Pronto lo comprenderás plenamente.

Una hora más tarde, aún sentada en posición de meditación, abrió sus hermosos ojos azules. Nada había cambiado. Allí continuaba su habitación, su piano, el espejo en el tocador, la cama desordenada, la puerta cerrada. El silencio de la casa le anunció que nadie llegaba todavía. En el reloj descubrió que tenía unos 30 minutos para recobrarse de la sorpresa… ¿O no era una sorpresa? En realidad, como le dijera aquel bello ser, ella lo intuía, presentía que algo así sucedería. Aunque una cosa era pensarlo y otra muy distinta estarlo viviendo.

-¡Dios mío, es increíble!- Con un escalofrío, percibió que la frase -tantas veces repetida- ahora no significaba lo mismo.

Sus amigas la notaron distante. No parecía tan relajada como siempre. No reía permanentemente, ni su amor fácil las atraía de la misma manera. Sin embargo, al mismo tiempo, era ella.

-¿Qué te pasa? Te ves diferente.

-No estoy segura. Antes de que ustedes llegaran, decidí meditar un rato y me pasó algo que aún no comprendo. Cuando lo entienda, ustedes serán las primeras en saberlo.

No se habló más. Muy pronto, olvidaron el incidente. Continuaron sus vidas normales, casi rutinarias, intercambiando opiniones sobre hombres y música, conversando horas por teléfono o a través del computador, asistiendo despreocupadamente a clases y ansiando los fines de semana, para salir a jugar el juego de los adultos… Todas, menos ella. Su vida definitivamente dio un giro de 360 grados, desde el primer encuentro con su guía; porque aquel hermoso ser siguió surgiendo en cada una de sus meditaciones, explicándole qué sentido tenía el venir a la tierra en un cuerpo humano, quiénes elegían misiones de ayuda para acelerar la evolución humana, por qué Dios -al crear la tierra- la había destinado como el centro de amor del universo entero… ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde ¿Para qué? Ella preguntaba y su guía respondía, asegurándole que dentro de poco no tendría que preguntar más, porque todas las respuestas ya estaban dentro de ella… Sólo necesitaba crecer un poco más en su amor, para que la sabiduría brotara naturalmente desde su interior.

Al fin, ese día llegó. Había percibido claramente que le resultaba más sencillo amar a sus compañeros de clase, pese a las tontas bromas, a las reacciones inmaduras y a los juegos pesados; ya no la desesperaban las críticas de su padre ni los regaños de su madre; sólo sentía ternura ante las torpezas del abuelo o los llantos de la abuela; las contradicciones del mundo y sus gentes, ya no lograban irritarla. Casi desde el primer instante, al entrar en meditación, sintió que todo presagiaba un cambio.

La invadió una armonía sin igual. El universo a su alrededor producía la música más maravillosa, como si coros infinitos de ángeles susurraran en la distancia, mientras se acercaban cargados de amor y paz hacia ella. Su cuerpo, instintivamente, se preparó. Sus emociones y sus pensamientos se detuvieron, a la espera. De repente, una explosión de luz la lanzó en todas las direcciones, pero su conciencia no se desprendía ni se detenía. Por el contrario, cada uno de sus átomos era consciente de sí mismo y del conjunto a la vez, potenciando vertiginosamente su poder, su conocimiento, su belleza, su absoluta plenitud. Era la perfección. El Amor lo ocupaba todo. Todo era Amor... Las lágrimas empezaron a brotar. Se sentía incapaz de soportar tanto gozo.

Al abrir los ojos, todavía alcanzó a recordar parte de su experiencia, pero notó que el cuerpo limitaba la sensación, incluso su comprensión. Aún así, sabía con certeza que estaba bien. Era como debía ser. Sonrió. Sus amigas la escucharon con respeto, pero también con incredulidad. Con palabras no podría explicarles más. A partir de aquel momento supo que tendría que continuar sola. Y lo aceptó. El mundo la esperaba.

22 EL HOMBRE DE SUS SUEÑOS

El hombre tocó a su puerta el viernes 30 de noviembre de 2.009, a las 9.30 a.m. Ella, contra su costumbre de mirar primero por el “ojo mágico”, pensando que era un simple vendedor, abrió. No se había visto aún en el espejo. No estaba peinada. No tenía los ojos ni los labios pintados. No llevaba la mejor ropa de su vestidor.
Con la boca muy abierta, sin lograr que brotara ni una sola palabra, lo miraba casi extasiada. Era hermoso. Parecía un modelo o un artista de cine. Le calculó unos treinta años, bien llevados. Tenía un cuerpo musculoso. Medía probablemente un metro ochenta. Sus inmensos ojos azules la observaban divertidos, aunque sin malicia. Su voz, profunda y ronca, la sacó de su abstracción:
-Hola, Natalia, vengo a amarte sin condiciones. Escuché tu petición. Creo que cumplo con todas tus exigencias.
Lo invitó a entrar, hipnotizada ante tanta belleza. No podía entender lo que estaba sucediendo, pero tampoco deseaba que dejara de suceder. El hombre de sus sueños estaba allí, con ella, en su apartamento, a solas, sentado en su sillón, diciéndole que venía a amarla. Como un dios atento, le hablaba dulcemente, sin presionarla, con una inteligencia sobrenatural, con masculina delicadeza. Acariciaba tímidamente sus manos durante milésimas de segundo, evitando asustarla o invadirla. La miraba fijamente, con una ternura infinita. La hacía sentir apreciada, tenida en cuenta, deseada, aunque siempre respetándola, siempre permitiéndole decidir sus propios espacios, sus ritmos de acercamiento o alejamiento…
Pero Natalia era una mujer racional, lógica, siempre guiada por su mente. Tras el primer impacto emocional, decidió recuperar la cordura. Sí, porque aquello era cosa de locos. Esas maravillas no sucedían en la vida normal. Seguramente estaba soñando y no se había dado cuenta. O quizá alguien le “tomaba el pelo”, burlándose de ella y de su ingenuidad; dentro de poco entrarían entre risas y gritos, para acabar con la farsa. O tal vez había aspirado inconscientemente alguna sustancia alucinógena y en su desvarío veía lo que deseaba… ¡Estúpida! ¡Eso era lo que pasaba! ¡Romántica, estúpida! ¡Con 25 años y portándose como una adolescente!
Sin embargo, el bello hombre no desapareció. Como si pudiese leer sus impetuosos pensamientos, guardó silencio y esperó con paciencia, hasta que Natalia se calmó. Luego le tomó ambas manos, apretándolas cariñosamente, mientras la miraba a los ojos. Poco después la besó como nadie la había besado y le hizo el amor como ella siempre había anhelado. Hablaron y hablaron, desnudos, abrazados en la cama, durante toda la mañana y parte de la tarde. Parecían viejos amigos disfrutando el feliz reencuentro. Cocinaron el almuerzo, entre risas. Desde el balcón disfrutaron el fin del día, comentando la mágica forma como las sombras tomaban paulatinamente la ciudad y las montañas. Iluminaron la mesa del comedor con luz de velas, permitiendo que el brandy diera calor a sus cuerpos. Al fin, exhaustos, felices, se durmieron.
Natalia casi grita, cuando descubrió al ángel acostado a su lado en la mañana. No había sido un sueño. Él seguía allí. Lo acarició delicadamente, tratando de no despertarlo. La piel maravillosa reaccionaba bajo su mano, pese a que él aún dormía. Afortunadamente era sábado. No tenía que ir a trabajar. Tendría tiempo de pensar, de averiguar realmente qué sucedía, qué haría, cómo continuaría su vida. Todavía le resultaba imposible aceptar lo que el presente le regalaba. Pese a sus dudas, sonrió agradecida. No sentía ninguna tensión en el cuerpo. No percibía ninguna tristeza en ella. No necesitaba nada más que lo que ahora experimentaba. Al volver del baño, él ya la esperaba despierto. Le sonrió ampliamente. Ella se lanzó sobre la cama y lo abrazó con pasión. Besó cada milímetro de aquella piel dorada. Luego lloró sobre su pecho.
-¿Qué te pasa mi bella?- Preguntó el ángel, suavemente.
-Tengo miedo de que todo termine… ¡Es tan hermoso!
-Sin embargo, es una constante de la vida en la tierra. Necesitas aprender a disfrutar el presente, con todo lo que te trae, sin aferrarte a nada. Esa es la llave maestra de la felicidad. Por favor, Natalia, no sufras más.
Su mirada penetraba muy dentro de ella, removiendo viejos recuerdos. En ese instante percibió una familiaridad con él que casi reconocía. Ya había visto a aquel ser magnífico… Pero se le escapaba el dónde, el cuándo…
-Sí, mi hermosa. Somos viejos conocidos. A veces, yo te ayudo. A veces, tú me ayudas. Tu conciencia ha crecido enormemente en esta ocasión. Pese a las limitantes del cuerpo humano, empiezas a recordar… ¡Felicitaciones! … Ahora debo irme. Te amo, mi niña. No me olvides. Ya nos volveremos a ver. Te amo.
Natalia despertó en su pieza; pero era sábado. No tenía que ir a trabajar.

