sábado, 12 de junio de 2010

Respuesta a algunos cómo

RESPUESTA A ALGUNOS CÓMO

1 ¿CÓMO MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Venimos a la tierra para hacer consciente -experimentándolo a través de la densidad de la materia- el amor. Es un proceso constante de crecimiento, en el que se progresa aprendiendo bondad, caridad, humildad, sencillez, perdón, respeto, paciencia, tolerancia, aceptación, desapego, justicia, honestidad, a compartir, a no juzgar, a ser amables, a servir, a apreciar las pequeñas cosas, a no manipular, a decir la verdad…

Cada lección asimilada eleva automáticamente la calidad de nuestra vida, así como lo contrario acarrea deterioro de esa calidad. A su vez, el aprendizaje de una lección facilita o posibilita el aprendizaje de las otras (por eso se dice que “ser positivo atrae lo positivo”) y su desaprovechamiento perjudica o dificulta las demás (“ser negativo atrae lo negativo”).

Estudiando lo dicho, se comprende que no importa el nivel económico o social o cultural, la diferencia de sexo o de religión o de raza, sino el mejoramiento constante de quien se es, cada instante de la vida.

Bajo esta luz, también se entienden más fácilmente las indicaciones que siempre han dado los sabios, para mejorar la calidad de nuestras vidas: vivan el presente; den, sin esperar recibir; ofrezcan lo mejor de sí; en cada situación, actúen positivamente… no reaccionen negativamente; perdonen las ofensas; acepten lo que les sucede y aprovéchenlo, en vez de rechazarlo a tratar de negarlo; guarden silencio y escuchen la respuesta de su corazón; no teman y amen…

No son sólo palabras: la calidad de nuestra vida se mejora… mejorándonos a nosotros mismos.


2 ¿CÓMO VENCER LOS TEMORES?

Cuando pensamos en los pares de opuestos, comúnmente olvidamos que el real opuesto del amor es el miedo. Si lo recordáramos, quizá lo estudiaríamos más para vencerlo o para asumirlo y aprender de él… Si lo hiciéramos consciente, tal vez aceptaríamos más abiertamente al amor, para vivir en paz y alegría… sin temor.
El temor, entonces, se vence con amor. Quien ama realmente, no teme. Sin embargo, pese a la sencillez de la respuesta, pocos seres humanos viven libres del miedo. La razón también resulta simple: nos hemos alejado de la luz y el temor pertenece a la sombra… Aclarémoslo:

El temor es oscuridad, es ignorancia, es irrealidad. Así como la oscuridad desaparece al irradiar o encender una luz (no hay otra forma), el miedo se supera con el saber, con verdad, con elevamiento de conciencia.

Ahora, mientras crecemos en el amor, en la luz, en la sabiduría, podemos aprovechar lo que el temor nos señala: las zonas de nuestro desarrollo que permanecen en sombra… Si tememos –por ejemplo- perder nuestros bienes materiales, necesitamos trabajar el desapego. Si tememos que nos dejen solos, necesitamos aprender a valorarnos, a ser independientes. Si tememos a la muerte, necesitamos fortalecer nuestras creencias o reconocer nuestro real ser.

Como ejercicio especial en la comprensión del miedo, resulta útil buscar en cadena la raíz de nuestros temores: ¿Temo al perro o a sus dientes o al dolor que me causaría o al señalamiento que me harían como alguien débil… o a qué realmente? Al hacerlo, podremos descubrir con quién verdaderamente nos identificamos (con el cuerpo, con las emociones, con la mente, con el alma) y así cortar en profundidad el “nacimiento” del temor, en el presente que es donde “existe”.

En conclusión, más que vencer los temores hay que descubrir o desarrollar la verdad, la luz, el amor que nos habitan… hasta hacerlos brillar.


3 ¿CÓMO SABER SI LO QUE SIENTO ES AMOR O FALSO AMOR?

Sí, hemos permitido que el “falso amor” reemplace al amor real… y no nos dimos cuenta. Como lo negativo no podía vencer abiertamente al amor (la sombra no puede vencer la luz), se disfrazó de “amor” para ser libremente elegido por nosotros… Y muchos lo escogieron, sin hacerse conscientes de que sus desagradables frutos no podían surgir del dulce amor…

Veamos algunos ejemplos: 1“El amor me ha hecho sufrir”, 2“La amo tanto que no puedo separarme de ella”, 3 “Si me amas tienes que…”, 4“No puedes amar a nadie más”, 5“Mi amor se acabó cuando…”, 6“Porque te quiero te aporrio”, 7“Te amaría más si…”, 8“Hay que temer a Dios” (aunque aceptan que Dios es amor), 9“Miénteme por amor”, 10“Aunque la engaño, yo la amo”… Todas estas frases –y muchas otras- son los frutos falsos del falso amor… Si despertamos, si nos hacemos conscientes de lo que allí decimos, si nos guiamos por el amor real, descubriremos el contrasentido.

Veamos su contraparte: 1“El amor es lo mejor que tenemos para dar y recibir, por lo que no causa sufrimiento, sino paz y gozo”, 2”El amor es libre y desapegado, por ello no causa esclavitud ni dependencia ni apego, sino plenitud”, 3”El amor es incondicional, por ello no impone condiciones ni límites, sino que se da sin esperar nada”, 4”El amor es generoso y abierto, por ello no excluye a nadie ni es sectarista ni fanático, sino tolerante y acepta a todos”, 5”El amor es eterno, por ello no tiene término, sino que es totalidad”, 6”El amor es la cura de los males, por ello no daña ni hiere, sino que revitaliza, sana y vivifica”, 7”El amor es infinito, por ello no puede medirse ni cuantificarse, sino expresarse sin fronteras”, 8”El amor es bondad y confianza, por ello no causa temor sino amor”, 9”El amor es verdad, por ello nunca miente, sino que clarifica”, 10”El amor es luz, por ello nunca engaña ni oscurece, sino que ilumina”.

¡Hagamos conciencia! Amemos con amor real… Él es el camino y la vida.


4 ¿CÓMO SÉ QUIÉN SOY?

Existen tres preguntas básicas para entendernos conscientemente: ¿Quién soy? ¿Quién creo ser? ¿Quién quiero ser?… Aparentemente son preguntas ingenuas, que poco dicen de nosotros y nuestros problemas, pero en realidad son la clave de alegrías y tristezas, porque explican la armonía o el desequilibrio en que vivimos.

Si soy un manzano, creo ser un naranjo, pero quiero ser un árbol de mangos… estaremos ante un claro caso de desadaptación o ante un ser triste que sufre porque nadie lo comprende… Aunque parezca broma, casi todos nos podemos ver reflejados en ese manzano.

El desequilibrio de nuestro mundo y de cada uno de nosotros surge por no ser quienes somos: en ocasiones, parecemos frías piedras; a veces, nos comportamos como animales; en múltiples momentos, nos creemos humanos llenos de limitaciones; en raros casos, sentimos nuestras alas angelicales… y casi nunca, nos identificamos como chispas divinas de la mente de Dios.

¿Entonces, quién soy? ¿Un nombre? ¿Un estudiante? ¿Un pobre asalariado? ¿El hijo de alguien? ¿A quien odia X? ¿A veces uno y a veces otro?… ¿Puede un árbol dejar de ser árbol?… Preguntas que exigen meditación, atención, conciencia.

“Por sus frutos los conoceréis”… Un árbol maduro no necesita esforzarse para dar naranjas; tampoco pretende ser otro árbol, porque se acepta tal cual es (no busca tener sabor a manzana); no busca estar en medio de altos pinos, sino que acepta estar donde está… simplemente da sus naranjas a quien quiera tomarlas.

¡Sé quien eres… naturalmente… alegremente… amorosamente! ¡Sé tú! ¡Sé quien eres!


5 ¿CÓMO ENCONTRAR AMIGOS?

A veces, lo más obvio se pierde de vista; nuestra vida diaria o nuestra vida laboral son un ejemplo de ello: nos relacionamos con personas que no nos agradan y trabajamos en lo que no nos gusta. La causa es bastante simple, pero -por eso mismo- fácilmente dejamos de verla.

Si alguien quisiera trabajar como médico, no se presentaría alardeando de sus capacidades como ingeniero. Parece muy claro, aunque eso es precisamente lo que hacemos diariamente… Queremos encontrar amigos que concuerden con nosotros y sin embargo nos “disfrazamos” de otros para encontrarlos… Si comúnmente somos muy habladores, nos “disfrazamos” de silenciosos para parecer más interesantes… Si somos serios, nos “disfrazamos” de graciosos para parecer más agradables. Actuamos como no somos y -por supuesto- se nos acercan quienes no concuerdan con nosotros.

Igualmente, cuando nos acercamos a alguien lo hacemos porque lo que aparenta es lo que nos atrae, pero luego descubrimos que no era lo que parecía… Y vienen los problemas, los reclamos, las exigencias. No somos auténticos. No somos quienes somos. No somos fieles a nosotros mismos.

Así, la respuesta a la pregunta inicial es la más sencilla y la más obvia: para encontrar buenos amigos sólo tenemos que ser nosotros mismos, actuar como nos gusta, hacer lo que nos atrae, escuchar la música que preferimos, comportarnos como naturalmente -sin esfuerzos- brote de nosotros, de nuestro interior… Lógicamente, se nos acercarán aquellos a quienes guste nuestro ser… La relación se basará en lo real y resultará sólida.

La vida es simple, no la compliquemos.


6. ¿CÓMO SER FELIZ?

Generalmente se dice que no existen “fórmulas mágicas” para alcanzar la felicidad, pero sí las hay. El único problema es que parecen tan sencillas y tan lógicas que nadie las pone en práctica, creyendo de antemano que son falsas.

Aquí enunciaré una, pero será suficiente: VIVA EN PRESENTE

La felicidad sólo puede darse en presente, ya que de otra manera sería nostalgia (desear el pasado) o ilusión (esperar el futuro). Partiendo de ahí, revisemos cuáles elementos componen comúnmente la felicidad: 1. Estar satisfechos con todo lo que se es 2. Amar 3. No sufrir.

1.¿Quién decide si estoy o no satisfecho? Yo. ¿Cómo descubro si estoy satisfecho? Porque no necesito nada diferente de lo que tengo y soy ¿Qué se necesita para vivir bien (digamos que durante una hora)? También yo lo decido, pero podría ser muy poco en la mayoría de los casos (Quizá comida y bebida, un acompañante o nadie, música o silencio, tener en qué ocuparme o estar libre de ocupaciones)… Así, cada hora puedo llenar fácilmente estas condiciones, si no pienso en la hora anterior o en la siguiente.

2.¿Quién me permite o me impide amar? Una vez más, yo… nadie diferente. Puedo amarme a mí mismo, a los demás, al universo… en el instante que lo decida. En una hora (para seguir con el ejemplo) el amor no depende del otro, sólo de mí y –de hecho- siempre es así. Cuando doy amor me siento pleno… ¿Quién no está capacitado para amar todo durante una hora?