23 CAMBIO DE PERCEPCIÓN
Era una infelicidad absurda, como todas las infelicidades, pero Marcela y yo aún no lo comprendíamos. Continué acariciándola muy suavemente en la zona de la nuca, buscando que se relajara un poco más. Luego, pasé a su hermoso rostro, recorriéndolo lentamente con la yema de mis dos dedos, evitando cualquier presión, haciendo que su conciencia percibiera la frente, las cejas, los párpados, los pómulos, la nariz, los labios grandes y carnosos, el mentón cuadrado que tanto me gustaba.
-Eres tan bella, mi Marcela. Podría contemplarte horas y horas, sin cansarme.
Sonrió, sin abrir los ojos. Sabía que le decía la verdad. Se acomodó un poco más en el sillón. Sin palabras me pedía que continuara las caricias. Así que descendí por su garganta, usando ya los cinco dedos, la palma entera, para que fuera mucho más notoria mi presencia en ella. Masajeé los hombros y la nuca, ejerciendo una presión mayor que aumentara también su bienestar.
-Recuerda, mi hermosa, lo que hemos hablado tantas y tantas veces. Si centras tu atención en lo que más te molesta, ese malestar crece proporcionalmente a la atención que le prestas; si, por el contrario, dejas de prestarle atención, el malestar desaparece- Reforzaba con mis palabras, lo que su cuerpo estaba sintiendo con mis caricias. Su inconsciente sabría aprovechar aquella doble lección.
Empecé entonces a deslizar mi mano por el pecho, un poco más arriba de sus senos, donde la piel adquiere esa suavidad de zona escondida. Sin moverse, Marcela abrió sus enormes ojos negros, sonriéndome ampliamente, lanzándome al mismo tiempo un beso agradecido. El brillo intenso de sus ojos me confirmó que había comprendido plenamente todo lo que le decía. Se soltó –con un gesto muy sensual, moviendo la cabeza a uno y otro lado- el largo cabello negro que tenía recogido y se enderezó en la silla.
-Gracias, hermoso. Logras cambiar mi estado de ánimo casi sin esfuerzo. Me encantaría tenerte a mi lado todo el día, para evitar estas odiosas depresiones. Pero tengo que irme a trabajar.
-No, Marcela. Te equivocas. No soy yo quien cambia tu ánimo. Tú misma te transformas, al cambiar tu percepción de las cosas. Yo solamente actúo como un disparador o como un redireccionador.
Nos levantamos, abrazándonos cariñosamente. Las horas –como siempre- habían desaparecido con la rapidez que da la felicidad. La acompañé a su auto. Antes de despedirnos, nos recordamos nuestro mutuo amor y nos besamos en las mejillas… Fue la última vez que la vi con vida.
Dos días después me llamaron para que fuera a reconocer su cadáver. En la morgue lloré desconsolado. Me negaba a aceptar lo obvio. Ya no volvería a mi casa. Ya no la abrazaría nunca más. Ya no disfrutaría los detalles de su vida cotidiana. Ya no podría amarla…
Sin embargo, estaba equivocado. Contra lo que siempre había creído, contra todo lo que me habían enseñado, tres meses más tarde fue ella la que vino a despertarme, la que volvió para transformar radicalmente mi forma de percibir el mundo, la vida y la muerte.
-Hola, mi hermoso.
Casi grito, al escuchar aquella voz amada. Pero era imposible. Ella había muerto. Yo lo sabía. Sin embargo, allí estaba ante mí, en mi apartamento, mirándome como tantas veces me había mirado. Algo debía estar mal. Eran, más o menos, las 11 p.m. Nadie había tocado el timbre ni abierto la puerta de mi casa ¿Cómo logró entrar? ¿Yo dormía o estaba despierto? ¿Había enloquecido?
-Tranquilo. Soy real. La irreal es la muerte. Vengo a agradecerte todo lo que me enseñaste y todo lo que me diste. No temas.
Mientras me hablaba, traté de acariciarla, pero mis manos la atravesaron, como si fuera un espejismo. La observé con mayor detenimiento y percibí que tenía cierta transparencia, aunque alcanzaba a ver perfectamente, en cada detalle, ese hermoso cuerpo que tanto conocía.
-¡Marcela! ¡Estás viva!- Las palabras brotaron de mí, irreflexivamente- ¡Pero yo te reconocí en la morgue! ¡Esto no puede estar sucediendo!
-Es información completamente nueva para ti. Necesitarás replantearte muchas ideas, muchos preconceptos. Sin embargo, creo que te servirá muchísimo confiar en mí; así ahorrarás camino ¿Confías en mí?- Me observaba con el amor de siempre, me hablaba con la voz de siempre…
-¡Claro que sí, belleza! ¡Sabes que confío en ti!
Así se inició la más increíble aventura, en medio de la absurda locura humana. Marcela me convenció de que continuaba viva, pero en una dimensión diferente a la nuestra. Me habló de reencarnación, de Espíritus Guías, del Plan de Dios, del Karma, de los Seres de Luz, de clarividencia, de sanación espiritual, de la experiencia de vida y de la experiencia de muerte… Y me cambió radicalmente.
Cada día esperaba con ansias su presencia, porque venía acompañada de nueva información, de real sabiduría… no de los pobres conocimientos que yo –hasta entonces- creía tan sólidos ¡¿Cuántas veces me había burlado de la Nueva Era y sus seguidores, de la magia y los milagros, de los contactos con el más allá?! Escudado en la ciencia, trataba de acallar mis profundos temores, pero sólo lograba aparentar coherencia y seguridad, mientras en mi interior sufría por la falta de sentido que –guiado por mi lógica- veía en la existencia. ¡Ni siquiera notaba aquella obvia contradicción! ¿Qué lógica podía habitar en la plena insatisfacción? ¿Cómo podía deducir que era inteligente, precisamente porque no le encontraba sentido a mi vida?
Durante 14 meses, Marcela me dio las respuestas a todas las preguntas que se me ocurrieron. Más tarde comprobaría que todas esas respuestas ya estaban publicadas en libros o en películas o en Internet, pero que yo me había negado a creerlas. Únicamente gracias a mi cambio de percepción pude aceptar –al fin- esa valiosa información. Desgraciadamente, millones de personas semejantes a mí, aún la niegan… ¿Eres una de ellas? ¿Te atreves a confiar en mí? ¿Me crees?

24 CLARIVIDENTE

Nadie la había preparado. Creyó –durante algún tiempo- que estaba enloqueciendo. Al principio, ni siquiera se le ocurrió pensar que los demás no los veían, ni los oían, ni los sentían; para ella existían, simplemente. Por fortuna, siempre fue una mujer tímida, callada, extremadamente reservada; de no haber sido así, probablemente estaría en el hospital mental, al lado de los esquizofrénicos. De niña la perdonaron, atribuyendo sus diálogos y juegos a la fértil imaginación infantil; ahora, la llevarían al psicólogo o al siquiatra directamente. Sin embargo, pese a su confuso pasado, la decisión ya estaba tomada: si tenía ese don, lo usaría… su familia tendría que irse adaptando.

Cuando Luis Carlos y Beatriz le confirmaron que era clarividente, no se asombró, sin embargo agradeció la constatación de que su mente –pese a no ser normal- no estaba enferma; cuando más adelante le presentaron a Marta y a Alba Cecilia, comprobó –además- que era una realidad claramente delimitada, puesto que las tres veían exactamente lo mismo, aunque el resto del mundo no lo hiciera. A partir de ese momento, estudió con ellas cómo aprovechar su don a favor de la gente. Ahora, casi diariamente acudían a ella todo tipo de personas, porque reconocían que podría ayudarlas.

Por esto, hoy llegó hasta su apartamento aquella familia. La madre explicaba detalladamente los motivos, mientras que el padre guardaba un prudente silencio; la hija, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, aparentemente se negaba a participar, pero no la engañaba. Podía ver perfectamente su miedo, su sensación de impotencia…además del espíritu que la poseía y la presionaba:

-Le aseguro que mi hijita no era así. Se comportaba como una adolescente común y corriente. Pero desde que empezó a tener esas pesadillas, se volvió violenta, grosera, irrespetuosa. Ya no sabemos qué hacer con ella- La pobre mujer se notaba desesperada.
-Sí, señora. Comprendo lo que afirma. Espero que me crea cuando lo digo que su niña no desearía tener esos comportamientos, si no estuviese siendo manipulada por un espíritu obsesor- Y así iniciaba el difícil proceso de explicarles –a ellos que nada veían- que existía otro mundo paralelo al nuestro, pero interactuando con él.

Llegaban por múltiples razones: solicitando hablar con parientes muertos, pidiendo ayuda contra ataques de brujos, buscando expulsar un espíritu burlón atraído con la “Tabla Ouija”, averiguando acerca del más allá tras enterarse de una enfermedad terminal; algunos más, aclarando dudas acerca de sus propios dones; otros, con familiares secuestrados o desaparecidos, buscando pistas o certezas; venían también –en gran número- los curiosos, tratando de conseguir diversión, o los incrédulos, intentando desenmascarar a “la farsante”. Pero no podían engañarla, puesto que ella veía lo que pensaban.

Así, su vida se transformó. Ahora se sentía útil, con una fuerte razón para existir en la tierra. Sin embargo, el universo le reservaba otra sorpresa. Tras casi un año de trabajo con la gente, literalmente no había encontrado tiempo para pensar en lo que todo aquello significaba, en las implicaciones que sus experiencias tenían en sus antiguas concepciones acerca de la existencia, de Dios, de la religión, de la espiritualidad… hasta aquel momento.

Estaba descansando, con los ojos cerrados, sentada cómodamente en su sillón favorito, cuando percibió el extraordinario cambio en el ambiente. Su piel también reaccionó con una emoción nueva. Una inmensa energía recorrió su columna vertebral. Aún antes de abrir los ojos supo que no estaba sola. La fuerte oleada de calor calmó amorosamente la inquietud que crecía en ella:

-Muy bien, Sara. Cada día comprendes más. Tu conciencia ha crecido mucho. Ha llegado tu hora- La hermosísima voz concordaba a la perfección con la intensa luz de la que provenía.
-¿Quién eres? ¿Qué eres?
-Soy tu espíritu guía, tu ángel guardián, tu maestro. Ya decidirás después cómo llamarme.
-¿Pero, qué quieres conmigo?
-Guiarte, protegerte, enseñarte.
-¿Por qué no te había visto antes?
-Aún no era la hora.

El diálogo continuó durante casi 60 minutos. Todas sus dudas fueron satisfechas. Sin embargo, no supo la real importancia de aquel ser magnífico, hasta que pudo verlo “actuando” en la siguiente sesión con quienes pedían su ayuda. A partir de esa ocasión, supo que era Él quien sanaba a los enfermos, limpiaba energéticamente a los pacientes, se llevaba a su lugar a los espíritus burlones, le informaba sobre las personas fallecidas o secuestradas o desaparecidas, la protegía contra los brujos o las energías oscuras. Ella actuaba únicamente como un canal, a través del cual Él hacía lo que fuese necesario en cada caso particular. Ella debía “mejorar su recepción”, para que la canalización funcionara cada vez más limpiamente, sin interferencias o malos entendidos, sin tergiversación de contenidos. En todo el mundo se repetían estas escenas, porque formaban parte de un gran “Plan de Dios”.

-¿Tú eres Dios?- Le preguntó, al fin, con reverencia y algo de temor.
-Sí y no. Soy parte de Él, aunque aún no me fundo plenamente con Él. Estoy ya muy cerca de hacerlo. Primero, trabajaré contigo; después, me fundiré con Él.
-No logro entenderte. Eso no es lo que me habían enseñado.
-Lo sé. Las enseñanzas que se les ofrecen a las multitudes deben estar diseñadas para que –al menos- capten parte de la información correcta, aunque la Gran Verdad no alcanzarían a captarla. Lo harán en su futuro… Como te está pasando a ti en este presente. Ya sabes que existe un “Plan Maestro”, que no sólo abarca a los más de seis mil millones de seres de la tierra, sino a todos los seres del universo.

Tras cierto tiempo, Sara iba ampliando progresivamente su visión del conjunto y –a través de ella- le sucedía algo similar a quienes se le acercaban. Luego comprobaría que existían libros, películas, conferencias, tiras cómicas, programas de televisión, movimientos filosóficos que ofrecían la misma información, sin que ella lo hubiese notado antes, sencillamente debido a que ya era hora de que lo hiciera.

Si vida, ciertamente, cambió 360 grados, pero ahora todo tenía sentido. La confusión y el sin sentido de la existencia habían desaparecido. Ella estaba feliz de formar parte de aquel enorme rompecabezas, pero ya sabiendo cómo concordar con Él.

Los demás humanos, poco a poco, también lo harían.




























VIDA DE ÁNGELES


1 ¡HE MUERTO!

El ángel se acercó al lecho, tomando con infinito amor la mano de la mujer. Ella suspiró por última vez y salió del cuerpo.

Se vio sobre la cama, casi como si fuera una extraña. Nada parecía haber cambiado… Su esposo dormía plácido en el sillón. La noche avanzaba.

Sólo cuando la enfermera entró a comprobar si el corazón realmente se había detenido, ella reaccionó… ¿Era esto la muerte? ¿Por qué no se lo habían enseñado? ¿Y ahora qué tenía que hacer? ¿Dónde estaba el famoso túnel? ¿Estoy muerta?

-¡¡¡¿Estoy muerta?!!!- Pero nadie oyó su grito. Únicamente se afanaban alrededor de su cuerpo, sin verla a ella…

¡A ella! ¡Ella no era su cuerpo! …Entonces comprendió.

La presencia luminosa del ángel y el infinito amor que brotaba de él, surgieron ante su comprensión, preparándola para las palabras que siguieron:

-Bienvenida a casa.

2 CRÓNICA CON PEROS

La sangre no tenía por qué brotar y no brotó. El dolor no significaría nada y nada significó. Simplemente cayó al piso como un vestido sin ocupante. El tiempo se había agotado. No logró lo que se propuso, pero lo intentó.

-¡No más violencia!- Le gritó a sus padres tres días después de su nacimiento, cuando discutían sobre a quién le tocaba cambiarle los pañales… Pero ellos tergiversaron su llanto.

-¡No más violencia!- Le pidió a su hermanita cuando le arrebató su carrito de bomberos… Pero ella se había aburrido con la muñeca y desoyó su ruego.

-¡No más violencia!- Les aconsejó a sus compañeros de colegio… Pero se burlaron de sus palabras.

-¡No más violencia!- Enseñó a cada humano que encontró durante toda su vida… Pero ellos la consideraban la mejor de las respuestas.

Miró por un instante su cuerpo caído y tristemente voló.




3 MENSAJE URGENTE

Necesito ayuda. Este pequeñín es demasiado especial. Lee los pensamientos de todos y eso le causa una tristeza abrumadora. No sé cómo limitarle sus poderes o cómo ayudarle con ellos. Alguien se equivocó en la asignación. ¡Sólo soy un ángel de tercera categoría!


4 DESCENSO

Tomó las alas del estante y descendió. Como ya tenía cierta práctica, soportó mejor las incomodidades al entrar en el cuerpecito. Pero el frío exagerado de la sala la obligó a llorar.