3.Los sufrimientos comunes son también básicamente una decisión personal: frente a una misma situación, unas personas sufren y otras no, lo que demuestra que el problema real no está en la situación, sino en mi percepción de ella… Además, el peso “inaguantable” del sufrimiento surge porque lo alargamos hacia el pasado o hacia el futuro; en el peor de los casos, el sufrimiento de una hora es fácil de cargar… Así, casi todos los sufrimientos son creaciones sutiles de la mente y pueden ser vencidos o desmantelados por esa misma mente, si yo lo decido.

Como deducción general, ser feliz está en mis manos. Cada hora es una posibilidad para lograrlo… Si tratamos de llevar el peso de una casa completa en nuestros hombros, la tarea nos resulta imposible… pero si llevamos un único ladrillo a la vez… la tarea hasta puede hacerse agradablemente.

Otras fórmulas igualmente “mágicas” serían:
a. Ame a todos y a todo, cada minuto del día
b. Reciba todo como un regalo de Dios, que le sirve para desarrollarse personalmente.
c. Convénzase de que sus días son elegidos por usted.
d. Descubra que es su propia mente la que elige la felicidad o el sufrimiento.
e. Parta del hecho de que todo es maravilloso y busque el por qué es así.


7 ¿CÓMO EVITAR LA ABURRICIÓN?

¿Por qué nos vence la vida cotidiana? ¿Por qué nos aburren nuestras obligaciones diarias?

Hemos creado el juego de la “repetición”, el ir a hacer “lo mismo” cada día, para después auto convencernos y convencer a otros de que eso era la vida. Y lo logramos, porque casi todos lo creen. Pero no es cierto. La vida jamás se repite. Nadie puede hacer lo mismo que hizo ayer. Es un engaño de nuestra mente… y ese engaño muestra orgulloso batallones de vencidos y de aburridos.

Las 12 de la noche, del 24 de diciembre del 2010, sólo existe una vez, en lo que llamamos tiempo. Lo demás es recuerdo o fantasía, engaños de la mente. Cada mañana es una página en blanco que abrimos nuevecita, para asombrarnos con lo que allí escribiremos… ¿Quién vivirá y quién morirá durante esta página? No lo sabemos… ¿Quién nos llamará? ¿A quién conoceremos? ¿Qué veremos? ¿Qué oiremos? ¿Cuánto sufriremos? ¿A quién amaremos? ¿A quién daremos felicidad?... No lo sabremos hasta vivirlo. Cada instante cambiará todas las respuestas, porque cada instante se llena con lo que sólo ese instante se puede llenar.

Para que cambie algo más que la fecha del calendario o la hora del reloj… únicamente tenemos que ser conscientes de lo que sucede: en el instante 125 olí la hierba húmeda, en el 126 dije “te amo”, en el 127 escuché algunas notas de Bach, en el 128 un pájaro cruzó mis ojos, en el 129 entendí algo que no había entendido…

El asombro –no la aburrición- habita cada instante, porque cada instante es asombroso, porque cada instante es único e irrepetible, porque cada instante trae un regalo exclusivo, porque cada instante es nuevo… y lo nuevo asombra a quien despierta para sentirlo.


8 ¿CÓMO EVITAR EL SUFRIMIENTO?

Comúnmente se confunde “aceptación” con resignación”, como si fueran palabras sinónimas, cuando en realidad son opuestas: aceptación se refiere a lo positivo y resignación a lo negativo. Aceptar la muerte es recibirla con agrado y resignarse a la muerte es recibirla con insatisfacción. Aceptación es creer en la justicia y resignación es creer en la injusticia.

Entendida esta diferencia, afirmo que la aceptación de todo lo que sucede (sin excepciones) es una de las formas más eficaces de evitar el sufrimiento: quien aprende a aceptar, aprende a no sufrir… Sin embargo, no puede ser una simple aceptación teórica, intelectual (eso sería resignación), sino que debe ser una aceptación consciente, despierta, “razonada con el corazón”.

Aceptar implica una posición filosófica y espiritual. Quien acepta realmente está reconociendo que el universo marcha como debe marchar, que las cosas que nos suceden son exactamente las que necesitamos que nos sucedan, que el Organizador de la vida no se equivoca, que Dios creó con perfección esta tierra y sus seres y sus experiencias.

Ahora, aceptar no implica favorecer lo que llamamos el mal, sino comprender la razón de su existencia, de su permanencia… ¿Por qué y para qué seguimos asesinando? ¿El que el asesinato aún exista qué equivocaciones nuestras –no de Dios- está señalando, para que las corrijamos?

Lo que no ha sucedido quizá pueda evitarse. No hay que resignarse a que suceda… Pero lo que ya sucedió debe aceptarse y aprovecharse, para crecer y mejorar.


9. ¿CÓMO ENCONTRAR A DIOS?

¿Dónde está Dios? Y la respuesta común es “Dios está en todas partes”. Pero olvidamos analizar la maravilla que esta verdad trae consigo; más que creerla, asumir diariamente lo que implica… y vivirla gozosamente.

Dios está en ti y en mí, en tu casa y en la mía, en la oficina, en le autobús, en la calle, en la hierba, en la luz y en la sombra, en la sonrisa, en la mirada, en la palabra, en el ave, en la muerte, en el sueño… en la vida… en tu vida y en la mía, sin excepciones. Él es más cotidiano que cualquiera de nuestros gestos, porque siempre está ahí, nunca se ausenta, tampoco se esconde… Por eso no hay que buscarlo, sino que hay que encontrarlo y sentirlo y vivirlo.

Dios es Amor. El Amor está en todas partes. El Amor está en ti y en mí, en tu casa y en la mía… Hay que encontrar ese Amor. Hay que sentir ese Amor. Hay que vivir diariamente el Amor, en la oficina y en el autobús y en la calle… Y todo se transformará, porque caerán los negros velos que cubren esta verdad… Y tras los velos, encontraremos el rostro de Dios y sonreiremos como los niños o como los sabios o como los santos.

Por supuesto, parece increíble… pero es que el mundo es increíble y nuestro olvido y nuestra ceguera son increíbles, pero ahí están… como Dios, como una hoja que perdimos porque está en medio de las demás hojas.

Detengámonos un instante y sintamos a Dios en el viento… escuchemos a Dios en el silencio… veamos a Dios en todos y en todo lo que vemos.

No esperemos morir para conocer a Dios, porque nos perderíamos una vida entera con Él.


10. ¿CÓMO LOGRAR QUE NOS AMEN?

¿Quién quiere abrazos… abrazos cálidos, sin barreras, sin dobles intenciones? ¿Quién quiere sonrisas… sonrisas amplias, gratuitas, dadoras? ¿Quién quiere miradas tiernas… miradas claras, transparentes, luminosas? ¿Quién quiere palabras dulces… palabras cargadas de verdad, de aliento, de apoyo? ¿Quién quiere pensamientos bellos… pensamientos de vida y no de muerte, de perdón y no de venganza, de confianza y no de temor? ¿Quién quiere otra alma que se abra para nosotros como sólo se abre el alma?

¡Todos! ¡Todos! ¡Porque todos estamos ávidos de amor!

Nos han enseñado a gritarnos insultos en los corredores o desde los autos… y a escondernos para hablarnos de amor. Así, lentamente, fuimos quedando huérfanos de amor… ¡No más! ¡No más! ¡Gritemos nuestro amor!

Nos han dicho que “el que golpea primero golpea dos veces” y aprendimos a golpear con la boca, con las manos, con las miradas, con las palabras, con los pensamientos… Y, lentamente, fuimos separándonos por el dolor… ¡No más! ¡No más! ¡Perdonémonos, como lo hace el amor! ¡Tolerémonos, como nos enseña el amor! ¡Si estamos ávidos de amor, amémonos!

Nos han mostrado que las armas todo lo pueden y que la paz es de los débiles… Y, lentamente, fuimos cercando nuestros corazones, nuestras casas, nuestras fronteras… ¡No más! ¡No más! ¡Abrámonos! ¡Pacifiquémonos! ¡Demostremos con nuestras vidas que estamos ávidos de amor!

¡Gritemos nuestro amor, perdonémonos, tolerémonos, abrámonos, pacifiquémonos! ¡Amémonos! ¡Amémonos y así lograremos amor!


11. ¿CÓMO LEER LA NATURALEZA?

El ser humano -en su libre albedrí
o- ha abandonado lenta pero constantemente la senda de lo natural, adentrándose más y más en lo artificial, en lo antinatural o en lo inhumano. Dios -previendo estas desviaciones- escribió para los hombres el más bello de los libros, con lenguaje sencillo y poético. Para quien quiera leerlo, el “libro de la naturaleza” es un detallado compendio de enseñanzas. Muchos sabios nos han interpretado algunas de sus páginas: “Sed como el sauce que se dobla en la dirección del viento, pero cuando éste pasa vuelve a su posición natural” ,“Si el agua se ensucia dejadla quieta, con el tiempo recuperará su transparencia, pues la mugre busca el fondo”, “Tras la tempestad llega la calma”… Sin embargo, ya es hora de que cada uno de nosotros lo lea por sí mismo y lo aproveche.

Para interpretar es necesario no tergiversar ni los textos ni los contextos, pretendiendo adecuarlos a nuestros deseos. Así, una descripción fiel del hecho o el ser de la naturaleza y de las circunstancias que lo rodean sería el primer paso (EJ: El árbol frutal nació y creció siendo débil. Fue fortaleciéndose al enterrar sus raíces y extenderlas. Amplió su tronco, sus ramas y sus hojas y recibió energía del sol y de la lluvia. Sólo entonces fructificó para quien quisiera aprovecharlo, sin egoísmos, sin prejuicios, sin preocuparse por los resultados).

El segundo paso es encontrar -sin forzar- la relación con el ser humano y sus circunstancias particulares (EJ: El árbol es el hombre. Los frutos son sus actos. Las raíces son sus bases morales, intelectuales, sociales. El sol y la lluvia son lo externo y positivo de lo que se nutre).

El tercer paso es extractar las múltiples lecciones que surgen, tras meditar en los dos primeros pasos (EJ: Demos sólo lo que brote naturalmente de nosotros. Demos sin que nos importe lo que hagan con nuestros frutos. No le pidamos naranjas al limonero. Fortalezcamos y ampliemos nuestras bases… etc.)

Si practicamos seriamente la lectura del libro que es la naturaleza, encontraremos más rápidamente nuestro camino de regreso.


12. ¿CÓMO APRENDER A VER?

Ver es un don que casi todos recibimos desde el nacimiento, pero ver y amar lo que se ve es un don diferente, que muy pocos disfrutan, porque muy pocos meditan sobre lo que ven.