Ya arropada en los brazos de mamá, empezó diligentemente a olvidar de dónde venía y quién era… Y la vida pasó como un parpadeo…

Calientita -y ahora mucho más sabia- dejó las alas en su lugar.

Cada pensamiento transmitido, causaba asombro en el cielo. Vivir en la tierra era una experiencia sólo para gigantes.


5 ELECCIÓN EQUIVOCADA

No se aburría. Allí resultaba imposible. Pero la experiencia terrenal era demasiado tentadora. Todos hablaban de ella. En cada nube del sector alguien había descendido y narraba con emoción lo vivido. Además, decían que venían tiempos especiales, acontecimientos inimaginables.

Cuando se decidió, contactó al Gran Maestro para exponerle su deseo.

Eligió –de la increíble cantidad de opciones- ser Espíritu Guía. Parecía una forma segura de iniciarse.

Pero nadie lo preparó para la decepción. Los humanos tenían libre albedrío. Aún antes de su primera intervención, su protegido eligió el suicidio.


6 CADA DÍA TRAE SU AFÁN

Tomó al Espíritu Burlón con las manos de su Canal y lo llevó al justo lugar, al nivel exacto que le correspondía, según su proceso evolutivo. Luego volvió a la reunión, donde sus amados meditaban. Les explicó que la energía negativa que percibieron pertenecía al espíritu de un hombre asesinado y enterrado bajo los cimientos del edificio donde se encontraban. No había por qué preocuparse. El pobre ser recibiría el apoyo necesario, ahora que al fin había elegido ascender.

Luego limpió con movimientos precisos toda la habitación, para que los niños no se vieran afectados por aquellos residuos energéticos. También desprendió los restos del miedo que algunos de los meditadores tenían adherido a sus cuerpos.

-Muy bien –les dijo- ya sí puedo responder a sus preguntas…

-¿Para qué creó Dios el mundo?...

Ser Espíritu Guía no era tan sencillo, como todos creían arriba.


7 OCURRE HOY

-¡Los amo infinitamente! ¡Infinitamente los amo!

Como lo había hecho cada vez, el ángel saludó con su hermosa voz. Todo el lugar se llenó de una paz indescriptible.

-Bienvenido, Mensajero ¿Qué enseñanza tienes hoy para nosotros?

…Y la reunión continuó durante una hora, más o menos…

Luego salíamos a trabajar o a estudiar, como si nada extraordinario estuviera sucediendo. En el mundo entero la escena se repetía, con pocas variaciones. Nos estaban preparando, para lo que está pasando hoy… ahí afuera… mientras estás leyendo…


8 DULCE COMPAÑÍA

Cuando su madre le pidió que se acercara a la cama, supo que todo cambiaría:

-Estoy muriendo Ana. Tengo miedo. No quiero viajar sola.

El ángel también se acercó. La acompañaba desde hacía ya 370 días humanos y -aún ahora- consideraba excepcional el poder vigilarla diariamente, ser el testigo de sus actos en la tierra, servirle como protector en el tiempo que le quedaba.

Ella bajó las escaleras, caminando como otra usuaria más. Cruzó la línea de seguridad. Sabía lo que hacía: Su mamá no se iría sola…

La muerte no fue un obstáculo. El ángel también sabía.


9 ¿COMPRENSIÓN?

Cuando percibió que su canal estaba suficientemente relajada, entró en ella. La sensación de incomodidad -dentro de aquel pequeño cuerpo- no impidió sentir la inmensa emoción de acompañar corporalmente a aquellos hermosos humanos:

-Los amo infinitamente. Infinitamente los amo. Me siento feliz al encontrarlos aquí reunidos… en amor. Son magníficos los tiempos que viven. La tierra ha llegado al fin al momento tan largamente esperado… Son privilegiados.

-No entendemos por qué. Ya nos has dicho esto en otras ocasiones, pero no nos explicas su significado.

-Los acontecimientos por venir lo explicarán todo. Sólo necesitan estar preparados y –para estarlo- únicamente deben vivir en amor. Nada más importa.

¿Qué más podía decirles? Por ahora era necesario que despertaran y fueran más y más concientes de su vida diaria, de sus pensamientos, de sus palabras y sus actos. Lo demás llegaría como consecuencia. Pero me enternecía su desesperado deseo de saber.

- Vivan el presente. La vida únicamente existe en presente. Y el presente sólo es valioso realmente cuando aman. Ustedes son seres magníficos. Es un honor para mí acompañarlos en su proceso, pero ahora tengo que irme. Los amo infinitamente.

¡Son chispas divinas de la mente de Dios… pero lo han olvidado! ¡El Plan de Dios es increíble! ¡Ya muy pronto reirán con nosotros!

Y ascendí hacia La Luz Plena, a presentar mi informe.


10 LABOR DE ÁNGEL

Sólo en el preciso instante le dio un pequeño empujón, que pareciera accidental, mientras el auto pasaba raudo a su lado.

-Gracias, me salvó la vida- Pero allí ya no había nadie a quien pudiese agradecer.

-Estoy casi seguro que un hombre me tiró al lado- Les repetía a sus familiares y amigos, que escuchaban incrédulos- Pero desapareció…

Esa muerte no estaba escrita. El ángel lo sabía. Era simplemente parte de su labor cotidiana.


11 SIN IMPORTANCIA

El ángel le sonrió al pequeño bebé en su cuna, para que durmiera tranquilo.

El Oscuro Ente había logrado que el niño llorara pidiendo auxilio, pero sus padres -creyendo que se trataba únicamente de hambre- lo alimentaron, le cambiaron el pañal y lo arroparon, convencidos de que cumplían perfectamente con su papel.

El ángel permaneció atento la noche entera, expulsando al indeseable ser en dos ocasiones más… Aunque nadie lo supo.


12 LA TABLA OUIJA

La Ouija cumplió su cometido. La sesión resultó impactante. Todos los jóvenes quedaron traumatizados. Las respuestas los convencieron de que Alguien o Algo había realmente contestado a sus preguntas… Parecía un juego emocionante y sólo eso, porque nadie notó el cambio que sufrió Daniela.

Ella no dijo nada. En silencio soportó el terror que le causó la experiencia. En silencio despertó atormentada por sus pesadillas. En silencio fue transformando su comportamiento, hasta convertirse en alguien odioso y amargado… En silencio fue comprendiendo que otro ser había entrado en su cuerpo, desde que participó en el “juego”.

Su Ángel Guardián no pudo evitarle aquella tortura, ya que ella -haciendo uso de su Libre Albedrío- no buscó ayuda, le permitió al Espíritu Burlón la entrada, no luchó contra su invasión…hasta terminó aceptándola, para ahogar su soledad.

Ahora son dos espíritus en un solo cuerpo, una aberración cósmica con tristes consecuencias para los dos… Pero únicamente ellos podrían cambiarlo y el temor no los deja… El ángel –con tristeza- observa.


13 NUEVA OPORTUNIDAD

-Tu cuerpo está en el hospital, en coma, esperando que tú decidas volver a él.

-¿O sea que no he muerto?

-Aún no. A menos que decidas no regresar. Es tu elección.

-Pero mi vida no me gusta. Me siento tan sola. Nadie me quiere… ¿A qué volvería?

-A cambiar todo eso. A experimentar el Amor. A enseñarle a otros lo que estás aprendiendo. A mejorar el mundo para que nadie más se sienta solo. A señalarles a tus padres en qué se equivocan contigo… A aprovechar la increíble oportunidad de vivir en un cuerpo físico… Y no te digo todas las posibles razones… Además, de todas maneras aquí te esperamos con los brazos abiertos… Y ahora lo sabes.

-¡Volvió! ¡Volvió! ¡Nuestra hija está viva, ya salió del coma!


14 DIFERENTES PERSPECTIVAS

El espectáculo era hermoso, increíble. Miles de almas ascendiendo al mismo tiempo.

En la tierra los periódicos anunciaban emocionados la gran tragedia: “Explotó el volcán, causando una avalancha que cubrió completamente el pueblo de Armero. Aún no se sabe cuántas personas murieron”

El ángel ascendió, llevando con él una de las “víctimas”.


15 DIAGNÓSTICO PROFESIONAL

El niño gritaba, se reía, corría alegremente persiguiendo al ángel por toda la habitación.