Si observamos una piedra (lo que casi nunca hacemos por considerarlo innecesario o poco productivo o pérdida de tiempo o inadecuado en nuestro campo de especialización), generalmente sólo vemos la ejemplificación de una palabra que tenemos resumida y archivada en la mente -”Objeto sólido perteneciente al reino mineral”- igual a otro millón de ejemplificaciones de la misma palabra. Observamos esa piedra y creemos que conocemos todas las piedras de la tierra. Sin embargo, no es cierto. Esa piedra es un ser único en el universo, como son únicos todos los demás seres. Ningún rostro es igual a otro. Ningún planeta es igual a la tierra.
Aprender a ver es mirar con ojos nuevos, es mirar con la inocencia de un niño que ama y se emociona con la primera hormiga o con el primer árbol o con el primer atardecer o con el primer ser humano que ve… Y la primera vez todo es asombroso y se acepta sin objeciones y se disfruta sin condiciones.

¿Cómo puede serme indiferente o cómo puedo odiar o cómo puedo sentir temor frente a lo que veo por primera vez?

Aprender a ver es amar con los ojos. Es ver con el corazón. Es ver como ve el alma.


13 ¿CÓMO CRECER PERSONALMENTE?

Cuando un niño crece, sus músculos y huesos se estiran, sus pasos se agrandan y su mente te expande hasta alcanzar la adultez. Pero si hablamos de un ser humano de cualquier edad, ¿cómo crece y para convertirse en quién?

Crecer no es estancarse o afianzarse en una posición, sino elevarse a nuevas alturas. El hombre busca su divinidad, su condición real de hijo de Dios, no de palabra, sino de hecho. Para lograrlo, deberá creerlo y actuar como tal. Así, “crecimiento personal” significa todo aquello que favorezca el que un ser llegue a descubrirse como hijo de Dios.

Ya puedo afirmar que no todo lo que se anuncia como “ayuda para el crecimiento personal” cumple su función; al mismo tiempo que muchas actividades -hoy desprestigiadas u olvidadas- sí permiten o favorecen el auto descubrimiento: caminar en silencio por la naturaleza, contactar un árbol con la yema de los dedos, mirar un niño, servir, perdonar, orar sin memoria, meditar sin dolor, cantar, pintar, soñar, amar al prójimo como a mí mismo o reconocer que el asesino es mi hermano, hijo del mismo Padre… Son muchos los caminos… Cada quien debe encontrar el suyo.

El crecimiento personal, entonces, no exige condiciones únicas o espacios predestinados. Puede darse en cada instante de vida y asumir vestimentas múltiples, generalmente humildes, poco notorias.

Si libremente decidimos crecer, los medios surgirán. Estemos atentos.


14. ¿CÓMO ASUMIR LA MUERTE?

La muerte es una amiga que llega en el momento preciso -no antes ni después- para decirnos que el tiempo asignado para las pruebas, evaluaciones y trabajos en la tierra… felizmente ha terminado y que ya podemos volver al descanso, a las justas vacaciones que renovarán nuestras energías, a la paz y el gozo de la existencia real.
La muerte no es la “terrible parca”, ni la “odiosa calavera” , ni la “implacable justiciera”, ni ningún otro término negativo inventado por seres que se dejan guiar por la ignorancia y el temor (el peor de los guías). La muerte sólo es un cambio de estado, un cambio de conciencia, un paso de una vida a otra.

“Eso nadie lo sabe”, “Ningún muerto ha vuelto a contarlo”… Estas y otras frases se esgrimen como argumentos irrefutables. Pero hoy podemos afirmar que sí se tienen hechos más que suficientes para hablar como lo hago: las grandes religiones y los grandes movimientos espirituales, así como los grupos indígenas de todos los tiempos y de todo el mundo están de acuerdo en que la muerte es un paso a otra vida; los niños ven y hablan con espíritus -antes llamados amigos invisibles o creaciones de la imaginación infantil- de familiares muertos; quienes recuerdan “experiencias cercanas a la muerte” concuerdan -sin conocerse- en múltiples puntos, como los que nombré al principio; las terapias de regresión, en diversas culturas, realizadas por personas que no se conocen entre sí, dan informaciones similares del “más allá”; bajo hipnosis, el inconsciente repite detalladamente sucesos de muerte y de “vida más allá de la muerte”; seres espirituales -a través de la “canalización”- instruyen hoy a más y más personasen la tierra; los “estados alterados de conciencia” extractan la misma información que hemos comentado; la que llamamos “ciencia tradicional” se sorprende cada día confirmando nuevos aspectos de la materia y la energía, que siempre habían sido afirmados por la espiritualidad.

¿Quiénes no creen en la vida después de la muerte… qué argumentos tienen? ¿Quiénes piensan que la muerte es terrible… qué argumentos presentan?

No nos aferremos a conceptos que -además de causarnos sufrimiento- carecen de bases.

15. ¿CÓMO VIVIR ESPIRITUALMENTE?

El concepto de “vida espiritual” ha sido menospreciado o generalizado de una manera facilista, causando así un estancamiento en el crecimiento del individuo y de la humanidad. No significa aislarse del mundo ni repetir oraciones, sino reconocerse como ser espiritual y vivir en concordancia con ello.

Si pienso que soy básicamente un ser material, para mí será primordial atender mis necesidades materiales; pero si pienso que soy un ser básicamente espiritual, para mí será primordial atender mis necesidades espirituales: ¿Prefiero escuchar un partido de fútbol o escuchar y abrazar a mi esposa y a mis hijos? ¿Prefiero contar el último chisme de fulanito o leer? ¿Prefiero ver un programa de violencia o uno de cultura? ¿Prefiero golpear a quien me insulta o perdonarlo? ¿Prefiero que aumente mi orgullo o que aumente mi humildad? ¿Trabajo para ganar dinero o para que mi familia sea más feliz?

Cada palabra, pensamiento o acción describe si mi vida apunta hacia lo material o hacia lo espiritual, si busco “Dar al César o a Dios”… Así, puede tener una vida espiritual más rica un barrendero que un gerente… o que otro barrendero, pero los humanos no estaremos en posición de juzgarlo.

“Vida espiritual” significa aprovechar mi vida material y sus circunstancias para que mi espíritu mejore y progrese.

16. ¿CÓMO VIVIR MI VERDAD PERSONAL?

Absolutamente nadie vive las mismas circunstancias externas e internas de ningún otro ser en la tierra. Ello implica que cada persona desarrolla un proceso único de crecimiento y que se encuentra en un momento de aprendizaje también único. La consecuencia resulta sumamente importante , porque explica las múltiples diferencias en cuanto a la concepción de las cosas del mundo y sus implicaciones. Cada quien tiene su propia verdad y sólo por ella debería guiarse. Guiarse por la verdad de otro significaría desconocer nuestras particularidades.

Así, una actividad que a todas luces es buena y enriquecedora para alguien, puede ser muy inconveniente para otro y viceversa. En la vida cotidiana podemos ejemplificarlo y clarificarlo: una película que cambia positivamente el rumbo de determinado adulto, arrastraría negativamente a un adolescente o a un niño.
Lo anterior n o impide el que se enseñe, pero sin imponer y sin juzgar las reacciones de los demás; es decir que se exponen las ideas, pero cada quien debe ser libre de asumirlas o no en su propia vida, después de escuchar y seleccionar las que concuerden con su especial momento de aprendizaje.

Sin embargo, sí existen verdades universales, que casi brotan naturalmente de todos los seres y que se resumen en una sola palabra: Amor. Para todos los humanos de cualquier raza, condición edad o religión… el Amor es esencial.

Si escuchamos nuestro propio corazón, él sabrá guiarnos hacia esas verdades personales o universales que llevan al Amor.


17. ¿CÓMO MEDITAR?

Uno de los viajes más maravillosos que puedo realizar como ser humano está al alcance de todos, sin necesidad de dinero ni de pasajes, ni de largas vacaciones ni de acompañantes, ni de nada externo.

Lo único que se requiere -al principio- es un sitio tranquilo en la casa o fuera de ella, donde pueda sentarme (no acostarme) cómodamente, cerrar los ojos sin fuerza, respirar varias veces con lentitud, visualizar o imaginar que una nube blanca me baña con una cálida lluvia blanca que me tranquiliza y me protege… y no esperar nada. Sólo eso y el viaje se habrá iniciado.

El destino -el punto de llegada- no debe importarme. Es indispensable estar atento a lo que surja (escucharlo, observarlo, olerlo, sentirlo, estudiarlo) y luego dejarlo ir, para disfrutar y crecer con la experiencia. Con un poco de práctica se descubrirán varias variantes, pero esta es la esencia: casi sin darnos cuenta, nos recorreremos a nosotros mismos y -un día- nos encontraremos profundamente conmovidos con nuestra propia luz.

Somos un punto en el universo; sin embargo, este punto que somos es también un universo espléndido, hermoso, divino. Contactar con esa magnificencia se conoce con el nombre de “Meditación”.


18. ¿CÓMO VIVIR REALMENTE EL PRESENTE?

¡Ah, la vida! Siempre sucede en un instante… en este instante. Todo lo demás es ilusión. El pasado sólo existe en la memoria y el futuro sólo existe en la mente. Pero la vida, sólo aquí y ahora… sólo ya… Y esa es una bendición, para quien quiera aprovecharla, porque así ninguna equivocación -tan característica en los humanos- podrá amargarnos la existencia y ningún gozo podrá evitarnos otros gozos.

Si ayer mentí o robé o maté, debo comprender que fue el error de un instante en mi vida, pero en el presente puedo estar viviendo la verdad o la generosidad o la sanación … y así puedo tener otro millón de aciertos, hasta lograr que mi existencia entonces se resuma así: un instante de error y un millón de instantes de acierto ¡Gran saldo a favor! Cada instante es tan valioso como los demás instantes, porque la vida se crea instante tras instante.

Si se entiende realmente lo dicho, se comprenderá que no tenemos por qué continuar siendo o haciendo aquello que nos causa insatisfacción o tristeza. Podemos cambiarlo con sólo decidirlo en el presente, porque siempre es un instante nuevo el que se vive en el presente. Y si es nuevo, no tiene por qué poseer las viejas características negativas.

Decidamos mejorarnos en este instante bendito. Decidamos crecer personalmente. Decidamos ser felices. Decidamos amarnos y amar. Eso es vivir realmente el presente.


19. ¿CÓMO ACEPTAR LO QUE NOS SUCEDE?

Quienes hemos sido papás o profesores sabemos que -en múltiples ocasiones- lo que conviene a nuestros hijos o a nuestros estudiantes no es siempre lo que ellos desearían recibir o hacer o tener. En esos casos no dudamos ni sufrimos al favorecer estas situaciones. ¿Si es así de claro a escala humana, por qué dudamos de la capacidad de Dios para darnos exactamente lo que necesitamos?