Sus padres, muy preocupados, lo llevaron al doctor.

-Su hijo está sufriendo un trastorno común en la infancia, popularmente conocido como “El amigo imaginario”. Será preocupante si continúa viéndolo después de los 7 años. Por ahora le recetaré unos calmantes.


16 DIAGNÓSTICO PROFESIONAL 2

Encerrada en su habitación, trataba inútilmente de taparse los oídos. Pero la odiosa voz continuaba atormentándola, de día y de noche:

-Todos te odian, porque eres una imbécil. No sirves para nada… ¿Quién se va a enamorar de una tonta como tú? ¡Véngate de ellos! ¡Hiérelos! ¡Mátalos!

El Espíritu Burlón se complacía ante el miedo de la adolescente. Se sentía poderoso ante ella.

-Su hija padece de Esquizofrenia Paranoica. Le recetaré una droga muy fuerte, pero es el único tratamiento conocido para calmar un poco los efectos de sus alucinaciones. Lo siento mucho.


17 ÁNGEL DE LA GUARDA

-“Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día…”- Rezaba con los ojitos cerrados, seguro de ser escuchado.

Y, efectivamente, el ángel lo arropaba con su amor infinito, llevándolo rápidamente al sueño, alejando de él las energías negativas que abundaban en aquel barrio, expulsando los espíritus burlones que trataban de perturbar sus noches, estableciendo una conexión directa con la Gran Fuente…

Mientras el hermano mayor se burlaba diciendo:

-Niño tonto. ¡¿Cómo puede ser tan ingenuo?!- Y se lanzaba a sus noches de pesadillas, de dudas y temores… ¡Igual que los adultos!


18 NACIMIENTO

El Espíritu Guía lo acompañaba, explicando cada etapa del proceso:

-Ese es el cuerpo de la madre que escogiste. Ahora viene el paso del bebé por el estrecho canal del nacimiento. Si entraras en él en estos momentos, tendrías una experiencia muy rica en emociones, pero también muy dura. Te aconsejo que esperes un poco más.

La escena era impresionante, aunque ya la había presenciado antes. No quería repetir lo que sintió en aquella antigua ocasión.

-Entraré en el bebé cuando esté en brazos de su madre. En esta vida no necesitaré el difícil aprendizaje que trae el nacimiento. Gracias por todo.

-Sabes que siempre te acompañaré, pese a no percibirme como humano. Te amo infinitamente…

Desde los cálidos brazos de la mujer, que ahora sería su madre, miró fijamente hacia sus ojos.

Ella sintió una emoción indescriptible que iluminó su alma. Creyó que eso era lo que significaba ser mamá. No supo que acababa de recibir a un ángel.

19 ¿MUERTE?

El carro siguió velozmente su camino, huyendo de la escena. Allí, sobre el pavimento, estaba el cuerpo ensangrentado; a su lado, la mujer miraba horrorizada aquellos restos.

-¡¿Esa soy yo?! ¡No puede ser, yo estoy viva!- El ser espiritual observaba su cuerpo, sin lograr comprender lo sucedido. Nadie la había preparado. Nadie le había enseñado cómo afrontarlo.

Cuando escuchó el motor del automóvil se dio vuelta velozmente y lo vio venir directo hacia ella, pero creía haberlo esquivado… Entonces ¿por qué su cuerpo estaba sobre la calle? ¿Y por qué ella lo miraba desde afuera, como si ella no fuese ese cuerpo?



Entró a su casa como todos los días, pero el llanto de sus hijas la obligó a reconocer que lloraban por ella, por su muerte, por su ausencia. Se alejó de los dos jóvenes y buscó a su esposo. Instantáneamente se encontró a su lado, en su habitación, acostado sobre la cama en la que habían pasado tantas y tantas noches. Cuando ella lo abrazó, él se levantó asustado, mirando en todas direcciones, percibiendo su perfume y su exclusivo olor corporal…

-¡Carajo! ¡Me estoy enloqueciendo!- Lo oyó gritar angustiada, entendiendo que la había presentido de alguna manera extraña. Pero no logró con él nada más.

Al salir de la habitación, su perro le ladró y le movió la cola, viéndola y reconociéndola como ningún humano, por lo que no le sirvió de consuelo.

El tiempo también corría velozmente. Ella seguía tras su esposo y tras sus hijas, camino al cementerio. Nadie escuchaba sus gritos. No lograba hacerse notar, pese a sus esfuerzos desesperados.

Sentada sobre el ataúd, oía la despedida de todos los que habían acudido para verla por última vez, a través de la pequeña ventanita. Se sentía ridícula en medio de aquella situación de locos.

-¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Necesito que alguien me ayude! ¡Dios mío, por favor, dame una señal!- Gritaba casi sin voz, asistiendo a su propio funeral.

Cuando las últimas paladas de tierra cayeron sobre su tumba, se sentó y lloró desconsoladamente… Pero únicamente su Ángel Guardián la escuchaba; inútilmente trataba de abrazarla… Ella no lo percibía.

Los días transcurrieron casi sin cambios. Fue testigo de la transformación de su familia. Su esposo volvió a casarse y sus hijas formaron sus propios hogares, mientras ella continuaba en su absurda negación.

-¡No estoy muerta! ¡Yo sigo aquí! ¡¿Por qué nadie se da cuenta?!

Como un fantasma, recorría las calles de la ciudad, acudía a su puesto de trabajo, regresaba a la frialdad de su propia casa, en la que ya no habitaban ni su esposo ni sus hijas, ni su perro, ni su cuerpo… pese a que ella insistía.

Hasta que al fin, el día que menos lo esperaba, una hermosa joven de gigantescos ojos azules, casi transparentes, se le acercó y se sentó a su lado en la acera donde lloraba.

-Hola- Dijo sencillamente- ¿Por qué no has querido irte?

Casi no lo podía creer. Ella la veía y le hablaba. Trató de abrazarla, pero sus manos atravesaron su cuerpo. De la misma forma como había sucedido cada vez que lo había intentado con su familia.

-¡Puedes verme! ¿Puedes verme?

-Sí. La veo. Y la escucho. Como usted a mí.

-¿Entonces por qué nadie más me ve?

-Porque usted está muerta. Casi nadie logra ver a los muertos. Pero yo sí.

-¡No! ¡Yo no estoy muerta! ¡Por eso me ves!

Su voz desesperada llenó de ternura a la joven. Ya tantas veces había sido testigo de aquella ignorancia, de aquella triste ingenuidad.

-Así como usted no ve al hermosísimo ángel que tiene a su lado, porque está en otra dimensión, la mayoría de la gente viva no la ve a usted- Afirmó pacientemente la hermosa joven, con una madurez que mereció la inclinación respetuosa del Ángel.

-¿Cuál ángel? ¿De qué estás hablando?

-Contigo ha permanecido tu Ángel Guardián, tu Espíritu Guía, desde el instante mismo de tu nacimiento. Ahora está a tu lado, esperando que aceptes tu propia muerte para poder acompañarte hacia La Luz- La sabiduría de aquellas palabras iluminó aún más la presencia amorosa del Ser Espiritual.

-¿Entonces sí estoy muerta? Por eso mi familia no me veía. Por eso nadie en el trabajo me saludaba… ¿Entonces el entierro no fue un sueño?... ¿O sea que Dios sí existe? ¿Tengo un Ángel que me acompaña siempre?...

Tanto la joven como el Ángel, supieron que la conciencia –al fin- había llegado. Las horas de sufrimiento de la pobre mujer terminarían inmediatamente. Con una mirada de reconocimiento y de infinito Amor, se despidieron.

Y el Ángel ascendió con la nueva mujer.

20 AMOR

-Ven, yo te doy un abrazo.

-No. Usted no es mi novio, ni mi esposo. No nos podemos abrazar- Los ojos de la ingenua jovencita brillaban. La confusión la hacía ver aún más hermosa.

-¿Pero quién te enseñó semejante absurdo?- Preguntó divertido el ángel recién encarnado.

-Mi mamá, mi papá, en el colegio, en la televisión, en los libros. Todos dicen que no nos podemos abrazar.

En su primer día sobre el mundo, el Ángel descubriría que la bella joven decía la verdad. En la tierra se habían tergiversado casi todas las grandes enseñanzas. La violencia reinaba en los hogares, en las calles, en los pueblos y ciudades. La tristeza se percibía en casi todos los rostros. El miedo guiaba prácticamente cada decisión humana. El Amor esperaba en la profundidad de los corazones.

Cuando encontró el lugar de reunión, informó a los demás ángeles lo que había descubierto, pero todos ya lo sabían por experiencia propia.

-“Dios nos ha enviado de nuevo a caminar sobre la tierra, para sembrarla con Amor. Será una ardua tarea, pero la Luz del Amor vencerá todas las oscuridades. Saben que serán ridiculizados, señalados, atacados y expulsados de sus comunidades… al principio. No desesperen. Aunque el tener un cuerpo limite sus dones y conocimientos, con el Amor todo lo podrán. A través de los ojos humanos percibirán el nivel alcanzado por cada individuo, así que primero únanse a los más avanzados; los otros, vendrán luego. Los Amo infinitamente. Infinitamente los Amo”. Con estas palabras, el Gran Maestro nos envió hacia ustedes… ¿Alguno de ustedes me logra creer?- Preguntó esperanzado a su auditorio.

Únicamente 3 personas se atrevieron a levantar sus manos… Y eran más de 40.

Cada Ángel obtuvo un resultado similar en las calles, en los mercados, en los teatros, en las aulas de clase, en los buses, en los cafés… pero ninguno se dio por vencido.

-Ya han pasado 53 años. Vivimos el comienzo del 2.009. A finales de este diciembre sabremos si lo logramos. Como ya no podremos comunicarnos mentalmente, tendrán que escribirme a mi correo electrónico (cagudelz@eafit.edu.co). No desesperen. Ya se perciben algunos prometedores cambios. Los Amo infinitamente. Infinitamente los Amo.

21 AL FIN

Cerró los ojos, extrañada. No lo había imaginado. De eso podía estar segura. Se estaba volviendo loca o finalmente empezaba a sucederle lo que el viejo de la montaña le anunciara hace ya tantos años… Trató de usar su entrenamiento, pese a la emoción que la embargaba. Su respiración –paulatinamente- se hizo más y más tranquila, regular, profunda, natural. Dentro de su mente volvió a formarse la hermosa nube blanca, tan familiar para ella. La paz la inundó completamente. La sensación de amor incondicional la recorrió de pies a cabeza… Y el rostro magnífico, nuevamente, le sonrió con bondad.

-Te esperábamos. Te amamos infinitamente. Eres aún muy joven en ese cuerpo, pero tu espíritu empieza a recordar. No hay nada que temer. Todo está bien. Pronto lo comprenderás plenamente.

Una hora más tarde, aún sentada en posición de meditación, abrió sus hermosos ojos azules. Nada había cambiado. Allí continuaba su habitación, su piano, el espejo en el tocador, la cama desordenada, la puerta cerrada. El silencio de la casa le anunció que nadie llegaba todavía. En el reloj descubrió que tenía unos 30 minutos para recobrarse de la sorpresa… ¿O no era una sorpresa? En realidad, como le dijera aquel bello ser, ella lo intuía, presentía que algo así sucedería. Aunque una cosa era pensarlo y otra muy distinta estarlo viviendo.

-¡Dios mío, es increíble!- Con un escalofrío, percibió que la frase -tantas veces repetida- ahora no significaba lo mismo.

Sus amigas la notaron distante. No parecía tan relajada como siempre. No reía permanentemente, ni su amor fácil las atraía de la misma manera. Sin embargo, al mismo tiempo, era ella.

-¿Qué te pasa? Te ves diferente.

-No estoy segura. Antes de que ustedes llegaran, decidí meditar un rato y me pasó algo que aún no comprendo. Cuando lo entienda, ustedes serán las primeras en saberlo.

No se habló más. Muy pronto, olvidaron el incidente. Continuaron sus vidas normales, casi rutinarias, intercambiando opiniones sobre hombres y música, conversando horas por teléfono o a través del computador, asistiendo despreocupadamente a clases y ansiando los fines de semana, para salir a jugar el juego de los adultos… Todas, menos ella. Su vida definitivamente dio un giro de 360 grados, desde el primer encuentro con su guía; porque aquel hermoso ser siguió surgiendo en cada una de sus meditaciones, explicándole qué sentido tenía el venir a la tierra en un cuerpo humano, quiénes elegían misiones de ayuda para acelerar la evolución humana, por qué Dios -al crear la tierra- la había destinado como el centro de amor del universo entero… ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde ¿Para qué? Ella preguntaba y su guía respondía, asegurándole que dentro de poco no tendría que preguntar más, porque todas las respuestas ya estaban dentro de ella… Sólo necesitaba crecer un poco más en su amor, para que la sabiduría brotara naturalmente desde su interior.

Al fin, ese día llegó. Había percibido claramente que le resultaba más sencillo amar a sus compañeros de clase, pese a las tontas bromas, a las reacciones inmaduras y a los juegos pesados; ya no la desesperaban las críticas de su padre ni los regaños de su madre; sólo sentía ternura ante las torpezas del abuelo o los llantos de la abuela; las contradicciones del mundo y sus gentes, ya no lograban irritarla. Casi desde el primer instante, al entrar en meditación, sintió que todo presagiaba un cambio.

La invadió una armonía sin igual. El universo a su alrededor producía la música más maravillosa, como si coros infinitos de ángeles susurraran en la distancia, mientras se acercaban cargados de amor y paz hacia ella. Su cuerpo, instintivamente, se preparó. Sus emociones y sus pensamientos se detuvieron, a la espera. De repente, una explosión de luz la lanzó en todas las direcciones, pero su conciencia no se desprendía ni se detenía. Por el contrario, cada uno de sus átomos era consciente de sí mismo y del conjunto a la vez, potenciando vertiginosamente su poder, su conocimiento, su belleza, su absoluta plenitud. Era la perfección. El Amor lo ocupaba todo. Todo era Amor... Las lágrimas empezaron a brotar. Se sentía incapaz de soportar tanto gozo.

Al abrir los ojos, todavía alcanzó a recordar parte de su experiencia, pero notó que el cuerpo limitaba la sensación, incluso su comprensión. Aún así, sabía con certeza que estaba bien. Era como debía ser. Sonrió. Sus amigas la escucharon con respeto, pero también con incredulidad. Con palabras no podría explicarles más. A partir de aquel momento supo que tendría que continuar sola. Y lo aceptó. El mundo la esperaba.