Todo lo que nos sucede -cada pequeño detalle o cada enorme situación- es un regalo personal de Dios y -por supuesto- resulta el más adecuado y útil en el preciso momento que vivimos. Pensar otra cosa significa no tener fe en Él o creer que pudo equivocarse al crearnos así como somos (incluido nuestro libre albedrío) o que calculó mal nuestras tendencias o flaquezas.

Si tiene sentido lo anterior, entonces lo que ha fallado hasta ahora es nuestra capacidad para analizar y entender y aceptar los para qué de cuanto nos sucede. Por ejemplo, ¿para qué muere asesinado o a causa de una penosa enfermedad un hijo joven y bueno? : ¿Quizá para que el resto de la familia aprenda a amarse realmente o a decirse lo que sienten, sin esperar hasta la muerte? (“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”)… ¿O tal vez para que aprenda a amar sin apegarse, sin adueñarse del otro? ¿O para aprender a vivir cada instante y a cada ser al máximo? ¿O para aceptar con amor los designios de Dios? … Si se piensa, sí surgen razones lógicas para esos “ocultos designios”… Y surgen nuevas posibilidades para nuestra existencia. Aprendamos sin necesidad de sufrimiento.

“Si mi Padre cuida de los pájaros y los viste aún más bellamente de lo que pudo vestirse el rey Salomón… Cuánto más os cuidará a vosotros”.


20. ¿CÓMO DISFRUTAR LO QUE TENGO?

Si un niño de 4 años dijera que su vida no vale la pena porque no tiene novia, ni carro, ni casa propia, ni dinero en el banco… probablemente nos reiríamos de él o lo regañaríamos por estarse “madurando antes de tiempo”… O, por el contrario, lo alabaríamos por su precocidad… ¿Lo llevaríamos al sicólogo? ¿Le buscaríamos otra familia?

Si en cambio dijera que su vida no vale la pena porque su padre no tiene tiempo para él, su mamá no lo ama, sus hermanos loe pegan y no lo dejan jugar con sus amiguitos… ¿Qué pensaríamos?

Si en los dos casos el niño nos estuviera representando a nosotros… ¿algo variaría?
Ahora, si les pregunto a ustedes que me leen qué tienen, ¿qué clase de respuesta darían? ¿Hablarían de cosas materiales, posición social, poder, alegría, amor, inteligencia, humildad, deseos, emociones, cosas espirituales? ¿Y si les pregunto qué es lo que no tienen?

Responder a los interrogantes anteriores, sinceramente, puede ayudarnos a conocernos un poco más, a explicarnos por qué nos sentimos como nos sentimos… o puede ayudarnos a cambiar… Porque también pretende que aprendamos a aceptarnos tal cual somos y teniendo lo que tenemos.

Si deseo tener algo que no tengo, significa que no soy feliz.

Si tengo todo lo que deseo, significa que soy feliz.

¿Será entonces posible decidir escoger lo que ya tengo, para encontrar la felicidad en el presente?


21. ¿CÓMO PERDONARME?

Por lógica, por naturaleza, queremos lo mejor para nosotros mismos… La mejor vida, la más feliz, la más llena de amor, la más plena en todo sentido. Pese a esas intenciones, pocos seres viven satisfechos. ¿Dónde surge esta contradicción? ¿Quién o qué causa la diferencia entre lo deseado y lo realizado?

Las respuestas a las dos preguntas pueden ser muy diversas y complejas, pero la solución al problema que plantean es mucho más sencilla y fácil de aplicar: aceptarme tal cual soy, con mis virtudes y defectos, con mis aciertos y mis errores. No exigirme más de lo que soy capaz de dar en cada momento.

¿Acaso regañaríamos o menospreciaríamos a un niño de primero de primaria por no ser capaz de efectuar tareas o actividades de un niño de segundo? Sin embargo, es muy posible que ese niño sí se sienta mal consigo mismo, al notar que no logra hacer lo que el otro hace, pese a su incapacidad normal, dado su nivel de desarrollo. Lo mismo exactamente sucede con nosotros, en nuestra vida adulta: nos sentimos mal porque no ganamos el mismo sueldo del vecino o porque no decimos siempre la verdad como aquel amigo o porque no conquisto a muchas mujeres como tantos otros o porque no viajo tanto como mis primos. Y no nos damos cuenta de que esos deseos no corresponden con nuestro nivel de desarrollo real. Logramos sólo lo que podemos lograr en ese preciso momento. Nunca más y nunca menos.

Por nuestra felicidad tenemos que aceptar gozosamente nuestros logros, por pequeños que parezcan y aceptar gozosamente los fracasos, por grandes que parezcan. En ambos casos, únicamente son escalones en nuestro aprendizaje.

Sólo siendo conscientes podremos perdonarnos o descubrirnos libres de faltas, ya que somos lo mejor que podemos ser.


22. ¿CÓMO VIVIR REALMENTE CADA DÍA?

¿Quién de nosotros sabe cuándo va a morir? ¿Si supiéramos con certeza que moriremos mañana, qué cambios tendríamos en nuestro comportamiento? ¿Cómo trataríamos a las personas que nos rodean? ¿Cómo nos trataríamos a nosotros mismos? ¿Cómo miraríamos al mundo?

Aunque pueda parecer un ejercicio tenebroso, en realidad es uno de los mejores para aprender a vivir y no solamente a subsistir. Si lo llevamos a la práctica, descubriremos la diferencia entre esencial y superficial, entre amor y costumbre, entre felicidad y placer, entre sabiduría e inteligencia.

Sin embargo, es un ejercicio que no debe tomarse a la ligera, porque podría causar confusión o tergiversación de situaciones: “Yo me sentiría desesperada” “Yo lloraría” “Yo no iría a trabajar” “Yo besaría a la fuerza” “Yo gastaría todo mi dinero“… Este tipo de respuestas es instintivo, enmalezco, pero no natural; infantil, pero no inocente; veloz, pero no efectivo. Tiende a la satisfacción aparente, pero no al gozo real. Afortunadamente, resulta lógico suponer que contaremos con algo más de un día para practicar y aprender.

Valorar la vida, con toda su infinita riqueza, exige atención y dedicación. Si decidimos hacer de nuestra vida una obra de arte, necesitamos concentrarnos amorosamente tanto en los detalles como en el conjunto. Y dar lo mejor de nosotros cada día, como si fuese el último.


23. ¿CÓMO NO DEJARME AFECTAR POR LOS DEMÁS?

Una de las fórmulas más directas para acarrearse una vida infeliz es condicionar mis actitudes a las actitudes de los demás… “Si ella me habla primero…” “Si vuelve a decirme eso…” “Si me insulta” “Si me das eso, yo…” Cada vez que actuamos así, nos hemos auto esclavizado, hemos puesto nuestra libertad en manos de otros, hemos permitido que el otro decida nuestra alegría o nuestra tristeza.

Al mismo tiempo, malvivir con esta fórmula nos va arrastrando a la coacción, al chantaje, a la presión, a la dominación, a las relaciones dependientes o tiránicas… “Si me tratas bien, yo te amaré” “Si no me das un beso, es que no me quieres” “Si haces esto, no me enfadaré” “Sólo si vives conmigo seré feliz”… Cada vez que actuamos así fortalecemos la injusticia, el delito, la represión, las malas relaciones.

Ya es hora de asumir nuestra propia libertad y de dar libertad a los demás. Únicamente de esta manera crearemos las bases adecuadas de las buenas relaciones. Y poco a poco los cimientos reales del amor real.

Porque el amor real se da sin esperar nada del otro, es completamente desinteresado y no depende de la actitud de los demás. Yo puedo seguir amando y creciendo en mi amor, aunque los otros no amen y aunque traten de afectarme. Si aprendemos a dar este amor, no temeremos las infidelidades o las flaquezas o las imperfecciones del otro… y nuestro amor madurará.

El amor vence al desamor, como la luz a la oscuridad.


24. ¿CÓMO VALORAR LAS DIFERENCIAS?

Imaginemos un mundo donde todas las mujeres tienen el mismo cuerpo y el mismo rostro: mi madre es igual a mis hermanas, a mi esposa, a mis hijas, a mis amigas, a mis desconocidas, a la ministra, a la vendedora de periódicos. Además, sólo se sirve un único alimento al desayuno, al almuerzo, a la comida, todos los días. Todas las casas son idénticas, todos los carros del mismo modelo; todos los seres se comportan de una única manera, todos saludan igual, hablan del mismo tema, gustan del mismo espectáculo, se enamoran a la misma edad y tienen los mismos 2 hijos; todos sufren idéntico temor, se vanaglorian de idéntica cualidad, piensan igual y hasta mueren a la misma edad y de la misma forma… ¿Le parece un mundo ideal o una pesadilla?

¡Amemos nuestras diferencias! Primero, descubrámoslas, luego aceptémoslas, después disfrutémoslas y al fin amémoslas. Ellas hacen de la tierra un lugar de sorpresas magníficas y de milagros permanentes. La tierra es el lugar de la multiplicidad y de las singularidades.

Ahora, resulta sumamente importante descubrir que las diferencias son las que posibilitan el crecimiento, el progreso. Cuando las opiniones difieren es cuando se produce el cambio y se evita el estancamiento. Por eso a nadie le interesa escuchar lo que ya sabe. Enseñar es transmitir nuevas ideas. Aprender es cambiar las actitudes.

Así, necesitamos comprender que las diferencias no deben causar violencia o disgustos o rechazos; al contrario, debemos abrirnos a ellas, para permitirnos la posibilidad del desarrollo.


25. ¿CÓMO COMPRENDER LA VIOLENCIA?

Quien es feliz no puede ser violento. Quien es violento no es feliz. La violencia surge de la ignorancia, del miedo, de la incapacidad para encontrar el camino del amor.

Cuando un ser humano vive el temor, la tristeza, la depresión, la insatisfacción… va generando una energía que se acumula y luego explota, transformada en pensamientos o palabras o acciones violentas.

Los violentos no escogen la violencia. Ellos son violentos porque no saben ser felices. Sus actos son un grito de infelicidad. Cada vez que atacan, realmente están pidiendo ayuda, están solicitando comprensión y amor, están diciendo que no logran amarse.

Tanto a nivel individual, como a nivel social o grupal, existe un único modo de llenar el vacío que fue ocupado por la violencia: llene ese vacío con felicidad, con amor. Mientras más amor tenga un ser, menos violencia expresará; mientras menos amor tenga, más violento será.

Obviamente, resulta difícil dar comprensión, ternura y amor a seres que se comportan odiosamente, a seres que incluso nos insultan por darles nuestro apoyo… Pero debemos recordar que es en estas circunstancias cuando se prueba nuestro crecimiento, porque lo contrario -amar a quien nos ama- no exige nada de nosotros.

La historia ha demostrado repetidamente que la violencia no se vence con la violencia. Amemos entonces también a los violentos, para que cese la violencia.


26. ¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO CRECIMIENTO?

Lo que llamamos “crecimiento personal” se expresa materialmente en nuestros pensamientos, palabras y obras. Son tres niveles diferentes, pero íntimamente relacionados. Esto significa que si logramos algún progreso en uno, ello repercute positivamente en los otros dos.

En nuestra vida cotidiana -sea cual sea- tendremos entonces la posibilidad constante de “crecer”. Como podrá suponerse, la atención juega un papel importante: mientras más conscientes somos, más oportunidades logramos aprovechar. Y cada logro significa ascenso… Escala tras escala se llega a los pisos superiores.

Cada quien tiene su propio ritmo dependiendo de su particular capacidad, así que no debe perturbarnos cómo ascienden o se estancan o descansan o descienden los demás. Somos nosotros mismos quienes decidimos cómo y cuándo subir.

¿Pero qué es “mejorar”, qué representa “ascender”? Utilizando el sentido común, diremos que todo aquello que nos aleje de la oscuridad, de la negatividad, del sufrimiento, del temor… y nos acerque a la luz, al positivismo, la felicidad, la paz, el amor. Así, si me descubro con un pensamiento de odio y lo transmuto en uno de amor, habré mejorado y ascendido. Si me escucho mintiendo o hablando mal de alguien y me corrijo diciendo la verdad o callando o hablando bien de ese alguien, habré mejorado y ascendido. Si me encuentro actuando con egoísmo o con violencia o con miedo y elijo convertirlo en generosidad o paz o amor, habré mejorado y ascendido.

Mejoremos. Sólo nosotros mismos podemos hacerlo.


27. ¿CÓMO COMPRENDER LO QUE PASA AL MORIR?

Las diversas fuentes (canalización, clarividencia, experiencias cercanas a la muerte, regresiones, las peligrosas sesiones espiritistas, los estados alterados de conciencia) han permitido organizar una descripción general de lo que sucede tras lo que llamamos muerte. Como mínimo, esta información ayudará a sacar interesantes deducciones.

Cuando un cuerpo físico muere, otro cuerpo -similar al físico en su aspecto, aunque menos denso- se desprende. Dependiendo del nivel de desarrollo espiritual del ser humano, ocurrirán luego escenas diferentes:
Algunos no lograrán comprender lo que sucede y se quedarán aferrados durante largos períodos a sus posesiones materiales o a sus seres queridos, sufriendo ante su incapacidad para asimilar los hechos. Otros, con un nivel un poco mayor, entenderán que su cuerpo físico murió, pero que ellos continúan vivos; sin embargo, por falta de información, no sabrán qué hacer y sólo tras “familiarizarse” con la nueva situación buscarán -hasta lograrlo- cómo continuar su proceso. Otros, más avanzados, ascenderán hacia una luz que perciben como muy cálida y amorosa; serán recibidos por “Seres luminosos” que los guiarán y les explicarán lo necesario. Otros, con clara conciencia de la situación, ascenderán directamente -con gran alegría por haberse liberado de su atadura corporal- al encuentro de quienes aman y de la Luz que les revitalizará.

Así, como respuesta a la pregunta inicial, debemos desapegarnos de todo lo terrenal y ascender hacia la luz. Es un paso que necesariamente debemos cumplir solos. Para los demás pasos del proceso, recibiremos ayuda.

Por lógica, el temor -que todo lo entorpece- es hora ya de que lo olvidemos y superemos. La muerte forma parte de nuestro crecimiento. Recibámosla (cuando llegue, sin provocarla) con los brazos abiertos.


28. ¿CÓMO VIVIR SIN METAS?

Pocos se detienen a pensar en las implicaciones presentes en la generalizada necesidad de imponerse metas. Simplemente las adoptan como si fueran parte de la vida, cuando en realidad pueden convertirse en cadenas de tristeza y frustración, en estímulos casi tiránicos de competitividad, en fuentes de separación y lucha.

Suele decirse que las metas son faros que trazan el camino, que evitan el perder el rumbo, olvidando que la vida tiene que vivirse plenamente en tiempo presente (¿Cómo vamos caminando?), no en un aplazado futuro (La estación a la que se llega). Además, ninguna senda de vida es igual a otra y por ello debemos ser nuestro propio faro, no guiarnos por el faro que otro construyó.

Examinemos entonces esa otra cara de la moneda. Una meta es algo que no tenemos y deseamos tener, así que nos esforzamos por alcanzarla. Aparentemente resulta inocente y sin problemas, pero : en principio, muestra carencias (lo que nos falta), haciendo así énfasis en lo negativo y no en lo positivo (lo que sí tenemos) de la vida. Mientras más metas busquemos, más carencias nos hallaremos. Cuanto mayor sea el esfuerzo, más sufrimiento se sentirá en el presente; es decir que buscando un futuro e hipotético bienestar futuro, se causa un malestar presente (absurdo, porque sólo se vive en presente)… Si la meta no se alcanza, se sufrió en el proceso y se sufre en el final… Mientras se espera el logro de la meta, nuestra atención descuida -con obvio riesgo- el presente, las acciones del momento, los gozos que nos rodean… Si la meta se alcanza, puede mostrar su insustancialidad y causar insatisfacción o frustración, porque no merecía el esfuerzo (Recuérdese el ejemplo de los nuevos ricos o famosos esporádicos)… En el mejor de los casos (muy raro por cierto) sí era lo que esperaba, pero deja la vida sin sentido, ya no sabe por qué esforzarse o para qué hacerlo.

Vivir sin metas es volver cada instante el más importante… Vivir con metas es morir durante una vida para “vivir” un instante.


29. ¿CÓMO NOS RELACIONAMOS?

Comúnmente nos quejamos porque la gente nos trata mal, porque les ayudamos y ellos nos atacan, porque nunca están satisfechos con nosotros, porque siempre se fijan en nuestros defectos. Comúnmente culpamos a los demás por nuestras desgracias… Pero casi nunca nos analizamos a nosotros mismos, hasta descubrir por qué causamos reacciones negativas, tanto en las personas como en la vida.

Una manera sencilla de estudiar nuestro comportamiento ordinario consiste en preguntarnos si nuestras palabras o gestos o actitudes -simbólicamente- representan un puente o un muro para los otros. Resultará sorprendente encontrar, detalle tras detalle, la diferencia entre la realidad y lo que pensábamos que hacíamos.

Hablar de tristezas y desgracias y problemas, criticar y juzgar, regañar, insultar, alardear, pedir que nos den o que nos escuchen o que nos reemplacen o que nos sirvan, burlarse -como ejemplos- son muros que separan a las gentes… Hablar de alegrías y bellezas y soluciones, de aceptación y reconocimiento de valores, de perdón, animar, dar, escuchar, ayudar sin esperar recompensas, servir -como ejemplos- son puentes que unen a las personas.

Los gestos bruscos, estrictos y serios, veloces, vulgares, violentos, evasivos, retadores… son muros.

Los gestos suaves, flexibles y amables, lentos, cultos, pacíficos, cariñosos, animadores… son puentes.

Actuar con temor, con odio, con orgullo, con dolor, con engaño… construye muros.

Actuar con amor, con solidaridad, con sencillez, con seguridad, con la verdad… construye puentes.

La elección -una vez más- es nuestra.


30. ¿CÓMO ELEGIR LA VERDAD?

Cada instante te elige entre la verdad y la mentira, entre la luz y la oscuridad, entre el amor y el miedo. Cada instante se da un paso por un camino (hacia la luz del túnel) o por otro (hacia la oscuridad del túnel)… y -como son caminos opuestos- al hacerlo me alejo del camino no elegido y me fortalezco en el que sí elegí… Por ello cuesta tanto volver “bueno” a un “malo” o volver “malo” a un “bueno”, porque es cuestión de muchos pasos.

Decir la verdad entonces es alejarse de todo lo negativo y fortalecerse en todo lo positivo. No son sólo palabras, sino vida, constatable en la vida… porque la verdad es vida.

Muchos seres humanos mienten porque creen que así evitarán el sufrimiento y atraerán la felicidad, pero se engañan a sí mismos primero, porque van en la dirección contraria. Si los que mienten en la tierra dan la apariencia de obtener ganancias, es precisamente porque esas ganancias pertenecen al mundo de las apariencias, del engaño, de la falsedad.

Las palabras del maestro Jesús, el Cristo, resultan clarificadoras: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”… Y enseñaba el amor como el gran mandamiento… “La verdad os hará libres”.

Quien prefiere -con su libre albedrío- decir la verdad, escoge el camino del crecimiento, de la paz, de la felicidad y el amor.

Si en algún momento la verdad parece causar inconvenientes, lo que sucede es que nos está señalando una inconveniente actitud anterior (para que la analicemos y corrijamos), porque la verdad siempre trae beneficios, nunca perjuicio o daño.

Se elige la verdad cuando se comprende su esencia. Si eres consciente, no mientes.


31. ¿CÓMO ACEPTAR MI PROPIA IMPORTANCIA?

¿Hay algún ser humano que sea más importante que otro? La mayoría responde que no, que todos somos iguales…. Pero también la mayoría piensa -en su interior- que sí, que indudablemente un presidente es más importante que un mendigo, que un asesino… que alguien famoso y con influencias es más importante que un desconocido. Esta diferencia entre la opinión externa y la interna resalta el problema clave. Creemos vivir en dos mundos a la vez: el de las apariencias y el de la “cruel realidad”. Sin embargo, aunque ésta sea una creencia mayoritaria, es una creencia falsa.

Tanto al tratar de falsificar nuestra imagen, como al pensar que nuestra imagen es pobre, estamos afirmando una misma creencia: que de todas maneras no somos importantes, que no estamos satisfechos con nuestra imagen. Pero olvidamos que la imagen no es la realidad… es sólo una imagen.

¿Nos entristecería representar en una película el papel de un esclavo o de un enfermo o de un pordiosero? ¿Nos alegraría actuar en esa película como reyes o millonarios o presidentes? En ambos casos es sólo un papel en una película, aunque aparenten o aparezcan con niveles diferentes.

Y es exactamente así como funciona la vida en la tierra: en cada encarnación representamos un personaje, que hará crecer al actor, al ser real… sin importar el rol que haya representado.

Así, lo que importa no es qué papel representamos, sino lo bien que vivamos ese papel… porque siempre somos protagonistas, actores principales… somos los más importantes en esta película que es nuestra vida.

Disfruta tu vida actual, sean cuales sean las condiciones físicas o mentales o el escenario en el que se desarrolla. Disfruta tu papel y desempéñalo con la frente en alto… Aunque puedas no creerme… hay millones de espectadores pendientes de tu desempeño.


32. ¿CÓMO PERMITIRME LA ALEGRÍA?