22 EL HOMBRE DE SUS SUEÑOS

El hombre tocó a su puerta el viernes 30 de noviembre de 2.009, a las 9.30 a.m. Ella, contra su costumbre de mirar primero por el “ojo mágico”, pensando que era un simple vendedor, abrió. No se había visto aún en el espejo. No estaba peinada. No tenía los ojos ni los labios pintados. No llevaba la mejor ropa de su vestidor.
Con la boca muy abierta, sin lograr que brotara ni una sola palabra, lo miraba casi extasiada. Era hermoso. Parecía un modelo o un artista de cine. Le calculó unos treinta años, bien llevados. Tenía un cuerpo musculoso. Medía probablemente un metro ochenta. Sus inmensos ojos azules la observaban divertidos, aunque sin malicia. Su voz, profunda y ronca, la sacó de su abstracción:
-Hola, Natalia, vengo a amarte sin condiciones. Escuché tu petición. Creo que cumplo con todas tus exigencias.
Lo invitó a entrar, hipnotizada ante tanta belleza. No podía entender lo que estaba sucediendo, pero tampoco deseaba que dejara de suceder. El hombre de sus sueños estaba allí, con ella, en su apartamento, a solas, sentado en su sillón, diciéndole que venía a amarla. Como un dios atento, le hablaba dulcemente, sin presionarla, con una inteligencia sobrenatural, con masculina delicadeza. Acariciaba tímidamente sus manos durante milésimas de segundo, evitando asustarla o invadirla. La miraba fijamente, con una ternura infinita. La hacía sentir apreciada, tenida en cuenta, deseada, aunque siempre respetándola, siempre permitiéndole decidir sus propios espacios, sus ritmos de acercamiento o alejamiento…
Pero Natalia era una mujer racional, lógica, siempre guiada por su mente. Tras el primer impacto emocional, decidió recuperar la cordura. Sí, porque aquello era cosa de locos. Esas maravillas no sucedían en la vida normal. Seguramente estaba soñando y no se había dado cuenta. O quizá alguien le “tomaba el pelo”, burlándose de ella y de su ingenuidad; dentro de poco entrarían entre risas y gritos, para acabar con la farsa. O tal vez había aspirado inconscientemente alguna sustancia alucinógena y en su desvarío veía lo que deseaba… ¡Estúpida! ¡Eso era lo que pasaba! ¡Romántica, estúpida! ¡Con 25 años y portándose como una adolescente!
Sin embargo, el bello hombre no desapareció. Como si pudiese leer sus impetuosos pensamientos, guardó silencio y esperó con paciencia, hasta que Natalia se calmó. Luego le tomó ambas manos, apretándolas cariñosamente, mientras la miraba a los ojos. Poco después la besó como nadie la había besado y le hizo el amor como ella siempre había anhelado. Hablaron y hablaron, desnudos, abrazados en la cama, durante toda la mañana y parte de la tarde. Parecían viejos amigos disfrutando el feliz reencuentro. Cocinaron el almuerzo, entre risas. Desde el balcón disfrutaron el fin del día, comentando la mágica forma como las sombras tomaban paulatinamente la ciudad y las montañas. Iluminaron la mesa del comedor con luz de velas, permitiendo que el brandy diera calor a sus cuerpos. Al fin, exhaustos, felices, se durmieron.
Natalia casi grita, cuando descubrió al ángel acostado a su lado en la mañana. No había sido un sueño. Él seguía allí. Lo acarició delicadamente, tratando de no despertarlo. La piel maravillosa reaccionaba bajo su mano, pese a que él aún dormía. Afortunadamente era sábado. No tenía que ir a trabajar. Tendría tiempo de pensar, de averiguar realmente qué sucedía, qué haría, cómo continuaría su vida. Todavía le resultaba imposible aceptar lo que el presente le regalaba. Pese a sus dudas, sonrió agradecida. No sentía ninguna tensión en el cuerpo. No percibía ninguna tristeza en ella. No necesitaba nada más que lo que ahora experimentaba. Al volver del baño, él ya la esperaba despierto. Le sonrió ampliamente. Ella se lanzó sobre la cama y lo abrazó con pasión. Besó cada milímetro de aquella piel dorada. Luego lloró sobre su pecho.
-¿Qué te pasa mi bella?- Preguntó el ángel, suavemente.
-Tengo miedo de que todo termine… ¡Es tan hermoso!
-Sin embargo, es una constante de la vida en la tierra. Necesitas aprender a disfrutar el presente, con todo lo que te trae, sin aferrarte a nada. Esa es la llave maestra de la felicidad. Por favor, Natalia, no sufras más.
Su mirada penetraba muy dentro de ella, removiendo viejos recuerdos. En ese instante percibió una familiaridad con él que casi reconocía. Ya había visto a aquel ser magnífico… Pero se le escapaba el dónde, el cuándo…
-Sí, mi hermosa. Somos viejos conocidos. A veces, yo te ayudo. A veces, tú me ayudas. Tu conciencia ha crecido enormemente en esta ocasión. Pese a las limitantes del cuerpo humano, empiezas a recordar… ¡Felicitaciones! … Ahora debo irme. Te amo, mi niña. No me olvides. Ya nos volveremos a ver. Te amo.
Natalia despertó en su pieza; pero era sábado. No tenía que ir a trabajar.

23 CAMBIO DE PERCEPCIÓN
Era una infelicidad absurda, como todas las infelicidades, pero Marcela y yo aún no lo comprendíamos. Continué acariciándola muy suavemente en la zona de la nuca, buscando que se relajara un poco más. Luego, pasé a su hermoso rostro, recorriéndolo lentamente con la yema de mis dos dedos, evitando cualquier presión, haciendo que su conciencia percibiera la frente, las cejas, los párpados, los pómulos, la nariz, los labios grandes y carnosos, el mentón cuadrado que tanto me gustaba.
-Eres tan bella, mi Marcela. Podría contemplarte horas y horas, sin cansarme.
Sonrió, sin abrir los ojos. Sabía que le decía la verdad. Se acomodó un poco más en el sillón. Sin palabras me pedía que continuara las caricias. Así que descendí por su garganta, usando ya los cinco dedos, la palma entera, para que fuera mucho más notoria mi presencia en ella. Masajeé los hombros y la nuca, ejerciendo una presión mayor que aumentara también su bienestar.
-Recuerda, mi hermosa, lo que hemos hablado tantas y tantas veces. Si centras tu atención en lo que más te molesta, ese malestar crece proporcionalmente a la atención que le prestas; si, por el contrario, dejas de prestarle atención, el malestar desaparece- Reforzaba con mis palabras, lo que su cuerpo estaba sintiendo con mis caricias. Su inconsciente sabría aprovechar aquella doble lección.
Empecé entonces a deslizar mi mano por el pecho, un poco más arriba de sus senos, donde la piel adquiere esa suavidad de zona escondida. Sin moverse, Marcela abrió sus enormes ojos negros, sonriéndome ampliamente, lanzándome al mismo tiempo un beso agradecido. El brillo intenso de sus ojos me confirmó que había comprendido plenamente todo lo que le decía. Se soltó –con un gesto muy sensual, moviendo la cabeza a uno y otro lado- el largo cabello negro que tenía recogido y se enderezó en la silla.
-Gracias, hermoso. Logras cambiar mi estado de ánimo casi sin esfuerzo. Me encantaría tenerte a mi lado todo el día, para evitar estas odiosas depresiones. Pero tengo que irme a trabajar.
-No, Marcela. Te equivocas. No soy yo quien cambia tu ánimo. Tú misma te transformas, al cambiar tu percepción de las cosas. Yo solamente actúo como un disparador o como un redireccionador.
Nos levantamos, abrazándonos cariñosamente. Las horas –como siempre- habían desaparecido con la rapidez que da la felicidad. La acompañé a su auto. Antes de despedirnos, nos recordamos nuestro mutuo amor y nos besamos en las mejillas… Fue la última vez que la vi con vida.
Dos días después me llamaron para que fuera a reconocer su cadáver. En la morgue lloré desconsolado. Me negaba a aceptar lo obvio. Ya no volvería a mi casa. Ya no la abrazaría nunca más. Ya no disfrutaría los detalles de su vida cotidiana. Ya no podría amarla…
Sin embargo, estaba equivocado. Contra lo que siempre había creído, contra todo lo que me habían enseñado, tres meses más tarde fue ella la que vino a despertarme, la que volvió para transformar radicalmente mi forma de percibir el mundo, la vida y la muerte.
-Hola, mi hermoso.
Casi grito, al escuchar aquella voz amada. Pero era imposible. Ella había muerto. Yo lo sabía. Sin embargo, allí estaba ante mí, en mi apartamento, mirándome como tantas veces me había mirado. Algo debía estar mal. Eran, más o menos, las 11 p.m. Nadie había tocado el timbre ni abierto la puerta de mi casa ¿Cómo logró entrar? ¿Yo dormía o estaba despierto? ¿Había enloquecido?
-Tranquilo. Soy real. La irreal es la muerte. Vengo a agradecerte todo lo que me enseñaste y todo lo que me diste. No temas.
Mientras me hablaba, traté de acariciarla, pero mis manos la atravesaron, como si fuera un espejismo. La observé con mayor detenimiento y percibí que tenía cierta transparencia, aunque alcanzaba a ver perfectamente, en cada detalle, ese hermoso cuerpo que tanto conocía.
-¡Marcela! ¡Estás viva!- Las palabras brotaron de mí, irreflexivamente- ¡Pero yo te reconocí en la morgue! ¡Esto no puede estar sucediendo!
-Es información completamente nueva para ti. Necesitarás replantearte muchas ideas, muchos preconceptos. Sin embargo, creo que te servirá muchísimo confiar en mí; así ahorrarás camino ¿Confías en mí?- Me observaba con el amor de siempre, me hablaba con la voz de siempre…
-¡Claro que sí, belleza! ¡Sabes que confío en ti!
Así se inició la más increíble aventura, en medio de la absurda locura humana. Marcela me convenció de que continuaba viva, pero en una dimensión diferente a la nuestra. Me habló de reencarnación, de Espíritus Guías, del Plan de Dios, del Karma, de los Seres de Luz, de clarividencia, de sanación espiritual, de la experiencia de vida y de la experiencia de muerte… Y me cambió radicalmente.
Cada día esperaba con ansias su presencia, porque venía acompañada de nueva información, de real sabiduría… no de los pobres conocimientos que yo –hasta entonces- creía tan sólidos ¡¿Cuántas veces me había burlado de la Nueva Era y sus seguidores, de la magia y los milagros, de los contactos con el más allá?! Escudado en la ciencia, trataba de acallar mis profundos temores, pero sólo lograba aparentar coherencia y seguridad, mientras en mi interior sufría por la falta de sentido que –guiado por mi lógica- veía en la existencia. ¡Ni siquiera notaba aquella obvia contradicción! ¿Qué lógica podía habitar en la plena insatisfacción? ¿Cómo podía deducir que era inteligente, precisamente porque no le encontraba sentido a mi vida?
Durante 14 meses, Marcela me dio las respuestas a todas las preguntas que se me ocurrieron. Más tarde comprobaría que todas esas respuestas ya estaban publicadas en libros o en películas o en Internet, pero que yo me había negado a creerlas. Únicamente gracias a mi cambio de percepción pude aceptar –al fin- esa valiosa información. Desgraciadamente, millones de personas semejantes a mí, aún la niegan… ¿Eres una de ellas? ¿Te atreves a confiar en mí? ¿Me crees?