Millones mueren de hambre, la guerra azota a diversos países, la corrupción se ha tomado millares de seres, la depresión se volvió enfermedad de moda, tenemos agotada a nuestra madre tierra… ¿Cómo puedo ser feliz así, en medio de semejante mundo? Este es el pensamiento de muchos que -desgraciadamente- no comprenden que con esa actitud están colaborando para que el dolor aumente, a la vez que malgastan su propia existencia.

Las quejas, la tristeza, el sufrimiento la negatividad no mejoran la vida de nadie, no son parte de la solidaridad que se necesita, no ayudan a los demás ni me ayudan a mí… Tampoco es cierto que sirvan como desahogo, porque quien se revuelca en el lodo sólo consigue empantanarse más… Tampoco “acompaña en su pena” al otro, porque lanzarse al lodo no limpia el pantano del vecino. Repetir esos dichos y esos comportamientos perpetúa la falsedad que encierran…

¡No más colores negros, ni ventanas cerradas, ni músicas silenciadas, ni banderas a media asta, ni días feos, ni rostros ensombrecidos!

¡Permitámonos la alegría! Descubramos la belleza de un día lluvioso y de un cielo cubierto de nubes… y disfrutémoslos. Que nuestra felicidad no siga dependiendo de lo que es externo a nosotros. Nuestro ser interno es una fuente inagotable de alegría, si nos detenemos para escucharlo.

Impongámonos como reto el encontrar lo positivo de todas las situaciones que parecen negativas. Yo les aseguro que siempre hay luz tras toda oscuridad… En realidad, la oscuridad sólo es ausencia de luz… Sólo necesitamos alzar un poco nuestro nivel de vuelo.

Yo me permito la alegría constante. Los invito a conocerla conmigo.


33. ¿CÓMO DEJAR DE COMPETIR?

Cuando dos personas salen a correr por placer, disfrutan del ejercicio, disfrutan del paisaje, disfrutan de la compañía, disfrutan incluso del cansancio y del dolor en los músculos… Pero cuando se corre para competir, sólo parece disfrutar quien “vence” (una única persona entre miles) y sufren todos los “perdedores” (un número enorme de personas, dependiendo del nivel de la competencia)… ¡¿Cómo es posible que nos hayamos dejado embaucar así, en unas condiciones tan tontas y tan absurdas y tan desventajosas para prácticamente todos?!

Porque es que la competencia ya ha invadido -como la peste que es- todas las actividades de los humanos: los negocios, los espectáculos, las profesiones, los noviazgos, las posesiones, la mente, la edad, el “amor”… Y como consecuencia ilógica, hemos decidido que sufra la mayoría (“perdedores” y “vencidos” del mundo) y que “goce” la minoría.

¡Neguémonos a competir! Si no hay competencia, no pueden existir “perdedores” ni “vencidos”. Hagamos lo que hacemos por el placer de hacerlo. Busquemos trabajos en los que disfrutemos, redescubramos los espectáculos gratuitos que ofrece la naturaleza, acerquémonos a las mujeres y hombres que concuerden con nosotros, sin importar que sean las más bellas o populares o ricas. Escojamos nuestra casa por su esencia y no por su precio o su apariencia. Estudiemos para crecer y no para “dejar callado al vecino”. No deseemos tener más años, sino más calidad de vida. Amemos sin esperar nada, por el absoluto placer de amar.

Donde sea que estemos, seamos conscientes y rechacemos lo que surja como competitivo… por el bien de todos.


34. ¿CÓMO APROVECHAR LA SOLEDAD?

En estos tiempos de multitudes y de afanes, la soledad es el “espacio” más concurrido de la tierra. Tiene un número infinito de habitaciones, zonas de recreo, pasillos y parqueaderos… para llenar las expectativas del más exigente ser humano. Sin embargo, se le ha hecho una “mala prensa” tan constante que algunos la evitan, como si fuera una celda de castigo.

La soledad es el único lugar que no discrimina: cada quien recibe de ella exactamente lo que pide, sin favoritismos, ni excepciones, ni exigencias, ni preguntas. Ella sirve a todos gratuita y desinteresadamente.

La soledad cumple perfectamente con la presentación anterior y aún podría sobrepasarla. Ella puede ser uno de los más necesarios caminos para iniciarse en el crecimiento personal y espiritual. Pero hay que saberla abordar.

Lo primero es no temerla ni menospreciarla. Lo segundo es convencerse de que guarda lo que buscamos y que lo entrega a quien persevera. Lo tercero es entender que sólo funciona como lugar de paso, donde se aprende lo que luego se aplicará en el mundo. Y lo cuarto es que nunca nos cerrará sus puertas, siempre nos abrirá sus universos para que nos conozcamos o nos revitalicemos o simplemente descansemos en ella.

La soledad es pues potencialidad: ella multiplicará lo que nosotros le llevemos. Por eso debe ser buscada voluntariamente y no entregada a la fuerza o encontrada indiferentemente.

Si un ser humano se acerca a la soledad para hallar a Dios, lo hallará… Pero si se acerca para retar a sus propios demonios, los enfrentará.


35. ¿CÓMO CONVIVEN CON NOSOTROS LOS ESPÍRITUS?

La tierra es un lugar de paso casi obligado para el proceso de crecimiento de todos los seres. Los espíritus vienen a la tierra a cumplir misiones diferentes, pero que básicamente se relacionan con el Amor y sólo aquí pueden realizarse, por las condiciones específicas creadas por la materia. Esto causa un “movimiento” espiritual bastante elevado.

Cada ser humano al morir debe dar libremente el primer paso hacia la Luz; si no lo hace, permanecerá rondando espiritualmente -sin cuerpo- la tierra, durante períodos de tiempo diversos, según el nivel de cada quien… Así, este solo “estancamiento” ha motivado que muchísimos espíritus cohabiten con los humanos encarnados y -a veces- perturben sus vidas, porque ellos logran escucharnos y vernos sin esfuerzo y tratan de coaccionarnos según sus deseos.

Por otro lado, en la vida material se crean comúnmente lo que se conoce como “deudas kármicas”, que en ocasiones pueden ser “corregidas” tras la muerte, en forma de ayuda espiritual. Así -entonces- también nos rodean entidades espirituales que tratan de beneficiarnos.

Además de lo anterior, cada ser material tiene -al menos- un “Guía espiritual” que lo acompaña y protege, de noche y de día. Esos “Guías” -a su vez- cuentan con la asesoría de “Maestros Espirituales”, que en casos determinados e impulsados por su Gran Amor ayudan directamente a los humanos. Todos ellos también nos rodean con sus magníficas energías.

Por último, las diferencias en los niveles de vibración de la energía crean mundos acordes con ese nivel, atrayendo seres que viven en ellos.

Así, sin pensar en tiempo o espacio porque pertenecen al mundo de la materia, vivimos literalmente inmersos en vida espiritual y rodeados por millones de seres espirituales diversos. Lógicamente, deberíamos entonces saber de ellos, interesarnos por sus características, comprender sus influencias conscientemente… para aprovechar al máximo su presencia.


36. ¿CÓMO RECHAZAR ESPÍRITUS DE BAJO NIVEL ESPIRITUAL?

Si vamos caminando y escuchamos la música que nos gusta en un lugar, hacia allí nos dirigimos. Si oímos que gritan un gol en el televisor y somos amantes del fútbol, nos acercamos para ver la anotación… porque “lo igual atrae igual”.

Y “como es arriba es abajo; como es abajo es arriba”… Entre los seres espirituales también existen niveles de desarrollo y diferencias de aprendizaje; y, según sean sus características, son atraídos por los pensamientos, palabras y obras de los seres humanos que les resultan compatibles vibracionalmente, que presentan las mismas intenciones positivas o negativas.

Así, si una persona es comúnmente violenta o mentirosa o malintencionada o egoísta o depresiva, como un imán atraerá hacia sí espíritus de bajo nivel. Quien generalmente vive en paz, en verdad, en servicio, en generosidad, en felicidad, tendrá a su lado los más amorosos seres espirituales, de nivel superior.

Por deducción, la manera de rechazar espíritus de bajo nivel es la misma con la que se atraen seres espirituales de elevado desarrollo: vivir en la bondad y ser humanos íntegros, dando lo mejor de nosotros por nuestro bien y por el bien de los demás.

Quizá resulte adecuado recordar que -por todo lo anterior- en el mundo diario notamos cómo los seres “malvados” parecen encontrar nuevas formas de maldad cada día y los seres “buenos” nuevas formas de bondad, inspirados desde el mundo espiritual.

Si te perturban las “malas energías” de una persona o de un lugar, puedes abandonar esa persona o ese lugar, pero también puedes mejorar y aumentar tu nivel vibracional para que sean esas energías las que se retiren. Vives lo que creas.


37. ¿CÓMO SABER CUANDO HABLAR O CUANDO CALLAR?

“Habla únicamente cuando estés seguro de que tus palabras son más hermosas que el silencio”

La palabra es poderosa, tiene fuerza, porque está cargada con la energía que nosotros creamos. Cada vez que hablamos, desatamos unas energías que pueden causar nuestra dicha o nuestra desdicha. Si despertáramos, si descubriéramos en la vida cotidiana que esto es verdad, ¿quién se atrevería a hablar? ¿Quién abandonaría la bondad y la seguridad del silencio?

Pero no hemos despertado aún. Hablamos por hablar, hablamos para herir, hablamos para calumniar, hablamos para engañar, hablamos para maldecir… y oscuras energías opacan la luz de nuestras vidas.

Las palabras deben enseñar a crecer, cuando no es el silencio quien enseña. Las palabras deben crear nuevas maravillas o permitir que el silencio sea quien permita descubrirlas. Las palabras deben agradecer, acariciar, amar, servir, perdonar… llenar de luz al mundo. Si no es así, por nuestro propio bien, más nos valdría permanecer callados.

El universo escucha todo lo que decimos y reacciona ante la calidad de cada palabra, porque las palabras -como ondas en un lago- viajan y se expanden llevando esa vibración particular… Y entonces llora cuando lloramos y ríe cuando reímos.

“Y Dios dijo: ¡Hágase la luz! Y la luz se hizo” … “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”


38. ¿CÓMO VIVIR… EN VEZ DE EXISTIR SIMPLEMENTE O SIMPLEMENTE SOBREVIVIR?

Muchos seres humanos se dejan arrastrar por la existencia, como si fueran sólo observadores de sus propios dramas. Así, sus horas transcurren monótonamente… trabajando, comiendo y durmiendo, para luego reiniciar ese trabajo… Somnolientos esquivan los problemas y las tristezas y los temores, como si se trataran de obstáculos que no les permiten trabajar, comer y dormir. Sus goces -frente al televisor o en desgastantes paseos de alcohol y ruido- también son interrupciones diminutas. Hasta que llega la muerte, a la que “inexplicablemente” también temen.

¡Pero eso no es vivir! La vida exige en cada instante decisiones nuevas, creación, aprendizaje, improvisación, asombro, crecimiento, atención, conciencia despierta, amor y la felicidad que siempre tiene un sabor diferente.

“Pero es que a la tierra venimos a sufrir” “Pero es que mi vida no tiene nada bueno” “Es que yo dejo que Dios haga lo que quiera conmigo” “Sí, es que yo vivo ahí, pasándola, más o menos regular”… Estas son las frases repetidas por quienes olvidaron vivir, por quienes necesitan un remezón para volver a la vida… Aunque para lograrlo primero hay que aceptarlo, descubrirlo y aceptarlo… Notar que es así como se está sobreviviendo y que esa no es la única manera posible… Aceptar que se puede vivir plenamente, sean cuales sean las circunstancias de nuestro medio.

¡Te parecen todos los días iguales? Estás dormido ¡Despierta!

¿Quisieras morir, pero te asusta que suceda? Estás dormido ¡Despierta!

¿No le encuentras sentido a la existencia? Estás dormido ¡Despierta!

¿Crees que Dios está siendo injusto contigo? Estás dormido ¡Despierta!

¡Cuidado! ¡Busca ayuda o despierta, pero no sigas sobreviviendo o simplemente existiendo!


39. ¿CÓMO DARLE SENTIDO A LAS CARGAS QUE CADA QUIEN LLEVA EN LA VIDA?

Nadie debe recibir una carga que no puede llevar. Sería absurdo. Demostraría que quien organiza todo no sabe lo que hace. Yo prefiero pensar -tengo esa fe- que Dios sí sabe lo que hizo y hace, por lo que creo que el universo es perfecto… así como es, con los sucesos que en él se presentan.

Cada quien -según mi creencia- tiene la vida que le corresponde, según sus muy particulares características y según el peso que puede llevar, sin esfuerzos sobrehumanos. Simbólicamente entonces, resolver los problemas de otros o asumir sus responsabilidades no sólo puede perjudicarnos, sino que también desfavorece a quien pretendemos ayudar.

Si pensamos en el levantamiento de pesas y sus objetivos, resultará clara la comparación: alguien desea fortalecer sus músculos y para ello los ejercita, levantando diariamente 20 kilos. Si levantara sólo 2 kilos, sus músculos no se fortalecerían. Si tratara de levantar 200 kilos, podría enfermar o dañarse físicamente. Si alguien -pretendiendo ayudarle- le quitara las pesas y las levantara por él, realmente le estaría quitando la posibilidad del ejercicio y sus beneficios. Análogamente, una madre o un profesor o un compañero que realiza las tareas que corresponde hacer al niño, lo está perjudicando y no ayudando, además de auto imponerse una carga extra que podría entorpecer sus propias labores.

Los ejemplos anteriores se deben hacer extensivos a todo tipo de escenas en la vida diaria, ya que venimos a la tierra para crecer y fortalecernos resolviendo las situaciones que se nos presentan. Ello significa que los que llamamos problemas y sufrimientos no son sino ejercicios que facilitan nuestro desarrollo.

Vivamos y dejemos vivir. Acompañémonos, pero no invalidemos a los demás.


40. ¿CÓMO SUBIR AL CIELO?

Aunque para los incrédulos ni siquiera existe, lo que llamamos “cielo” es más que una promesa, es una realidad espiritual. Sin embargo, no se trata del lugar donde se llega al morir (“si somos buenos”), sino de un estado especial de conciencia superior, al que todos iremos llegando poco a poco, a medida que progresemos en nuestro crecimiento espiritual, en nuestro proceso de desarrollo.

Así, aún permaneciendo en la tierra, se puede acceder al cielo. De hecho, cada noche, cuando dormimos profundamente y no recordamos los sueños, es al cielo donde se dirige nuestra conciencia superior, nuestro ser interno.
Pero también hoy las puertas del cielo se abren para los humanos despiertos, para los humanos que -motivados por el amor y el servicio- desean conocer realidades mayores:

-Accediendo a la memoria del inconsciente, que guarda celosamente cada uno de nuestros ascensos.

-Contactando nuestro ser espiritual, que a su vez siempre está en contacto con el mundo celestial.

-Recuperando los que se conocen como “Registros akásicos”, que -como una gigantesca biblioteca- conservan tanto los datos de nuestras vidas, como nuestras permanencias en los “espacios entre vidas”.

-Elevando nuestro nivel vibracional, a través de la meditación personal o grupal.

-Por último, siendo llevados -por un amoroso guía material o espiritual- a ese nivel de conciencia especial.

Pese a lo anterior, subir conscientemente al cielo -repito- exige primero subir los escalones humanos del servicio y el amor, que están tan al alcance de nuestras manos y de nuestros corazones.


41. ¿CÓMO LLEGAR A DIOS?

Todos los caminos llegan a Dios, así como todos los ríos van al mar. Pero los trayectos son diferentes: unos son más largos, otros más difíciles, otros más divertidos, otros más agitados, otros más felices.

De hecho, cada vida humana es -en esencia- un camino exclusivo hacia Dios. Saberlo o desconocerlo o negarlo causa sustanciales cambios en la manera de viajar, en la senda que se elija, en los compañeros que se acepten, en el tiempo que se tarde para llegar.

Si mi destino es Dios, no necesitaré equipaje, así que debo desapegarme de cuanto ser u objeto sea capaz de desapegarme. Puedo también deshacerme de ideas y de emociones que no se relacionen con Él. Resultará lógico abandonar las actitudes que apunten en otra dirección.

Si mi destino es Dios, todo lo que me aleje de Él es aplazamiento, pérdida de tiempo, espera innecesaria y -como consecuencia - causa de sufrimiento… pero sucede debido a nuestro libre albedrío.

Si mi destino es Dios, todo lo que me acerque a Él evitará obstáculos y ganará tiempo, será camino necesario y causa de felicidad.

AsÍ, sé que la dirección que llevo es la adecuada cuando mi vida está llena de felicidad … Y sé que me he desviado, cuando vivo en la tristeza… Porque Dios es Amor, Luz, Paz, Vida Plena.

Es un mapa sencillo… si se acepta.


42. ¿CÓMO CAMBIO DE VIDA, SI LA QUE TENGO NO ME GUSTA?

Cada día es un nuevo comienzo. Cada mañana un ser nuevo despierta y se levanta y empieza un día también nuevo. Pese a ello, creemos que permanecemos encarcelados en viejos moldes, en vicios de años, en frustraciones eternas, en costumbres incambiables. Así, no es la realidad la que pesa en nuestras vidas, sino nuestras creencias, nuestras percepciones de las situaciones. Lo que creemos causa el estancamiento, la aburrición, la depresión y el sufrimiento. Porf ende, si cambio mis creencias, mi vida entera cambiará con ellas.

¿Y cómo cambio mis creencias, cuánto tendré que esperar para lograrlo y cuándo veré los resultados?… Aprovechando precisamente la verdad de que todo es siempre nuevo, si hoy decido cambiar mis creencias negativas (“La vida es rutina” “Soy fea” “Tengo miedo” “No me gusta la existencia”) por creencias positivas (“La vida es maravillosa” “Soy bella e inteligente” “No hay nada qué temer” “Me encanta la aventura de la existencia”), hoy mismo podré lograr el primer pensamiento positivo y hoy empezaré a ver el resultado, porque la vida entera sucede hoy. Cada día es un ladrillo y la casa es la vida, construida ladrillo tras ladrillo.

Así, todo mi esfuerzo y capacidad de gozo y de felicidad deben concentrarse exclusivamente en el hoy: estando donde estoy, viviendo donde vivo, trabajando donde trabajo, amando a quienes me rodean, ganando lo que gano, teniendo las dificultades que tengo, sintiendo lo que siento…

¿Qué pienso, digo, hago hoy para ser feliz? Y empiezo a pensarlo, decirlo, hacerlo… sin temer los resultados ni esperar nada, sin dejarme afectar por el qué dirán, sin auto negarme lo que elijo. Al lograrlo hoy, será cada vez más fuerte la convicción de que también lo lograré mañana y pasado mañana. Sólo necesito empezar hoy.

Es sencillo colocar bien un ladrillo, uno a la vez.


43. ¿CÓMO SABER QUÉ ELEGIR?

Si no hay luz, no hay color. El color sólo es reflejo de luz. Las cosas y los seres parecen tener color, pero sólo es apariencia. La luz crea o causa esa sensación. Según la luz que se reciba… surgen los colores.

Aunque podría ser una clase de física, en realidad es la forma como la naturaleza misma nos explica la vida en la tierra: si deseamos una vida en sombras, rechacemos la luz; si preferimos una vida plena de color, escojamos la luz.

La oscuridad es ausencia de luz… y sus frutos son el temor, el sufrimiento, la ira, la desesperanza. La claridad es presencia de luz… y sus frutos son el Amor, la felicidad, la paz, la fe. Sencilla verdad, simple pero poco aprovechada.

Cuando los seres humanos nos alejamos de la claridad (lo pleno de luz), de lo brillante (con luz intensa), de lo transparente (lo que deja entrar la luz)… llegan los problemas, nuestra vida se vuelve opaca (no deja entrar la luz), deslustrada (sin brillo), oscura (sin luz).

Y la Luz es Dios y Dios es Amor. Si los seres humanos amamos y recibimos amor, iluminaremos nuestras vidas, para ver con claridad lo que antes parecía complejo. Y brillará la verdad que la oscuridad ocultaba.

Yo elijo la Luz.


44. ¿CÓMO COMPRENDER LA MEDITACIÓN?

En occidente, la palabra “meditación” suele causar una especie de temor reverente o una sonrisa despectiva, pero casi nunca una aceptación natural. Sin embargo, es sólo cuestión de palabras, algo cultural o intelectual, porque la meditación en sí va unida al ser, es inherente a él.

Meditar significa reflexionar , pensar detenidamente, y es lo contrario de distraerse. Así, estar en estado meditativo implica plena conciencia, dedicación total, apertura de nuestras capacidades, concentración del ser en el instante presente. Por ello se dice -por ejemplo- que el “Tai Chi Chuan” es meditación en movimiento o que se puede meditar al barrer o al servir el té o al disparar el arco.

El hecho de que existan diversas técnicas de meditación no indica que lo importante es el resultado, sino que somos seres únicos y que cada quien podría necesitar técnicas diferentes para sentirse bien, imbuido totalmente en su meditación. Como consecuencia, resulta muy interesante y útil investigar sobre estas técnicas.

Comúnmente te confunde entre nosotros la relajación con la meditación, porque para meditar es indispensable relajarse. Pero la sola relajación no implica meditación, es únicamente un paso inicial… en el que muchos se quedan. Por lo anterior, se recomienda que la meditación se practique sentado y no acostado, porque el acostarse induce al descanso y al sueño (relajación) y no al descanso, la revitalización y el despertar de la conciencia ( meditación).