24 CLARIVIDENTE

Nadie la había preparado. Creyó –durante algún tiempo- que estaba enloqueciendo. Al principio, ni siquiera se le ocurrió pensar que los demás no los veían, ni los oían, ni los sentían; para ella existían, simplemente. Por fortuna, siempre fue una mujer tímida, callada, extremadamente reservada; de no haber sido así, probablemente estaría en el hospital mental, al lado de los esquizofrénicos. De niña la perdonaron, atribuyendo sus diálogos y juegos a la fértil imaginación infantil; ahora, la llevarían al psicólogo o al siquiatra directamente. Sin embargo, pese a su confuso pasado, la decisión ya estaba tomada: si tenía ese don, lo usaría… su familia tendría que irse adaptando.

Cuando Luis Carlos y Beatriz le confirmaron que era clarividente, no se asombró, sin embargo agradeció la constatación de que su mente –pese a no ser normal- no estaba enferma; cuando más adelante le presentaron a Marta y a Alba Cecilia, comprobó –además- que era una realidad claramente delimitada, puesto que las tres veían exactamente lo mismo, aunque el resto del mundo no lo hiciera. A partir de ese momento, estudió con ellas cómo aprovechar su don a favor de la gente. Ahora, casi diariamente acudían a ella todo tipo de personas, porque reconocían que podría ayudarlas.

Por esto, hoy llegó hasta su apartamento aquella familia. La madre explicaba detalladamente los motivos, mientras que el padre guardaba un prudente silencio; la hija, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, aparentemente se negaba a participar, pero no la engañaba. Podía ver perfectamente su miedo, su sensación de impotencia…además del espíritu que la poseía y la presionaba:

-Le aseguro que mi hijita no era así. Se comportaba como una adolescente común y corriente. Pero desde que empezó a tener esas pesadillas, se volvió violenta, grosera, irrespetuosa. Ya no sabemos qué hacer con ella- La pobre mujer se notaba desesperada.
-Sí, señora. Comprendo lo que afirma. Espero que me crea cuando lo digo que su niña no desearía tener esos comportamientos, si no estuviese siendo manipulada por un espíritu obsesor- Y así iniciaba el difícil proceso de explicarles –a ellos que nada veían- que existía otro mundo paralelo al nuestro, pero interactuando con él.

Llegaban por múltiples razones: solicitando hablar con parientes muertos, pidiendo ayuda contra ataques de brujos, buscando expulsar un espíritu burlón atraído con la “Tabla Ouija”, averiguando acerca del más allá tras enterarse de una enfermedad terminal; algunos más, aclarando dudas acerca de sus propios dones; otros, con familiares secuestrados o desaparecidos, buscando pistas o certezas; venían también –en gran número- los curiosos, tratando de conseguir diversión, o los incrédulos, intentando desenmascarar a “la farsante”. Pero no podían engañarla, puesto que ella veía lo que pensaban.

Así, su vida se transformó. Ahora se sentía útil, con una fuerte razón para existir en la tierra. Sin embargo, el universo le reservaba otra sorpresa. Tras casi un año de trabajo con la gente, literalmente no había encontrado tiempo para pensar en lo que todo aquello significaba, en las implicaciones que sus experiencias tenían en sus antiguas concepciones acerca de la existencia, de Dios, de la religión, de la espiritualidad… hasta aquel momento.

Estaba descansando, con los ojos cerrados, sentada cómodamente en su sillón favorito, cuando percibió el extraordinario cambio en el ambiente. Su piel también reaccionó con una emoción nueva. Una inmensa energía recorrió su columna vertebral. Aún antes de abrir los ojos supo que no estaba sola. La fuerte oleada de calor calmó amorosamente la inquietud que crecía en ella:

-Muy bien, Sara. Cada día comprendes más. Tu conciencia ha crecido mucho. Ha llegado tu hora- La hermosísima voz concordaba a la perfección con la intensa luz de la que provenía.
-¿Quién eres? ¿Qué eres?
-Soy tu espíritu guía, tu ángel guardián, tu maestro. Ya decidirás después cómo llamarme.
-¿Pero, qué quieres conmigo?
-Guiarte, protegerte, enseñarte.
-¿Por qué no te había visto antes?
-Aún no era la hora.

El diálogo continuó durante casi 60 minutos. Todas sus dudas fueron satisfechas. Sin embargo, no supo la real importancia de aquel ser magnífico, hasta que pudo verlo “actuando” en la siguiente sesión con quienes pedían su ayuda. A partir de esa ocasión, supo que era Él quien sanaba a los enfermos, limpiaba energéticamente a los pacientes, se llevaba a su lugar a los espíritus burlones, le informaba sobre las personas fallecidas o secuestradas o desaparecidas, la protegía contra los brujos o las energías oscuras. Ella actuaba únicamente como un canal, a través del cual Él hacía lo que fuese necesario en cada caso particular. Ella debía “mejorar su recepción”, para que la canalización funcionara cada vez más limpiamente, sin interferencias o malos entendidos, sin tergiversación de contenidos. En todo el mundo se repetían estas escenas, porque formaban parte de un gran “Plan de Dios”.

-¿Tú eres Dios?- Le preguntó, al fin, con reverencia y algo de temor.
-Sí y no. Soy parte de Él, aunque aún no me fundo plenamente con Él. Estoy ya muy cerca de hacerlo. Primero, trabajaré contigo; después, me fundiré con Él.
-No logro entenderte. Eso no es lo que me habían enseñado.
-Lo sé. Las enseñanzas que se les ofrecen a las multitudes deben estar diseñadas para que –al menos- capten parte de la información correcta, aunque la Gran Verdad no alcanzarían a captarla. Lo harán en su futuro… Como te está pasando a ti en este presente. Ya sabes que existe un “Plan Maestro”, que no sólo abarca a los más de seis mil millones de seres de la tierra, sino a todos los seres del universo.

Tras cierto tiempo, Sara iba ampliando progresivamente su visión del conjunto y –a través de ella- le sucedía algo similar a quienes se le acercaban. Luego comprobaría que existían libros, películas, conferencias, tiras cómicas, programas de televisión, movimientos filosóficos que ofrecían la misma información, sin que ella lo hubiese notado antes, sencillamente debido a que ya era hora de que lo hiciera.

Si vida, ciertamente, cambió 360 grados, pero ahora todo tenía sentido. La confusión y el sin sentido de la existencia habían desaparecido. Ella estaba feliz de formar parte de aquel enorme rompecabezas, pero ya sabiendo cómo concordar con Él.

Los demás humanos, poco a poco, también lo harían.

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