Quien desea crecer personalmente encontrará muy valiosa la meditación.


45. ¿CÓMO DIFERENCIAR “DIVERSIÓN” DE “FELICIDAD“?

La confusión existente en cuanto a “diversión” y “felicidad” ha ocasionado una loca carrera en la búsqueda del disfrute, del placer, de la emoción… que -quizá sin proponérselo- ha ido en detrimento o en contra constante de los seres.

Las personas parecen creer todavía que al encontrar diversión automáticamente encontrarán felicidad, pero la realidad demuestra que no es así. Sin embargo, una especie de ceguera las lleva entonces a aumentar la dosis de diversión. Y como el resultado continúa siendo el mismo ( la no felicidad), recurren incluso al embotamiento por alcohol o a la hiperexcitación por droga. Las consecuencias saltan a la vista por todos lados: depresiones, angustias, frustraciones, desahogos violentos.

Debemos disolver urgentemente esta ilusión. La diversión es un distractor, un método inadecuado de escape, un desgaste de energía, una máscara que trata de ocultar nuestras carencias. Buscando diversión no encontraremos paz, ni compañía, ni felicidad, ni amor… Porque buscar diversión es un camino egoísta de satisfacción temporal.

La vida diaria lo demuestra La felicidad se encuentra dando, no pidiendo; construyendo la paz, no exigiéndola; ofreciendo apoyo y compañía, no esperándolos; amando, no quejándose por desamor.

No permitamos que por buscar diversión desaprovechemos las oportunidades de encontrar felicidad.


46. ¿CÓMO APROVECHAR LA TRISTEZA?

¿Por qué pasan los días y queda la tristeza? ¿Por qué buscamos motivos de tristeza y no encontramos motivos de felicidad? La tristeza pertenece exclusivamente al mundo de los seres humanos, pero no debe convertirse en su soberana, debe conservar el papel que se le asignó: señalar a cada ser qué tanto ha dejado de expresar -realmente- su amor. Si se siente una gran tristeza es porque mucho amor no ha sido dado.

La tristeza -pues- es una maestra estricta, pero es una buena maestra y necesitamos escucharla. Su lección debe ser aprendida. Ella es paciente y la repetirá hasta cumplir su cometido.

¿Pero, por qué nos cuesta tanto dar amor? Quizá porque durante siglos hemos creído que el amor funciona como funciona un negocio: quien recibe… gana y quien da… pierde. Pero el amor no es un negocio y se rige por leyes diferentes. En amor, quien da… gana y quien recibe… también gana, pero es dando como se recibe. Sin embargo, si se da para recibir -como se hace en los negocios- no funciona. Se debe dar amor sin esperar recibir nada a cambio… y la tristeza desaparecerá.

Si además estudiamos el mundo de la tristeza, descubriremos que la persona oculta una culpa y una falta de amor por ella misma, hasta el punto de convencerse que se merece esa tristeza. Nada más falso y pernicioso, porque lo que merecemos es el amor. En realidad, somos amor. Él es nuestra esencia. Por ello, si no damos amor, es porque algo falla… y enfermamos de tristeza.


47. ¿CÓMO COMPRENDER EL PERDÓN?

La acción perfecta y constante no existe entre los seres humanos. Todos lo sabemos, pero aparentemente sólo de manera teórica, porque en la práctica exigimos que no se presenten equivocaciones y quien se atreve a fallar se hace blanco de nuestra ira, de nuestra intolerancia, de nuestra burla y desprecio o -en casos extremos- incluso de nuestra violencia.

¡Qué absurdo! Cometer errores -que sería lo normal, lo esperado- está prohibido… y actuar siempre perfectamente -que es lo imposible- se impone obligatoriamente. En un sistema de vida semejante, todos quedamos condenados al temor, a la suspicacia, a la vergüenza, a la desesperanza, a la negatividad.

Si se presenta al público una sábana blanca, con una diminuta mancha negra y se le pregunta qué ve…. ¡el 99% hablará de la mancha! Si la novia de hace años es vista besando a otro una sola vez, el novio decide acabar la relación. Si un hombre fue encarcelado una vez (aún siendo inocente), los empresarios no lo contratan. Y los ejemplos similares se multiplican.

Necesitamos cambiar esta absurda situación. Debemos perdonarnos y perdonar. Nuestra salud física, emocional, mental y espiritual depende de ello. Perdonemos y seremos perdonados. No juzguemos y no seremos juzgados.
Cada vez que perdono, soy yo mismo quien crece (¡no el perdonado!) y -por ende- yo mismo soy quien resulta beneficiado.

Agradezcamos a quienes nos facilitan el aprender a perdonar.


48. ¿CÓMO ASUMIR CADA DECISIÓN EN MI VIDA?

No se toma el avión que luego se accidenta o se muere quemado por un rayo o se encuentra con quien deseaba ver o lee el aviso del periódico precisamente cuando queda sin trabajo… Y las gentes -sin preguntarse más- deciden que fueron casualidades o coincidencias, como si al asignarles un nombre resolvieran la duda u obtuvieran permiso para abandonar la investigación. Pero esa asombrosa exactitud no surge de la nada.

¡La casualidad no existe! Cada pequeño suceso se encadena con todo un proceso de causas y efectos, que abarca a la vez el mundo espiritual y el material. Nosotros causamos nuestra vida, sin importar que lo creamos o no. Sin embargo, entenderlo ayuda porque permite un desarrollo consciente. Sabiéndolo o no, yo decido mi felicidad o mi tristeza.

Visualicemos la vida como un laberinto. Cada paso y cada escogencia me “obligan” a ir por determinado camino, para que pasen ciertas cosas, hasta que vuelve a necesitarse -en una nueva bifurcación o dilema o duda o situación vital- otra decisión entre varias opciones. Pasado un tiempo, descubro que cuando selecciono el camino de la izquierda me enfrento a más obstáculos que cuando selecciono el de la derecha. Así, a partir de ese momento, mi recorrido se vuelve más y más sencillo. Al fin, salgo del laberinto. Cada decisión causó un cambio en mi camino, fuera consciente o no.

La vida en la tierra se desenvuelve de una manera similar. Lo que llamamos “el mal” es la izquierda y lo que llamamos “el bien” es la derecha. Quien siempre busca el bien, obtiene una existencia mejor… El camino ya está escrito y definido, pero las decisiones en cada recodo son nuestras. No hay casualidades ni coincidencias. Tenemos que decidir, sin estancarnos en la duda o el miedo por las consecuencias, para poder avanzar.

Sea que lo veamos o no, cada pensamiento o palabra o acción … es una decisión nuestra, que crea o causa la diferencia, porque nada sucede por casualidad.


49. ¿CÓMO PERDER LA TIERRA PARA GANAR EL CIELO?

Comúnmente nos hemos asombrado al ver cómo alguien, tras una penosa experiencia, ha salido renovado o completamente transformado y feliz. También hay otros que no necesitan de estas pruebas para aprender a disfrutar la vida. La razón podemos ejemplificarla con un pájaro: mientras sus alas crecen y se fortalecen, se aferra a la rama; pero luego, cuando ya está listo, debe soltarse de la rama y saltar al vacío… para poder volar.

¡Y es que los humanos hemos venido a la tierra para aprender a “volar” y luego ganar el cielo!

Al principio, todo parece difícil. Nos movemos con torpeza sobre el piso. Tropezamos y caemos constantemente. Nos atemorizan hasta las sombras y deseamos escondernos en nuestro diminuto “nido”, porque el mundo nos resulta peligroso y lleno de violencia. Pero vamos creciendo y empezamos a explorar la capacidad de nuestras “alas”. Observamos que otros “vuelan” alegres y entonces también deseamos “volar”. A partir de ese momento, nuestros esfuerzos sólo se dirigen en esa dirección. Y miramos y leemos y escuchamos… aunque aún tememos… ¡Queremos ganar el cielo, pero tememos perder la tierra!

Sin embargo, no se puede volar cuando se está aferrado de una rama o cuando se está en el piso… “Quien quiera seguirme, que deje todo y me siga”… “Mi reino no es de este mundo”… “Vengo a traeros el reino de los cielos”.

Ha llegado la hora de volar. Desapeguémonos. Que no nos aflija más el mundo material. Abramos nuestras alas y volemos.


50. ¿CÓMO AMAR REALMENTE?

El objetivo de nuestra vida en la tierra es el mismo para todos los seres humanos: experimentar conscientemente el amor, aprender a amar.

Pese a lo anterior, ninguna vida es igual a otra, porque cada quien tiene su propio ritmo y unas características muy personales; además, el amor es la reunión de múltiples lecciones o la fusión de múltiples aprendizajes.
Para amar realmente debemos vivir -en nuestras vidas en la tierra- situaciones a través de las cuales asimilemos conscientemente los siguientes 36 componentes del amor:

1. Perdón 2. Humildad 3. Paciencia 4. Tolerancia 5. Aceptación 6. Dar sin esperar recibir 7. Manejar adecuadamente los instintos 8. Conservar y cuidar mi cuerpo 9. Conservar y cuidar el cuerpo de los demás 10. Amarme a mí mismo 11. Amar la naturaleza 12. Amar las pequeñas cosas 13. Respetar las creencias de los demás 14. Respetar las cosas de los demás 15. Manejar correctamente el dinero 16. Manejar correctamente el poder 17. Desapego 18. No juzgar 19. Independencia20. Bondad 21. Caridad 22. Sencillez 23. Compartir 24. Servicio 25. Entrega 26. Justicia 27. Colaboración 28. Amabilidad 29. Honradez 30. Honestidad 31. No mentir 32. No manipular 33. No dejarme manipular 34. Ayudar 35. Manejar correctamente el pensamiento y las palabras 36. No desear el mal ajeno.

Así, quien al fin aprende a AMAR, aplica consigo mismo y con los demás estos 36 componentes.

Analizando la lista, resulta claro que necesitamos muchas vidas para lograr entender y luego practicar cada uno de los 36 puntos; venimos una y otra vez a la tierra -“El Colegio del Amor”- hasta aprender por experiencia propia cada aspecto, cada lección específica, según el nivel que hayamos alcanzado.

Ahora puede comprenderse más fácilmente el porqué algunos seres asesinan, mientras que otros prefieren morir antes que hacerlo: los primeros no han cursado aún la asignatura llamada “Conservar y cuidar la materia de los demás”: no asesinar.

Visto desde esta perspectiva, el universo surge como un lugar de constante perfeccionamiento en el amor. Ya no llamaremos “malos” o “buenos” a unos y a otros, sino “estudiantes” de un nivel diferente, puesto que un niño de preescolar no debe considerarse como “mal estudiante” por estar apenas iniciándose, ni un estudiante de último grado es “bueno” por estar terminando”.

Amemos conscientemente y amémonos a nosotros mismos. Es una experiencia que vale la pena sentir en plenitud. Para eso nacimos.

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